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La luna de miel de Rivera

El presidente de Ciudadanos acude al debate de EL PAÍS lanzado por las encuestas, que le convierten en candidato a la victoria

Albert Rivera, en una imagen de archivo. Ampliar foto
Albert Rivera, en una imagen de archivo.

El debate de EL PAÍS abre un capítulo inédito en la vida política de Albert Rivera. La encuesta de Metroscopia que publica hoy EL PAÍS coloca a Ciudadanos como segunda fuerza política en España, a una sola décima del PP, y como la primera en intención directa de voto (16,2%). Eso quiere decir que el candidato afronta su encuentro con Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (Podemos) en el momento más dulce de su carrera, y sabiendo que los sondeos indican que puede luchar por la victoria. Un hito histórico en el país del bipartidismo. Los sociólogos y los especialistas en comunicación política tienen un nombre para eso: “Luna de miel”.

“Rivera llega en un momento dulcísimo”, explica Luis Arroyo, sociólogo y presidente de Asesores de Comunicación Pública, que ha visto cómo el candidato de Ciudadanos se imponía al de Podemos en los dos cara a cara que han protagonizado hasta la fecha. “Luna de miel, debate ganado en Salvados a Iglesias, sin mochilas del pasado, entrenado, fresco... El peligro obvio es defraudar las grandes expectativas que hay sobre él”.

Rivera no solo es el candidato a La Moncloa mejor valorado por los españoles. Es el único al que aprueban los votantes. Las últimas semanas le han visto capitalizar la firma del pacto antiyihadista, convertido en acuerdo de Estado pese a las ausencias de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez; y el reto del independentismo catalán, que le valió una invitación a una reunión en La Moncloa. Esas dos fotografías institucionales han acentuado su perfil de político serio frente a los electores, que, según los sondeos, no le penalizan por desconocer qué haría su partido con la central de Garoña (“no sé qué llevamos en el programa”, dijo en una entrevista en La Sexta) o por haber apostado por apoyar a Francia en su esfuerzo bélico contra el Estado Islámico si este es respaldado por la UE, la OTAN y la ONU.

“Le aconsejaría que afrontase el debate interpelando a la audiencia”, valora Gustavo Entrala, presidente de la agencia 101. “Su misión es acreditar criterio y capacidad de Gobierno con la mente puesta en un votante al que Rivera le resulta atractivo pero está pensando en votar a los partidos grandes por la sensación de inseguridad ante dos grandes retos: Catalunya y la yihad”, sigue. “Rivera tiene la atención del electorado en este momento y eso le convierte en el enemigo a batir por parte de Iglesias y Sánchez. Ambos intentarán arrinconarle arrimándole a las posiciones del partido ausente en el debate”, añade este analista en referencia a Mariano Rajoy y al PP. “El mantra que ha seguido hasta ahora -establecer una posición y sumar apoyos de izquierda o de derecha- le puede funcionar muy bien. Prepararía muy bien dos tipos de ofensiva: Sánchez tratará de desacreditar a los cuadros del partido Ciudadanos y su falta de experiencia. Iglesias hablará de moderación y diálogo. Rivera cuenta con dos armas: puede cuestionar la calidad de los últimos gobiernos del PSOE -tanto en España como en Catalunya- y atacar a Iglesias por su falta de realismo”.

En consecuencia, Rivera afronta en el debate un capítulo decisivo para su lucha para La Moncloa: por primera vez, afronta un cara a cara con los otros candidatos sabiendo que un sondeo refrenda que puede ganar las elecciones.

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