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“No se puede gobernar con menos del 25% de votos”

Vara respalda la gestión de Pedro Sánchez y cree que los partidos de centro "no existen"

El líder autonómico cree que la solución para Cataluña es hablar y reformar la Constitución

Fernández Vara Ampliar foto
Fernández Vara, en un momento de la entrevista.

El presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara (Olivenza, Badajoz; 57 años), respalda la gestión de Pedro Sánchez en su año y medio como secretario general de los socialistas. Aconseja moderación en la campaña electoral: “Si el 5 es el centro, el PSOE debe estar en el 4,7, donde están la mayoría de españoles”.

Pregunta. ¿Sánchez debe renunciar como secretario general si el PSOE tiene un mal resultado electoral?

"Pedro Sánchez tiene una enorme legitimidad de origen, probablemente la que nunca tuvo nadie, ganó un congreso en el que los militantes votaron"

Respuesta. No. En absoluto. Tiene una enorme legitimidad de origen, probablemente la que nunca tuvo nadie, porque ganó un congreso en el que los militantes votaron por sufragio. Es un proceso que le da una enorme fortaleza ante la ciudadanía, al ser el primer candidato a la presidencia del Gobierno de España que ha llegado adonde ha llegado empezando por someterse a la elección de todos los militantes. Eso tiene su importancia, le da fortaleza y él lo sabe. Gran parte de que haya sido capaz de superar momentos difíciles y complicados es porque tiene la legitimidad de origen que le da haber sido elegido por esa vía. Tengo plena confianza de que vamos a tener un buen resultado, creo que Pedro va a dar una sorpresa. Mientras él hacía política por las calles de España, otros estaban haciendo política desde los platós de televisión. Llega el momento de la política de verdad, y lo que los platós de televisión hicieron por algunos ahora se lo van a quitar. La credibilidad la ganas o la pierdes, depende de que la gente confíe que puedas cumplir aquello decías. Y si por el camino has tomado decisiones…

P. Usted apoyó a Eduardo Madina en las primarias a la secretaría general del PSOE. ¿Qué valoración hace del año y medio de Sánchez como secretario general?

R. Nunca en la historia hubo un secretario general excepto en los primeros años de la época de Felipe [González], con las elecciones de 1977, del 79, luego el golpe de Estado, ante un momento tan complejo como el que Pedro Sánchez se encontró cuando llegó a la dirección del PSOE en julio de 2014. En año y medio Pedro ha conseguido ejercer el liderazgo, unir al partido, recuperar gobiernos, municipios y diputaciones, y está en este momento en disposición de ganar las elecciones. El balance global es positivo. ¿Que antes tenía el 40% de votos y ahora el 24 o el 27%? Las condiciones han cambiado, hay que reconocer que el resultado de las elecciones de 2011 o 2008 con las de ahora son fotos incomparables. Lo son porque han entrado actores nuevos en la escena.

P. ¿Cuál es el suelo del PSOE, qué entendería como un mal resultado?

R. Depende del conjunto, los resultados se miran en comparación con otros. Estamos en porcentajes por debajo de los que no deberíamos bajar. Aunque sea verdad que esto no es de lo de hace unos años, tampoco se puede pretender gobernar este país con porcentajes inferiores a un 25-28%. Esos porcentajes ponen de manifiesto, tanto para el PP, el PSOE y Ciudadanos, un cambio enorme en la política española. No te permite decir que tienes detrás masas populares importantes, sino que necesitas de otros para poder gobernar. No descarto que a la vuelta de unos años el PSOE vuelva a tener porcentajes altos, por encima del 30%. Lo digo desde una comunidad donde tuvimos el 42%. Dicho esto, no podemos conformarnos con no representar a una mayoría real de ciudadanos. Estamos en el momento más trascendental de los últimos 40 años, y creo que nuestro programa es atrevido y valiente. Si el 5 es el centro, el PSOE debe estar en el 4,7, que es donde están la mayoría de españoles.

P. ¿El PSOE ha pagado los errores de la segunda legislatura de Zapatero?

R. Creo que hemos hecho muy bien dos cosas: reivindicar todo lo bueno que se hizo, porque hemos modernizado el país por dentro y por fuera, desde las infraestructuras a los derechos civiles en los que Zapatero dio pasos que parecía que no daríamos nunca, y entender que la gente nos dio la espalda porque algún motivo les dimos, no por un fallo puntual. Sólo entendiéndolo así vamos a conseguir a despertar el interés de la gente. La gente nos puede perdonar que nos hayamos equivocado en algún momento, lo que no nos perdonaría nunca es que no lo reconociéramos y entendiéramos que esto no tenía ninguna importancia.

P. ¿Cuál fue el principal error?

R. Una reforma de la Constitución en los términos en que se hizo, sin preguntar a la ciudadanía, fue un error. Y fiarnos de que lo que vendría de Cataluña sería algo que pudiéramos apoyar sin rechistar, fue un exceso de confianza.

P. ¿Las generales son entre PP y PSOE o incluye a Ciudadanos y Podemos?

R. La presidencia del Gobierno de España es cosa de dos. Las elecciones, cosa de cuatro.

P. ¿Podemos se está deshinchando?

"En las carreras de fondo hay que mantener el fondo y la velocidad. Si apareces y desapareces, llegas reventado al sprint final", dice sobre Podemos

R. La carrera está siendo muy larga, es de fondo, y cuando metes muchos acelerones llega un momento que te quedas rezagado a mitad de carrera. En las carreras de fondo hay que mantener el fondo y la velocidad. Si apareces y desapareces, llegas reventado al sprint final y ha sido un año y medio muy intenso. Aparte, la gente te tiene que identificar, y han cambiado su discurso respecto a la deuda, etc. Y choca que se defienda un sistema de elección del candidato y luego se aplique lo contrario con los fichajes frente a las bases. Mientras, el PSOE metió a España en Europa, luchó contra sí mismo para formar parte de la OTAN, puso en marcha el Sistema Nacional de Salud, creó la educación obligatoria hasta los 18 años… Hemos tomado muchas decisiones que han repercutido en la vida de la gente.

P. El PSOE insiste en su argumentario que Ciudadanos es un partido de derechas.

R. El centro no existe, no es un espacio político, existen la izquierda y la derecha. El centro es una actitud ante la vida, ante la política, es la búsqueda del consenso, de espacios comunes. UCD saltó por los aires porque quiso convertir una actitud de una serie de gente en política que en aquellos momentos fue de amplio espectro, moderada, y lo quisieron convertir en un espacio político. Pero el centro no existe. Los partidos de centro no existen, lo que sí existe es una derecha con una actitud más moderada que se llama Ciudadanos. Es un partido que se ha lavado las manos en todas partes, ha apoyado a unos y otros pero no ha querido a entrar a gobernar en ningún sitio. Es un gesto que demuestra todo menos valentía. En Andalucía facilitaron la investidura de Susana [Díaz], sí, pero no han querido mojarse ni comprometerse. No son tiempos para ponerse de lado.

“Los partidos de centro no existen, Ciudadanos es una derecha moderada”

P. El centro decide las elecciones.

R. Deciden las actitudes. Que te vean como una persona dialogante, moderada, capaz de defender tus convicciones pero sin echárselas al de enfrente a la cara.

P. Pero cuando habla del 4,7, eso es casi casi el centro.

R. Eso es centro, centroizquierda. Es más centroizquierda que izquierda moderada, y ahí está. Cuando el PSOE ha sido capaz de ser muy consistente en la defensa de sus valores y de sus convicciones, haciéndolo desde la moderación, hemos gobernado. Y eso es porque obteníamos un muy buen resultado en todos los sitios. Para gobernar en España tienes que tener un muy buen resultado en todas partes. Por eso somos el único partido que ha sido capaz de gobernar en toda España. Porque hemos adaptado nuestro discurso, contundente en la defensa de los valores, pero moderado en la capacidad de relacionarnos con otros llegando a acuerdos.

P. El diálogo ha sido fundamental para que el PSOE cuente ahora mismo con siete presidentes autonómicos.

R. Sin ninguna duda. En mi caso, que fuimos la lista más votada, cuando nos sentamos a hablar con Podemos después de hacerlo con Ciudadanos, mantuvimos dos reuniones: una donde dijimos nosotros y otra donde dijeron ellos. A mí se me criticó enormemente por reunirme donde ellos habían elegido… ¡Esa es la actitud a la que me refiero! Hay que corresponder. Tiene que haber una actitud de entendimiento, o como yo la llamo, de encuentro. Para que haya acuerdos tiene que haber encuentros. Hay que encontrarse en mitad del camino, yo no puedo ir donde tú quieres que vaya ni te puedo obligar a ti a que vengas donde yo estoy. Nos tenemos que encontrar a mitad del camino.

“Lo que los platós de televisión hicieron por algunos ahora se lo van a quitar”

P. ¿Con quién se sentiría más cómodo el PSOE pactando, con Podemos o con Ciudadanos?

R. No lo sé. Dependerá de las circunstancias. A fecha de hoy, creo que todos debemos hacer el ejercicio la noche del 20 de diciembre de ver qué es lo que más le interesa a España. Eso será lo que tengamos que hacer, muy por encima de lo que nos interese a cada uno. Ese será el momento de la verdad. Ahora todo son posicionamientos, postureos, que no conducen a nada. Cuando llegue el día, habrá que actuar pensando en lo que le interesa a España. Yo desde luego soy de los que va a defender que el PSOE esté allí donde más le interese a España.

P. El fichaje de Irene Lozano ha generado recelos dentro del PSOE. Usted se mostró crítico en un primer momento.

R. Me pareció bien que el secretario general, que como he dicho tiene la legitimidad de origen para hacerlo, cuente con ella si cree que puede aportar al proyecto. También dije inmediatamente que como era un caso de clara crítica hacia el conjunto del partido, que si ha entendido que realmente está en un proyecto en el que merece la pena estar, hombre, que le diga al menos a los que estamos aquí que se alegra mucho de vernos y que estaba equivocada con determinadas percepciones. Ella ha justificado su posicionamiento, ha dicho no tener ninguna duda, y en fin, no son unas disculpas expresas, pero he hablado con ella y sé que el sentimiento que tiene es de ayudar y aportar. Sabe que viene a un gran partido, a un proyecto por el que mucha gente ha dado su vida y su libertad para que ella pueda ir de número cuatro en la lista de Madrid. Viene a sumar, y si viene es porque hemos pensado que puede sumar.

P. Sánchez impulsó el pacto antiyihadista. Podemos lo ve excluyente.

R. Es un error por parte de Podemos. El pueblo español no quiere pastores, no quiere adoctrinamientos con el evangelio de la política. Quiere gente que se haga cargo de sus expectativas. Y la expectativa de una gran mayoría del pueblo español es la necesidad de un acuerdo en torno a esto. La ruptura de esos consensos en estos temas no se entiende, y la política es eso. Los parapetos en el camino no son buenos, España no es un país de radicales. A nosotros como partido nos ha ido bien cuando hemos defendido desde la moderación nuestros valores. El pacto antiyihadista engloba confianza y seguridad.

"España no es un país de radicales, no quiere pastores, adoctrinamientos con el evangelio de la política", afirma en alusión a las críticas de Podemos al pacto antiyihadista

P. ¿Qué solución hay para Cataluña?

R. Hablar. La que no se ha intentado hasta ahora. El proceso ha entrado en una carretera cortada a consecuencia del resultado electoral de las elecciones catalanas. Ahora todo el mundo se da cuenta de que no se podía imponer un proceso enfrentando a españoles con españoles, con unos resultados que no han sido ni mucho menos los que ellos [los independentistas] querían Lo saben, y por eso han precipitado los acontecimientos… Quienes tuvieran la esperanza de que este proceso podría servir para profundizar en el autogobierno de Cataluña dentro de la Constitución o dentro del Estatut, esperando más cotas de autogobierno… Se ha pasado de lo que iba a ser un plebiscito a que luego no se respeten los resultados de las elecciones por parte de los mismos que lo decían. El colmo ha sido mercadear con la presidencia de la Generalitat.

P. Llegado el caso, ¿sería partidario de aplicar el artículo 135?

"La solución para Cataluña es la que no se ha intentado hasta ahora: hablar"

R. La única salida es la reforma de la Constitución. Es necesaria, aparte de Cataluña. Cuando se hizo la Constitución española, este país era otro: no estaba en Europa, no teníamos el traspaso de competencias a las comunidades autónomas, sabíamos de dónde partíamos pero no adónde íbamos a llegar frente a la confusión actual entre las competencias exclusivas y cuáles no. La Constitución fue un magnífico trabajo de la generación de la Transición, y ahora hay que reformarla para que se quede con todo lo bueno que tenía y corrijamos lo que la Constitución de 1978 no pudo prever porque España era un país distinto. Hemos desarrollado, por la política de los hechos consumados, aquello que la Constitución no hizo.

P. Antes de la reforma de la Constitución, ¿ve un horizonte en el que se suspenda la autonomía de Cataluña?

"El colmo ha sido mercadear con la presidencia de la Generalitat"

R. No. Y si en algún momento, por serle sincero, pudo pasárseme por la cabeza en las semanas previas, el proceso ha entrado en una profunda crisis de descrédito. No porque la CUP lo haya hecho peligrar, sino porque en el camino que han seguido se le estaba puesto un precio a la presidencia de la Generalitat.

P. ¿Cómo se ha encontrado Extremadura tras cuatro años de gobierno del Partido Popular?

R. En una situación preocupante y bastante dividida. Confrontada. El diálogo social se había muerto hace tiempo, no había cercanía ni proximidad entre la Administración y quien gobernada. Y eso luego se traduce a muchas consecuencias. Esto no es una gripe que pasa en 24 horas, es algo que provoca dolores musculares, en las articulaciones… Y se notaba que la crispación había presidido la acción de gobierno. Por otro lado, el déficit estaba desbocado, con un 2,5% el año pasado. ¡No hemos cumplido la regla de gastos, ni el déficit, ni la deuda ni el plazo de pago a proveedores! Incumplíamos todos los requisitos. El Gobierno requirió a la Junta de Extremadura un plan de respuesta y dio la callada por respuesta. Al día siguiente de llegar, nos encontramos una carta del Ministerio de Hacienda preguntándonos que qué hacíamos para resolver los problemas o, de no hacerlo, se nos aplicaría el plan de Estabilidad Presupuestaria.

"Es muy importante demostrar que se puede cumplir con las obligaciones sin destrozar la vida de los ciudadanos. Se puede ajustar sin recortar derechos"

A partir de ahí, hemos mantenido una línea de diálogo con el Ministerio que agradezco, porque hemos tenido la posibilidad de plantear con toda claridad la dificultad de la situación, mostrar nuestro absoluto compromiso con el cumplimiento del déficit, y también decir que necesitamos algo de tiempo para poderlo lograr, para que en ese aterrizaje destrocemos la vida a nadie. Porque no estoy dispuesto a hacerlo sobre la base de destrozarle la vida a la gente. Considero que es muy importante demostrar que se puede cumplir con las obligaciones sin destrozar la vida de los ciudadanos. Sin que los ajustes se conviertan en recortes. Cuando tú ajustas ingresos y gastos, ajustas. Cuando eso lo haces sobre la base de destrozar la vida a la gente, recortas. Se puede ajustar sin recortar derechos, simplemente acomodando gastos, la inversión, y buscando otras vías como el plan Juncker, buscando dinero en Europa por fondos competitivos, no solo por los fondos Feder.

P. ¿Se han encontrado facturas en los cajones o gastos que no estaban contabilizados?

R. Entre facturas y no facturas hay 600 millones de euros en los presupuestos de 2015 más en gastos que en ingresos. Es decir, 600 millones que no tienen respaldo presupuestario. Que estaban pintados como ingresos en el presupuesto y no han llegado. Hemos tenido que presentar un presupuesto que baja un 4,8%. No tiene ninguna explicación que con un 2,45% de déficit [José Antonio] Monago presentara un presupuesto que creció un 6,9%, donde cada punto equivale a unos 50 millones.

P. Habla de una Extremadura dividida cuando Monago era considerado el barón rojo del Partido Popular.

R. En Extremadura, institucionalmente, nadie se hablaba con nadie. El diálogo estaba absolutamente roto, los sindicatos y la patronal hacía dos años que no hablaban con el Gobierno. Mi primera decisión como presidente fue reunirnos: comimos juntos e iniciamos un proceso que nos llevó a firmar en octubre un proceso que nos llevó en octubre un documento de concertación social. Cuando en una región nadie tiene la mayoría absoluta, hay que hacer un gran esfuerzo por lograr acuerdos parlamentarios y mayorías sociales en la calle. Hablar con mucha gente para que haya una concertación social. Hay que someterse al debate, a un diálogo en profundidad que no consiste en hacer algo y enseñarlo, sino a construirlo juntos.

P. ¿Cuesta aprender a gobernar en minoría? Antes de la legislatura del PP, usted era presidente de Extremadura con mayoría absoluta.

R. Yo tuve mayoría absoluta, fue una legislatura en la que cometimos algunos errores y por eso perdimos las elecciones [en 2011], nunca le echado la culpa a nadie. Pero sí creo que en aquel momento creamos una cultura de pactos, fuimos la única comunidad autónoma donde se logró una ley de educación apoyada por los dos grandes partidos. No he tenido que entrenarme mucho para el diálogo, el acuerdo y el pacto, me viene de suyo.

"El futuro de los pueblos depende de los maestros de escuela, son los que de verdad lo condicionan"

P. Inició su mandato con el objetivo principal de que “ninguna persona pase hambre ni pase frío en Extremadura”. ¿No se había superado la crisis?

R. El mayor problema que tiene Extremadura, como cualquier pueblo que quiera tener futuro, es la educación. El futuro de los pueblos depende de los maestros de escuela, son los que de verdad lo condicionan. No la política, sino aquellos que en el día a día son capaces de crear generaciones de ciudadanos mejor formados. Pues bien, la crisis ha traído desigualdades en materia de educación como consecuencia de la situación socioeconómica de las familias. Es decir, si una familia tiene que estar preocupada por si va a poder darle de comer tres veces al día a sus hijos, pagar el recibo de la luz o el del agua, lo normal es que no esté preocupada por la educación de los hijos.

P. Ni de la política.

R. Y menos aún de la política. Por eso, lo primero que me planteé como objetivo el empleo, frente a tasas [de parados] cercanas al 30%, y la calidad en el empleo. Hay un precariado brutal, parte de él provocado por la Administración al ir en los concursos públicos exclusivamente a los precios, que luego repercuten en la espalda de los trabajadores. La reforma laboral ha permitido que quien trabajara ocho horas con un contrato de limpieza en un hospital trabaje seis y en vez de ganar 900 euros sean 500. Por otro lado, los parados de larga duración y sin prestaciones tienen que tener alguna puerta a la que llamar. Eso se llama la renta básica, o un plan de empleo social que hemos puesto en marcha con ayuntamientos y con empresas para contratos de seis meses. O el decreto de mínimos vitales para que el próximo invierno cualquier persona que tenga amenaza de cortes de agua o de luz, para que los ayuntamientos tengan recursos para ayudarles. Esta es la realidad de una parte de España y de una parte de Extremadura. No es la foto del conjunto, pero ha vuelto a haber realidades de pobreza. No hay un riesgo de exclusión social, la hay. Se puede compensar con recursos concretos. Por razones de convicciones profundas, uno tiene que empezar a corregir eso. No es lo único que uno tiene que hacer, pero sí lo primero. Si no podemos dar ese tipo de respuesta, ¿de qué estamos hablando?

P. ¿Hay que derogar la reforma laboral de golpe, o de forma consensuada con los agentes sociales?

R. En el programa del PSOE ya hemos dejado claro que hay que derogarla, residenciando las decisiones en la negociación colectiva. Dejemos que madure la relación entre empresarios y trabajadores, que sean capaces de dar a los problemas fruto del diálogo social, que es de lo que se trata.

P. ¿No le preocupa que no se hable de esa realidad de exclusión social? Cataluña y los atentados yihadistas de París acaparan la actualidad, e impiden al PSOE vender su programa.

R. Para quien está en una posición acomodada en su vida, que le estén recordando todos los días que existe la pobreza no es agradable. Hay una cierta tendencia a sublimar la realidad en que vivimos. A mí me obsesiona la lucha contra la exclusión social, que pueda haber gente que por razones socioeconómicas no puedan estar preocupados por la educación de sus hijos. En septiembre me reuní con un grupo de madres y cuando les contaba los compromisos para el curso escolar, de transporte, comedores, libros de texto, el aumento de los profesores… Las prioridades de algunas eran otras, porque se les acababan las prestaciones.

P. ¿Dónde queda la política para esas personas?

R. Creen que la política les ha fallado porque no ha resuelto sus problemas principales.

"El PP fue fuerte con los débiles. Se cebaron con ellos en los ajustes de 2012 cerrando 21 centros de urgencia rurales"

P. Está abriendo los centros de urgencia rurales.

R. Una de las cosas que el PP hizo en los ajustes de 2012 fue cerrar 21 centros de urgencia de estas características. Costaban unos 4 o 5 millones de euros… Ahora los hemos abierto; cuando lo hicimos en su día no fue por capricho, sino por necesidad. Nosotros hicimos una red de urgencias preparadas para afrontar patologías cardiacas y cerebrovasculares, es decir preparadas contra el infarto de miocardio y el ictus, que hicieran que vivir en una ciudad o en un pueblo no afectara a la calidad de vida. Se recortó por el lado más frágil y vulnerable, perjudicando a pueblos pequeños y con muchas personas mayores, sin alternativas en la sanidad privada. Allí, el médico y el enfermero es prácticamente el único servicio que queda pasadas las tres de la tarde. El PP fue fuerte con los débiles. Se cebaron. Encima, Extremadura ha estado financiando conciertos, como la gira de Pablo Alborán, o un concierto de clarinete de Woody Allen, y mientras se estaban cerrando urgencias rurales. Antes de financiar conciertos de cantantes, hay que atender las necesidades básicas de la gente.

P. Ha sacado a concurso la dirección general de la televisión pública.

R. Entendíamos que era necesario dar un giro hacia la independencia y objetividad de la radio y televisión pública. Para ello hemos sacado este concurso. Se han presentado 50 personas y se ha seleccionado una. Me gustaría que las decisiones que se tomen en la televisión sean fruto de un amplio consenso, en el seno de su Consejo de Administración, donde estamos todos, PP, Podemos, Ciudadanos y nosotros. Es imprescindible que las decisiones sean consensuadas para que todos la sintamos propia. También hay que introducir criterios de objetividad en el reparto de la publicidad institucional. Para ello se ha creado una comisión de expertos que presidía la presidenta de la Federación Española de Asociaciones de la Prensa junto a varios catedráticos de universidad de Madrid y Extremadura. Nos han dado unas orientaciones, en base a las cuales vamos a plantear el reparto de la publicidad.

P. ¿En qué le inspira Marco Aurelio?

R. Es un personaje donde he encontrado el reflejo de cómo hace tantos años se podían estar diciendo algunas cosas que están de tantísima de actualidad. Quizás por la influencia de la época romana, que tenemos tan presente en Mérida y otros lugares, y nos la recuerda el festival de teatro de verano de Mérida, nos damos cuenta hasta qué punto, 2.000 años después, hay cosas que están de una vigente actualidad. Ya entonces se hablaba en términos como los de vieja y nueva política. Parece que está escrito ayer... Y fíjese el tiempo que ha pasado.