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“Para controlar el yihadismo habría que renunciar a la libertad y no es eso”

El fiscal español Jorge Espina, experto en coordinación europea contra el terrorismo y parte de Eurojust, sostiene que la información antiyihadista fluye de manera rápida en Europa

El fiscal Jorge Espina Ramos, experto de Eurojust Ampliar foto
El fiscal Jorge Espina Ramos, experto de Eurojust.

Libre circulación de personas y mercancías, pero también de delincuentes y terroristas. Ese es el complicado reto al que se enfrenta cada día la Unión Europea, según ha recalcado este jueves en Santiago el fiscal Jorge Espina Ramos, uno de los expertos que forma parte de la delegación española en Eurojust, la unidad comunitaria que se encarga de la cooperación judicial en casos de terrorismo, crimen organizado, tráfico de mujeres para explotación sexual o narcotráfico.

Espina, miembro de un organismo que lleva 13 años ofreciendo asistencia a los Estados miembros en investigaciones transnacionales como la de los atentados de París del pasado viernes, admite que es "muy difícil" combatir el terrorismo yihadista y ni siquiera se atreve, dice, a proponer cambios normativos o de funcionamiento en Europa para prevenir masacres en su territorio. En la lucha contra el terrorismo, reconoce, "normalmente se va por detrás porque es muy difícil controlar todas las opciones que tiene una persona". "La única manera de controlarlo es a un precio que ninguno estamos dispuestos a pagar, que es renunciar absolutamente a la libertad para hacer que la seguridad sea lo único que cuente y se minimicen los riesgos. No se trata de eso".

Espina remarca que el camino es "compatibilizar la libertad y los derechos propios de una sociedad civilizada con la prevención del delito" y, en ese sentido, añade, "se está haciendo todo lo que se puede". El fiscal no ve carencias en los flujos de información entre países de la UE sobre sospechosos de terrorismo y opina que los errores "es fácil verlos con posterioridad". Espina sostiene que "la información antiterrorista fluye de manera rápida" y que los "cauces son suficientes" y esgrime que es tal la cantidad de datos que lo difícil es "diferenciar el grano de la paja", es decir, saber qué es lo que puede interesarle a las autoridades judiciales de otro Estado miembro. "Lo que falla en la lucha antiterrorista es que es muy complicado controlar absolutamente todo y es relativamente fácil hacer barbaridades", concluye.

Eurojust es en la UE a la justicia lo que la Europol a la policía, pero, aunque se creó en 2002, sus integrantes (jueces y fiscales) siguen realizando visitas por los juzgados del continente para promocionar sus "servicios entre sus clientes" y convencer a las autoridades judiciales de que acudir a ella "no es un engorro ni una traba burocrática", según las palabras que Espina ha utilizado en su comparecencia en la sede de la Fiscalía en la capital gallega.

Las funciones de esta unidad, en la que los Estados miembros tienen delegaciones nacionales de al menos siete integrantes, incluyen la organización de reuniones presenciales entre investigadores de casos con implicaciones internacionales y la dotación de "apoyo financiero, logístico y analítico" a equipos conjuntos de investigación. Según ha revelado Espina este jueves en Santiago, aún no ha recibido ninguna llamada para intervenir en la investigación de los atentados de París.

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