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El PP anticipa a Ciudadanos que el liderazgo de Rajoy es innegociable

Los populares fijan a su presidente como línea roja intocable en la futura negociación con Rivera

Rajoy en un acto con jóvenes organizado por el PP en Mora (Toledo).
Rajoy en un acto con jóvenes organizado por el PP en Mora (Toledo). EFE

El PP asume ya que tendrá prácticamente imposible revalidar su actual mayoría absoluta en diciembre y empieza a trabajar en escenarios de futuro. El primero será poder seguir en el Gobierno, en minoría, con el apoyo de Ciudadanos desde fuera. La dirección del partido cree que esa opción es perfectamente posible pero quiere anticiparse a una hipotética demanda de la formación que lidera Albert Rivera: “La cabeza de Rajoy es intocable”. Esa es la “línea roja” que ratifican tres miembros distintos de la dirección popular presentes en los maitines con Rajoy. Lo demás es negociable.

“El Gobierno central y la presidencia de España no son ni el Gobierno de La Rioja, ni el de Murcia ni siquiera el de Madrid”, así de contundente se expresa en privado un vicesecretario general del PP que acude cada lunes al comité de dirección que encabeza Mariano Rajoy. Otro miembro del comité apuntilla: “Ciudadanos podrá pedir y querer negociar cualquier cosa, y estamos abiertos a hablar de todo, pero no vamos a consentir que sean ellos los que decidan o determinen quién es nuestro candidato”. Ese mensaje, con igual contundencia, lo han validado otros vicesecretarios y componentes de la cúpula del partido en estos días, tras las elecciones catalanas. Y también algún ministro del entorno más cercano al presidente.

El PP sabe que el resultado electoral del 20-D determinará el futuro político inmediato de Mariano Rajoy pero intenta controlar al máximo el calendario.

Lo primero y más importante ahora es llegar en las mejores condiciones posibles al 20-D. Después habrá tiempo y lugar para todo, es la idea que repiten varios dirigentes populares que participan en el comité y perfilan ahora el tipo de campaña a realizar.

El fenómeno de Ciudadanos y su líder, Albert Rivera, que apenas provoca rechazo ni en los cuadros ni en las bases y votantes del PP, preocupa e inquieta. Pero en el PP aseguran que su rival principal sigue siendo el PSOE y Pedro Sánchez, porque es la alternativa con más opciones para ser presidente del Gobierno. La campaña, por tanto, será de confrontación “dura y directa” con Sánchez. El presidente-candidato apunta a diario en cada mitin contra el líder del PSOE para intentar presentarle como un irresponsable que quiere encaminar a España al pasado, a las peores políticas ya superadas, y capaz de aliarse con quien sea con tal de llegar a La Moncloa. Aún repite que en varios Ayuntamientos catalanes permitió los gobiernos de radicales e independentistas.

Sobre Ciudadanos y Rivera, Rajoy apenas menciona nada. En todo caso que no tienen experiencia, que son un invento de platós de TV, que no han sido ni ediles y que su partido no está implantado en todos y cada uno de los pueblos de España como el PP.

Antes del verano, tras los serios avisos que Ciudadanos ya dio en las elecciones municipales y autonómicas, Rivera y otros dirigentes de la formación naranja se atrevieron a cuestionar que con Rajoy en el PP no estaban dispuestos a pactar nada. Fran Herviás, secretario de Organización de Ciudadanos, llegó a declarar: “Si hay que quitar a Rajoy se le quita, como se quitó a Sanz, el presidente de La Rioja”. El propio Rivera, entonces, sentenciaba que para respaldar una investidura del PP en minoría sería necesaria una retirada de Rajoy. Tras las vacaciones, y ya en plena precampaña catalana, Rivera matizó que su preocupación era ganar a Rajoy, Sánchez y Pablo Iglesias. Y luego justificó ese giro en que Ciudadanos no es quién para hacerle las primarias al PP.

Retirada y congreso

En el PP no se fían de Rivera ni de Ciudadanos ni de esta nueva postura. Les catalogan de “centro izquierda” porque concluyen que en un escenario de pactos preferirán siempre antes al PSOE que al PP. Por eso van a subrayar, en los próximos días, que Rajoy es su único candidato a la presidencia, antes y después de los resultados del 20-D. Entre los populares son conscientes de que si las urnas les proporcionan un número de escaños muy bajo, es decir, muy lejos de los 145 o 150 en que se ponen el límite para poder gobernar en minoría con el respaldo desde fuera de Ciudadanos, la crisis que se abrirá en su propia formación será de proporciones ahora incalculables. Y tampoco dudan de que en ese caso será el propio Rajoy el que dará un paso atrás, convocará un congreso nacional casi de refundación del PP para los primeros meses de 2016 y se retirará de la política.

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