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Podemos insiste en la centralidad para competir con el PSOE y Rivera

La formación liderada por Pablo Iglesias defiende ideas “de sentido común, transversales y transformadoras”

Pablo Iglesias
Pablo Iglesias, en la sede de Podemos, el 28 de septiembre.

Podemos quiere hacer lo posible para enterrar el mal resultado de las elecciones catalanas del 27-S. La formación de Pablo Iglesias prepara su estrategia para las elecciones generales del 20 de diciembre con la prioridad de volver a ser el partido decisivo para el cambio político, sobre todo frente a Ciudadanos, y con la aspiración de competir con Albert Rivera y con el PSOE por el voto “de las mayorías”. Para ello, defenderá ideas “de sentido común, transversales y transformadoras”, según aseguraron sus líderes este fin de semana.

La dirección de Podemos reconoce estar en un momento “complicado”. Pero Pablo Iglesias y destacados miembros de la dirección creen que el resultado de las elecciones catalanas, en las que la candidatura Catalunya Sí que es Pot obtuvo 11 escaños y no superó la cuarta posición, no es extrapolable a las generales. Fue el propio secretario general, no obstante, quien afirmó, en vísperas de la votación, que esos comicios conformarían la “parrilla de salida” del 20-D. Esta circunstancia —tras quedar por detrás, no solo de la lista de Artur Mas sino también de Ciudadanos y del PSC— obliga al partido emergente a construir ahora un nuevo relato para demostrar que hay partido.

Así, en primer lugar, la cúpula achaca la decepción del 27-S a las especificidades de Cataluña y niega que ese traspié entierre las expectativas de cambio político. En segundo lugar, vuelve a hablar de “los de arriba” y de los privilegiados, incluyendo entre ellos, abiertamente o indirectamente, a su principal rival por el voto del cambio, Ciudadanos. En tercer lugar, asegura comprometerse con un “proyecto de país real” y, por esta razón, rehúye las identificaciones con la izquierda partidista. Podemos quiere evitar ser percibido como una opción vinculada a la historia y al recorrido de IU, de ahí también sus recelos ante una candidatura unitaria de las fuerzas de la izquierda alternativa para el 20-D. Esta estrategia tiene que ver con la llamada “centralidad”, un mensaje con el que el partido mordió terreno al PSOE y que volverá a aprovechar, al igual que Albert Rivera, para seducir a los votantes socialistas.

En definitiva, Podemos intenta reflotar la épica de formación ganadora que perdió por el camino en la campaña catalana —donde sus mensajes de corte social fueron desplazados por el debate soberanista—, haciendo equilibrios entre propuestas programáticas que califica de “sentido común” y el pulso de sus bases, a las que Iglesias e Íñigo Errejón, secretario de Política, dirigieron este fin de semana una carta. En ese escrito, además de abordar todos esos mensajes, los dirigentes prometen: “No hemos llegado hasta aquí para ahora flaquear, no vamos a defraudar”.

Y reivindican el mérito de haber revolucionado un mapa político en el que más tarde ha irrumpido con fuerza también Ciudadanos. “En todo este tiempo hemos sido capaces de cambiar las reglas del juego, obligando a nuestros adversarios a intentar parecerse a nosotros, a reconocer que algo estaba pasando, a simular que escuchaban a la calle”.

Sin avances en la reunión de Iglesias y Garzón

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y el ganador de las primarias de Izquierda Unida, Alberto Garzón, se reunieron el pasado jueves acompañados de sus equipos sin llegar a ningún acuerdo sobre una hipotética candidatura unitaria de las fuerzas alternativas de la izquierda. La reunión, adelantada por la cadena SER, se enmarca en el contexto de negociación de una lista conjunta para concurrir a las elecciones generales del 20 de diciembre. Cuando falta un mes para cerrar el acuerdo dentro de los plazos legales, el líder del partido emergente y el diputado por Málaga buscan imponer sus condiciones en los criterios del pacto, lo que puede dificultar un acuerdo.

Aunque el entorno de Garzón sigue siendo optimista, en IU no se descarta la hipótesis de una competición electoral con Podemos, mientras que la dirección del partido quiere evitar la identificación con “el margen izquierdo del tablero” porque su objetivo primordial para las generales es el de dirigirse a las mayorías. A pesar de estos encuentros de carácter privado, los dos dirigentes evitaron una foto pública durante la campaña del 27-S.

Movilizar a las bases

“Estamos movilizando a 2.000 enlaces territoriales para recabar demandas ciudadanas, además de arrancar la organización de apoderados y la logística para la recogida de firmas para las generales”, señala Sergio Pascual, secretario de Organización. Podemos busca, al margen de las hipótesis de confluencia, multiplicarse en el territorio con miles de asambleas locales.

El principio de participación ciudadana y la movilización de los círculos, una de las claves del éxito de Podemos, es también la base de la redacción del programa, que coordina Carolina Bescansa, a través de propuestas que finalmente son remitidas a las comisiones de expertos. El texto, que según las previsiones iniciales debía estar listo a finales de octubre, recogerá las aportaciones de todas las direcciones territoriales del partido y de los círculos sectoriales y desarrollará, según la dirección, las propuestas de las principales organizaciones profesionales, de la sociedad civil y “los grandes expertos”, como empezó a hacer la formación con el programa autonómico.

Entre esos expertos se encuentra, según destacó Iglesias, el economista francés Thomas Piketty, autor de El capital en el siglo XXI, quien forma parte de un comité internacional de expertos con el que trabaja el responsable de Economía de la formación, Nacho Álvarez.

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