Cinco miradas para interpretar el resultado del 27-S

La diferencia entre votos y escaños, las distintas mayorías posibles y la dificultad de pactar una investidura complican el análisis de las elecciones catalanas

Las elecciones de hoy en Cataluña configurarán un nuevo Parlamento autonómico, pero probablemente no para cuatro años. Los partidos independentistas han anunciado que, si ellos ganan en escaños, habrá unas nuevas elecciones en 18 meses. Podría haberlas incluso antes, si no hay acuerdo para investir al presidente de la Generalitat y dada la aparente fragilidad de las actuales alianzas en el bloque independentista y de las hipotéticas alianzas en el no independentista. En ese escenario, Cataluña parece abocada a la inestabilidad. Estas son algunas claves para analizar los resultados de esta noche:

- El grado de apoyo al independentismo. Todas las encuestas apuntan a que Junts pel Sí (que agrupa a Convergència y ERC) será la fuerza más votada. Pero para poner en marcha su hoja de ruta independentista necesita no solo ganar, sino alcanzar la mayoría absoluta (la mitad más uno), fijada en 68 escaños. O lograrla sumando los escaños de la otra lista secesionista, la CUP. Esa es la cifra que el independentismo persigue. Si no la alcanza, el proceso de independentismo quedará parado. Si la alcanza, el proceso se iniciaría, aunque fuera de la ley.

Más información
Videogalería | Los candidatos votan
La participación a las 18.00 alcanza niveles históricos en Cataluña
Colas para votar, en una jornada electoral entre turistas
Los ricos también votan
¿Cuántos votos cuesta obtener un escaño en Barcelona?

- La diferencia entre votos y escaños. Podría darse el escenario de que Junts pel Sí y la CUP sumaran mayoría absoluta de escaños sin tenerla en votos (porque la ley electoral hace que no todos los votos valgan lo mismo). Eso les generaría dos problemas: el primero, que el mensaje de su victoria quedaría muy debilitado, sobre todo de cara al exterior; el segundo, que la CUP ha dicho repetidas veces que la mayoría absoluta, para ser legítima, debe darse también en votos. Y el apoyo de la CUP puede ser imprescindible para poner en marcha el proceso.

- La relación de fuerzas entre los no independentistas. Los partidos que no defienden la secesión libran una dura batalla por colocarse al frente de ese bloque y aspirar a encabezar un Gobierno en el caso de que el independentismo no sume mayoría absoluta. En estas elecciones se va a medir el empuje de Ciudadanos (el mejor colocado según las encuestas), la capacidad del PSC (que en el pasado fue un partido central en Cataluña) para revertir el desplome electoral de los últimos años, la previsible caída del PP y la incógnita del apoyo electoral a Catalunya Sí que es Pot (la lista que agrupa a Podem e ICV). También es un interrogante si Unió logrará entrar en el Parlament y, en caso de hacerlo, cuántos escaños arrebatará al independentismo de su exsocio Convergència.

- El voto por territorios. El discurso independentista apela al "derecho a decidir" de los catalanes. Por eso es relevante analizar el resultado en cada una de las cuatro provincias catalanas. Girona y Lleida son tradicionalmente las que más apoyo dan al soberanismo; Tarragona y Barcelona (que juntas agrupan al 85% de la población de Cataluña), las que menos. Al mismo tiempo, dentro de cada provincia hay diferencias entre comarcas, y entre núcleos urbanos y rurales.

- Los posibles pactos de investidura. En principio, Artur Mas tiene garantizada la investidura en primera votación si su lista, Junts pel Sí (en la que él va de número 4) gana con mayoría absoluta. Pero solo en ese caso. Si no la logra y necesita a la CUP, tendrá un problema: la CUP ha dicho que no investirá a Mas. Lo mismo ha anunciado otro partido al que previsiblemente cortejaría Junts pel Sí: Catalunya Sí que es Pot. Y el resto de formaciones: PSC, Ciudadanos, PP y Unió. Ninguno votaría a Mas. Se iniciaría entonces un cruce de negociaciones para encontrar a alguien que lograra el consenso. De no lograrlo, Artur Mas podría ser investido en segunda vuelta por mayoría simple, pero para eso necesitaría más votos a favor que en contra. Es decir -si la CUP se abstuviera-, más votos a su investidura que los que obtuviera un hipotético candidato de consenso en el bloque no independentista. Si finalmente no hubiera acuerdo, Cataluña iría a nuevas elecciones.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS