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Rivera: “El patriotismo se defiende en las urnas el 27, no con banderas”

Ciudadanos reacciona a "la guerra de las banderas" defendiendo su espíritu catalán, español y europeo, y centra sus críticas en Iceta para captar los votos del PSC

Albert Rivera e Inés Arrimadas. Ampliar foto
Albert Rivera e Inés Arrimadas. EFE

Las manos de Gerardo Pisarello, número dos de Barcelona en Comú, intentando evitar que la bandera de España colgara del balcón del Ayuntamiento de Barcelona junto a la Estelada han marcado el mitin de Ciutadans en Mataró. "Saca tus sucias manos de mi bandera", ha tuiteado el eurodiputado Juan Carlos Girauta antes de la cita. Luego, ya con cientos de personas llenando el Auditorio del Tecnocampus de Mataró, los líderes del partido han utilizado el incidente como ejemplo de la Cataluña que, a su juicio, construiría la lista independentista de Junts pel Sí.

"Hemos defendido tanto los valores de unidad, igualdad, libertad y solidaridad que no necesitamos gesticular. Llevamos en el corazón las tres banderas, sin gritar, sin pelearnos. Es nuestra esencia", ha dicho Albert Rivera, candidato de Ciudadanos a la Moncloa, mientras el público aplaudía su intervención tras gritarle "¡presidente! ¡presidente!". "El patriotismo se defiende en las urnas el 27, no con banderas", ha añadido. "Nosotros ya tenemos las banderas incorporadas, no hace falta sacarlas por ningún balcón ni meterlas en ninguna pantalla", ha seguido en referencia al incidente de hoy y a la presentación de Pedro Sánchez como candidato socialista a la presidencia del Gobierno, que tuvo lugar con una gran bandera de España como fondo. "Vamos a defender los intereses de los españoles donde más les duele, que es en las urnas".

Ciutadans acude a las elecciones catalanas con Inés Arrimadas como cabeza de lista y defendiendo el símbolo que adoptó el partido en 2012: un corazón en el que se mezclan la bandera catalana, la española y la europea. La apuesta por mezclar en su discurso dureza (contra el independentismo, Artur Mas y la corrupción) y amabilidad (ni una crítica a electores de otros partidos) le ha colocado en segunda posición en todas las encuestas. La estrategia para consolidar esa posición y lograr por primera vez escaños en todas las provincias catalanas pasa por un objetivo: captar a votantes del PSC. La diana, en consecuencia, está puesta en Miquel Iceta, blanco de los dardos de Rivera por no comprometer el apoyo de sus diputados si las matemáticas electorales hacen posible que gobierne Arrimadas ("¿De verdad cree el señor Iceta que sus votantes prefieren apoyar a CUP o a ERC?") .

Arrimadas, claro, está convencida de que esa suma será posible, por mucho que no la haya dibujado ninguna encuesta. El partido alimenta esa esperanza con el recuerdo de los sondeos de 2012, que no vieron cumplidas sus predicciones de una mayoría absoluta de CIU. También, con el análisis de que episodios como el del balcón del Ayuntamiento acabarán por animar al voto a los indecisos.

"El resto de partidos no son de fiar", ha dicho Arrimadas. "Habrán visto esa imagen de guerra de banderas en el Ayuntamiento. Yo no quiero eso para Cataluña. Cuando gobierne Ciudadanos, habrá banderas constitucionales, las que nos representan a todos".