Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los socorristas alertan ante los 83 ahogados en zonas de baño en julio

Un informe analiza los incidentes producidos durante los siete primeros meses de 2015

Un joven fallecía ahogado en junio en la playa del Miracle, Tarragona. Ampliar foto
Un joven fallecía ahogado en junio en la playa del Miracle, Tarragona.

Playa del Racó, Cullera (Valencia). Ondea la bandera amarilla. Un hombre de 56 años se baña junto a una niña. El oleaje les empuja mar adentro y dos socorristas van en su ayuda. La menor sale ilesa, pero él muere por un infarto mientras era llevado a la arena. El siniestro, que se ha producido este lunes, se suma a los numerosos accidentes de este tipo ocurridos en los últimos días. De los 200 ahogamientos registrados en los siete primeros meses, 83 de ellos —el 41,5%— fueron en julio, según el informe nacional de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo.

"No queremos criminalizar a nadie, pero hay gente que no hace caso a las banderas. Hay que pedir a los bañistas que sean responsables", advierten fuentes del Ayuntamiento de Cullera. Este 1 de agosto, la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo ha alertado de que julio ha sido un mes negro, con 83 muertes por ahogamiento en playas, piscinas y otras zonas de baño. Aunque el Instituto Nacional de Estadística (INE) no tiene el dato de 2014, la Escuela Segoviana de Socorrismo y Asociación Española de Técnicos en Salvamento Acuático y Socorrismo determinó que entre enero y julio del año pasado fallecieron 185 personas, 15 menos que en el mismo período de 2015, en comparación con las cifras de la Real Federación.

Más de la mitad de los fallecimientos —el 56%— del presente año se han producido en una playa. Una de las principales causas es la afluencia de bañistas en verano, que además coincide con un mes de julio que ha resultado el más caluroso desde 2003. Y son las corrientes de resaca el principal motivo de ahogamiento en las playas españolas, según un estudio de la Universidad Camilo José Cela, de Madrid. "No es la típica resaca que se da entre ola y ola, sino que actúa como un río que se mete en el mar y empuja a los bañistas hacia adentro", cuenta el geólogo Antonio de la Cruz, que participó en esa investigación. Este tipo de corrientes se produce por rachas de viento que avivan el oleaje, o se da en aquellas playas que por su orientación son más proclives al fenómeno. El problema es que una gran cantidad de agua llega hasta la orilla, y la falta de profundidad hace que esta no tenga espacio y vuelva con fuerza hacia dentro.

Ahogados en España en lo que va de año

La playa de Las Salinas (Asturias) es una de las zonas donde suelen producirse las corrientes de resaca. El pasado 28 de julio, cinco amigos tuvieron que ser ayudados por los servicios de rescate porque el fuerte oleaje les impedía salir. Cuatro fueron salvados, pero una mujer, de 30 años, falleció después de que el equipo médico intentara reanirmarla sin éxito. Respecto a si el fenómeno se repite con mayor frecuencia este año, de la Cruz no puede dar una opinión contrastada, pero sí admite que el cambio climático puede influir en el aumento: “Debido al calentamiento global y al deshielo hay mayor nivel de agua, pero esto no deja de ser una teoría”.

Desde el departamento de Medio Ambiente de Cullera advierten de que estas últimas semanas ha habido algunos días de temporal que han hecho que las corrientes permanezcan en el agua y los bañistas no sean conscientes de ello, aunque las lluvias y el viento hayan pasado. El número de fallecidos en el mar y en el río Júcar fue de hasta cinco entre este domingo y este martes en la región valenciana.

El 70% de las muertes se producen en zonas sin servicio de vigilancia

El informe de la Real Federación indica que el 70% de las muertes se producen en zonas sin vigilancia. Carlos Urquía, médico del departamento de Salud y Socorro de Cruz Roja, subraya el peligro de bañarse sin socorristas: "Si ocurre algo, ¿quién nos va a ayudar?" Desde Cruz Roja no se aprecia un gran aumento de ahogamientos, precisamente porque la intervención de los socorristas frena los accidentes. Muchas de las atenciones se producen porque el bañista ha tenido un infarto o mareo, y la asistencia hace que no termine en desastre.

Recomendaciones

El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad daba hace un par de semanas a los bañistas una serie de recomendaciones para evitar incidentes en los medios acuáticos.

  • Elegir lugares seguros para bañarse y vigilados por socorristas
  • Vigilar a los menores en todo momento cuando estén en el agua o jugando cerca de ella. 
  • Si no sabe nadar o no lo hace bien, utilizar un chaleco salvavidas para bañarse o practicar un deporte acuático.
  • Respetar el significado de las banderas. 
  • El consumo de alcohol antes de bañarse disminuye la capacidad de reacción ante un peligro o puede propiciar el adoptar conductas que puedan poner en riesgo la salud.
  • Bañarse de noche es muy peligroso, si le ocurriera algo, nadie podría verle.
  • Salir enseguida del agua si se encuentra cansado o siente frío.
  • Antes de meterse en el agua compruebe la temperatura y espere dos horas después de haber comido

En julio, la mayoría de las víctimas fueron hombres que sobrepasaban los 45 años. Circunstancias que coinciden con el caso de un varón de 77 que murió este lunes en Pobla de Fornals (Valencia), que sufrió una crisis epiléptica mientras se bañaba. "Las personas de mayor edad tienen más riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con el colesterol, con la obesidad, con el tabaco", relata Urquía.

La Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo alerta sobre el número de niños ahogados. El 11% de los fallecidos durante los pasados siete meses eran menores de 10 años, de los cuales 10 perecieron en julio y todos en piscina sin socorrista, por lo que insisten en la necesidad de que estén siempre vigilados por un adulto.

Este sábado un niño de ocho años, que no sabía nadar, moría ahogado tras caer a una balsa de riego en Níjar (Almería), según Efe. Urquía destaca que “hay que enseñar a nadar a los más pequeños desde las edades más tempranas”, para evitar estos graves percances.

No hay cifras del INE para 2014, pero sí de años anteriores. En 2011 murieron 478 personas por ahogamiento; en 2012, 438 y en 2013, 422. Un reciente estudio de la compañía de seguros Mapfre destaca que algunas de las causas más frecuentes son no atender a las indicaciones de los socorristas, no saber nadar y desconocer el medio acuático.

Más información