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Herzog sustituye a Rosa Díez en UPyD y rechaza pactar con Ciudadanos

El número dos de Rosa Díez se impone con 802 votos frente a los 745 de Irene Lozano

Andrés Herzog pilotará el proyecto de UPyD, el partido que abrió la primera grieta en las murallas del bipartidismo, hoy sumido en una profunda crisis. El número dos de Rosa Díez, defensor de la autonomía del partido frente a posibles pactos con Ciudadanos, se ha impuesto con 802 votos a las listas encabezadas por Irene Lozano (745), Juan Manuel Domínguez (61) y José Antonio Rueda (225). Con él triunfan las tesis de la dirección saliente y pierden los que defendían los pactos puntuales con Albert Rivera como vía para salvar a una formación que solo logró movilizar en la votación al 48% de sus 4.028 afiliados.

"Todo sabéis que hemos sufrido mucho", ha dicho Herzog tras su triunfo. "Lo hemos pasado mal. Ha sido un año duro. Doloroso. Hemos tenido que hacer frente a muchas adversidades", ha reconocido sobre la crisis de un partido agitado por los malos resultados electorales (fuera de los 14 Parlamentos autonómicos en juego en 2015), asombrado por las dimisiones (siete en el Consejo de dirección y dos en el Congreso) y resquebrajado por las expulsiones (dos eurodiputados y un diputado autonómico). "Todavía muchos de nosotros tenemos cicatrices", ha continuado Herzog antes de referirse a la constante comparación con Ciudadanos. "Hemos sufrido mucho. Nos han encerrado en un marco. Nos han impedido hablar de nuestras propuetas, de nuestras ideas. Hemos estado condenados a hablar de otros [Ciudadanos]. Nos han enrededado. Lo han hecho muy bien. Nos han desgastado... pero tenemos futuro".

Antes, Rosa Díez ha dado su último discurso como portavoz rodeada del silencio que distingue a las grandes ocasiones. “Si alguna vez os ofendí, de palabra o de obra, os pido perdón", ha dicho antes de la votación. "Hemos hecho la verdadera revolución", ha dicho Díez. "Hasta la gente que no cree en la regeneración política, en la libertad, en la igualdad y la independencia de la justicia tiene que decir que cree en ella porque no se atreve a decir que no".

Voy a seguir viajando hacia Itaca con el único grito con el que me siento identificada, además del de libertad: Dios salve a los gerreros que son fieles a su pueblo

Rosa Díez

En la sala de columnas del Círculo, con una bandera de España y otra de la Unión Europea a sus espaldas, la política vasca ha reivindicado los valores del partido y la vigencia del proyecto frente a las encuestas, que predicen un 0,4% de intención de voto. El acto se ha convertido en una defensa cerrada de la acción política de UPyD. Ha habido discursos emocionados. Portavoces que han estado a punto de llegar a las lágrimas y otros que directamente han llorado. Críticas. Elogios. Además de una treintena de afiliados, han subido al estrado representantes de la asociación SOS Bebés Robados; de los afectados por el ERE de Bankia, de la federación LGTB... algunas de las causas defendidas en el Congreso por los cinco diputados del partido.

"No me voy a despedir. No se puede uno despedir de sí mismo, y yo soy lo que vosotros habéis hecho de mí", ha continuado Díez, interrumpida por los aplausos. "Hicimos el mejor diagnóstico de los problemas de España y planteamos las mejores soluciones", ha argumentado. "Hemos hecho política pensando en todos los españoles, no solo en Unión, Progreso y Democracia", ha seguido. "Hemos de reivindicar que hemos impregnado la historia del cambio político en España. Llevarlo a orgullo, porque es vuestro, no es de nadie más", ha añadido. "Hemos pensado en las próximas generaciones, no en las próximas elecciones".

La trayectoria de Díez al frente de UPyD quedará marcada para siempre por su negativa a alcanzar pactos electorales o de fusión con Ciudadanos, el partido que amenaza con culminar una OPA hostil sobre las bases de la formación y que ha atraído con fuerza imparable al electorado de centro. La portavoz saliente no ha nombrado ni una sola vez a los de Albert Rivera, pero sí ha vuelto a dejar clara su defensa de la autonomía de UPyD en su despedida. "No cambiemos lo sustancial, limpieza en los procedimientos y firmeza en los valores", ha dicho, y por si alguien necesitaba aclaraciones, ha sido rotunda en su última frase. "Voy a seguir viajando hacia Itaca con el único grito con el que me siento identificada, además del de libertad: Dios salve a los guerreros que son fieles a su pueblo".