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20 años sin rastro de Publio Cordón

El empresario zaragozano fue secuestrado hace dos décadas

La policía no ha conseguido localizar su cadáver

Concentración, en diciembre de 1995, en la empresa de Previasa cuyo presidente, Publio Cordón, fue secuestrado por el GRAPO en Zaragoza el 27 de junio de ese año.
Concentración, en diciembre de 1995, en la empresa de Previasa cuyo presidente, Publio Cordón, fue secuestrado por el GRAPO en Zaragoza el 27 de junio de ese año. efe

Un juez de Zaragoza declaró, hace tres años, oficialmente muerto al empresario zaragozano Publio Cordón Munilla. Pero un simple papel con un membrete y un sello de tinta no cierra un caso del que ahora se cumplen dos décadas. Porque 20 años hace que Cordón salió de su casa de Zaragoza a correr con sus perros y jamás se le ha vuelto a ver ni vivo ni muerto. Fue secuestrado por un comando de los GRAPO. Él y el joven delincuente Santiago Corrella, El Nani, son los dos desaparecidos de la democracia española por antonomasia.

Cordón, nacido en Villar de Maya (Soria) en 1935, fue secuestrado el 27 de junio de 1995 y posteriormente trasladado a una villa con jardín y doble garaje en la zona residencial de Bron, un barrio bien, a unos 15 minutos en coche del centro de Lyon (Francia). Allí permaneció retenido dos semanas, hasta que trató de huir. Entonces, cayó desde el primer piso de la vivienda, alquilada por sus captores con una identidad falsa, según pudo determinar la Guardia Civil. Uno de los jefes de los GRAPO, Fernando Silva Sande, lo contó muchos años después. Y contó también que como consecuencia de esa caída, el empresario sufrió heridas que le causaron la muerte.

Silva, hoy en prisión y arrepentido ya de sus crímenes, viene colaborando desde hace tiempo con los investigadores. Gracias a eso, estos llegaron hace dos años al convencimiento de que el cadáver del empresario había sido sepultado por los terroristas en un paraje de las inmediaciones del monte Ventoux, en la Provenza francesa, al sureste del país. A unos 250 kilómetros de la casa en la que estuvo encerrado.

Hasta el monte Ventoux se desplazó hace dos años un equipo de guardias civiles a las órdenes del juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez. Con ellos fue en varias ocasiones el propio terrorista con la intención de que hiciera memoria y señalara la zona en la que supuestamente yacen desde hace 20 años los huesos del empresario, propietario de la aseguradora médica Previasa.

El empresario Publio Cordón. ampliar foto
El empresario Publio Cordón.

Más tarde los guardias civiles regresaron con un técnico en georradar de la empresa Condor, con el fin de rastrear unas cuatro hectáreas que habían sido delimitadas gracias a los testimonios de Fernando Silva Sánchez, exjefe GRAPO arrepentido, que estaba colaborando en esta investigación.

Los encargados del rastreo fueron muy seguros de que, al fin, iban a localizar los restos de Cordón. Y confiaban en eso porque el grapo Silva había declarado que junto al cadáver del empresario habían enterrado también un pico metálico con el que previamente habían cavado el hoyo para sepultar a la víctima. Los rastreos, sin embargo, no dieron resultado positivo. Un nuevo mazazo para la familia del empresario, que jamás ha cejado en su empeño de encontrar sus restos.

Y un nuevo golpe también para el Ministerio del Interior que pensaba que la búsqueda en el monte Ventoux era el punto final a una historia endiablada desde su inicio. Pese a que la policía llegó a infiltrarse entre los terroristas y, ya desde aquel verano de 1995, conocía muchos de los detalles de la operación de secuestro, los investigadores se toparon con el inconveniente de que la ubicación de los restos solo la conocía una persona: el entonces jefe de los terroristas, Fernando Silva Sande. Pero este no fue detenido hasta noviembre de 2000, en Francia.

En los siguientes años, la policía trabajó con varias hipótesis, entre ellas, que el empresario se había marchado a América, tras ser liberado por los GRAPO, y que vive allí bajo una identidad falsa. El Gobierno incorpora al servicio de espionaje CESID (actual CNI) a la investigación y sigue su rastro por Costa Rica, República Dominicana, Estados Unidos, Guatemala, Argentina o Chile. Todas las pistas conducen a una vía muerta.

Fernando Silva Sande. ampliar foto
Fernando Silva Sande.

En 1997, el Gobierno negoció con los GRAPO la disolución de la banda, pero el hallazgo de Cordón sigue siendo el principal escollo. Paralelamente, la familia ofrece 150 millones de pesetas de recompensa a cambio de pistas que sirvan para esclarecer el secuestro.

En junio de 2012, dado que el cadáver seguía sin aparecer, un juzgado de Zaragoza declaró oficialmente muerto a Publio Cordón. Un mes después, fueron detenidos en Francia cuatro supuestos miembros de la organización a la vez que la Guardia Civil halla la casa de la calle de la Batterie, en el barrio de Bron de Lyon, en el que estuvo retenida la víctima.

La Guardia Civil sabe fehacientemente (porque hay pruebas que lo corroboran) que el empresario desaparecido estuvo en Lyon. Pero lo que todavía no se sabe hoy es dónde está sepultado. Un caso, pues, que sigue tan abierto como el de Santiago Corella, El Nani, el joven delincuente que desapareció en 1983 cuando estaba en manos de la policía tras haber sido detenido en Madrid. Los dos desaparecidos de la democracia por antonomasia.