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Admitida una querella por tráfico de influencias contra la baronesa Thyssen

Los abogados afirman que el demandante busca causar daño mediático

Carmen Cervera, baronesa Thyssen.
Carmen Cervera, baronesa Thyssen. GETTY

Un juzgado de Madrid ha admitido a trámite una querella contra Carmen Cervera y sus abogados por supuesto tráfico de influencias. La acción judicial ha sido presentada por un exescolta de la baronesa Thyssen, quien asegura que los letrados de la aristócrata y coleccionista de arte supuestamente le ofrecieron enchufarlo como directivo de seguridad en el Museo Thyssen de Madrid, saltándose los sistemas públicos de selección de esta entidad semiestatal.

Los abogados de la baronesa consideran que el querellante busca notoriedad y obtener un fuerte resarcimiento económico, a la vez que aseguran que una denuncia idéntica ya fue archivada en los juzgados de Alcobendas (localidad vecina a Madrid).

Enrique de la Hoz, titular del Juzgado de Instrucción número 40, admitió el pasado día 12 de junio la querella de Manuel Tumbeiro, quien, según escribe en la querella, "desde marzo de 2006 a septiembre de 2014 ha venido desarrollando su labor profesional como escolta" de Carmen Thyssen. La admisión a trámite fue adelantada por el programa Espejo Público, de Antena 3 TV.

El pasado 6 de febrero fue despedido y, según relata, recibió una oferta de los abogados de la baronesa, supuestamente en nombre de esta, para entrar a trabajar de forma inmediata como adjunto a la dirección de seguridad del museo (...), subvirtiendo todo funcionamiento normal sujeto a la normativa y a la decisión del patronato" de la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza". Cuando se hicieron estas supuestas ofertas de cambio de trabajo, la baronesa no estaba presente.

El escolta trabaja para la empresa Castellana de Seguridad (Casesa), firma que presta servicios al museo y a la baronesa. "Lo que se le ofreció a este señor es que su propia empresa de seguridad, que trabaja para las señora Thyssen y para el museo, le asignara un puesto en una sala del museo o en otra dependencia, y para eso no hace falta concurso ni es irregularidad ninguna", señala Emilio Rotondo, abogado de la baronesa. "Su empresa puede destinarlo dónde quiera", añade. El exescolta no está trabajando en el museo.

"Lo que persigue es hacer daño mediático a mi clienta y obtener más dinero por retirar las demandas", añade. El exexcolta tiene otras dos demandas interpuestas contra las mismas personas por acoso laboral y despido nulo. El juez que ha admitido la querella ha solicitado al exescolta la copia de estas dos demandas. El querellante presuntamente tiene grabadas las conversaciones con los abogados de Thyssen.