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Ciudadanos le arrebata a Podemos la iniciativa en los pactos

Tras firmar con el PSOE en Andalucía, avanza acuerdos con el PP en Madrid y La Rioja

Los socialistas orillan a Podemos salvo donde Ciudadanos no tienen la llave

Ciudadanos le ha arrebatado a Podemos la iniciativa en los pactos autonómicos. La formación de Albert Rivera acordó el martes su apoyo a la investidura de Susana Díaz (PSOE) en Andalucía y ya negocia hacer lo mismo con el PP de Madrid (Cristina Cifuentes), Murcia (Pedro Antonio Sánchez), La Rioja (Pedro Sanz) y Castilla y León (Juan Vicente Herrera firmará esta tarde el pacto anticorrupción). Que la presidenta socialista prefiriera pactar 70 medidas con Ciudadanos a tres propuestas con Podemos, un partido de izquierdas, refleja hasta qué punto la formación de Pablo Iglesias ha quedado orillada por ahora en las negociaciones. Los socialistas solo han dialogado sin titubeos ni dudas con Podemos allí donde Ciudadanos es intrascendente: Extremadura, Baleares y Castilla la Mancha. Los líderes territoriales del PP y de Podemos, en cambio, no se han planteado en ningún caso llegar a un acuerdo.

La dulce decepción que vivió Ciudadanos el 24 de mayo –entró en 11 de los 13 Parlamentos, cuando tenía previsto tener presencia en todos--, está condicionando por ahora las negociaciones más que el triunfo indiscutible de Podemos (133 diputados y presencia en todas las Autonomías). No obstante, la aritmética parlamentaria está permitiendo a Rivera condicionar los pactos con muchos menos diputados que Iglesias: en comunidades tan importantes como las de Madrid, Valencia o Murcia, el PSOE necesitaría implicar a las dos formaciones emergentes para Gobernar, a lo que se opone la dirección de Ciudadanos por las discrepancias en las propuestas financieras e ideológicas de ambos partidos. Algunos barones socialistas, además, temen que los pactos autonómicos con Podemos perjudiquen al PSOE en las elecciones generales de fin de año.

“Podemos ha elegido negociar con los nacionalistas de Compromís en Valencia, y coquetear con Bildu en Navarra, mientras que nuestra apuesta no ha sido ni el PP ni el PSOE, sino el partido que ha ganado las elecciones, el que eligió la gente, buscando un equilibrio entre el cambio y la estabilidad”, opinó Fernando de Páramo, secretario de Comunicación de Ciudadanos. “Los compañeros de baile de Podemos se alejan de esa estabilidad”, añadió. “El cambio es lograr que el nacionalismo no tenga la llave del Gobierno. Esa es nuestra respuesta a que Podemos negocie con los que tanto daño han hecho a este país por culpa también de los viejos partidos, que les usaron de muleta para mantenerse en el poder”.

Mientras el partido de Rivera ha optado por intentar condicionar la gobernabilidad desde la oposición, el de Iglesias pone el acento en lograr cambios de Gobierno en comunidades como Extremadura y Castilla la Mancha, donde el PSOE le arrebataría el poder al PP con su apoyo. La dirección de Podemos espera también alcanzar un acuerdo en Aragón y explicita que en los casos de Andalucía y Asturias, donde ya gobernaba el PSOE, ha encontrado dificultades para impulsar medidas de regeneración.

La dirección de Podemos y los líderes autonómicos de este partido, en cualquier caso, están asumiendo que Ciudadanos puede ser la fuerza más determinante para conformar pactos tanto con el PSOE como con el PP tras llegar a un acuerdo en Andalucía y rozar el entendimiento en la Comunidad de Madrid. No obstante, evitan achacar esta estrategia a la estabilidad institucional y la vinculan al concepto de “recambio” político, mientras Pablo Iglesias y los suyos reivindican para sí el auténtico cambio. Íñigo Errejón, número dos de Podemos, calificó ayer a Ciudadanos de “muleta gratuita y fiel, responsable con los de arriba”.

El nuevo partido se mueve entre las exigencias de responsabilidad, a las que se ve abocado por los resultados electorales, y la necesidad de demostrar firmeza con las formaciones tradicionales ante sus bases. Los candidatos de Podemos, que está a punto de cerrar un acuerdo con los socialistas en Castilla-La Mancha y en Extremadura, no quieren aparentar apoyos a Gobiernos de continuidad —por ejemplo, el de Susana Díaz en Andalucía o el de Javier Fernández en Asturias—, al menos no sin forzar un giro significativo en la acción de gobierno. En este contexto, su respaldo al PSOE ha resultado más fácil en aquellas comunidades donde tenían que elegir entre la formación de Pedro Sánchez y el PP. Este doble rasero tiene que ver con la idea de cambio político, objetivo fundacional del partido.

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