El feudo de Cospedal se tambalea

El símbolo de la victoria del PP en 2011 enfrenta ahora al partido con las consecuencias del desgaste por la gestión de la crisis

La candidata del PP a la Presidencia de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.
La candidata del PP a la Presidencia de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.Ismael Herrera (EFE)

Castilla-La Mancha se convirtió en mayo de 2011 en un símbolo del proyecto político del PP. Pero el alcance de su gestión, marcada por los recortes, sigue empañando sus planes. La victoria de María Dolores de Cospedal, la primera en la que el PP lograba un triunfo mayoritario sobre el PSOE en esa comunidad, supuso un giro especialmente significativo por dos razones. En primer lugar, porque la presidenta iba a ser la secretaria general de los populares, una pieza clave de la formación y mujer de confianza de Mariano Rajoy. En segundo lugar, porque su legislatura inauguró la oleada de ajustes presupuestarios que, tras ganar las elecciones generales, impulsó el Gobierno central. Castilla-La Mancha ha sido el laboratorio político del Ejecutivo. Y ahora, según las encuestas, ese laboratorio se tambalea.

Más que una reelección

E. G. B.

María Dolores de Cospedal (Madrid, 1965) se juega el próximo 24 de mayo mucho más que la reelección en la presidencia de Castilla-La Mancha. En los últimos meses todas las miradas se han vuelto sobre ella, por su gestión del partido. Se le reprochan, de nuevo, fallos de coordinación y vacíos de poder por compaginar la secretaría general del PP y la presidencia castellanomanchega. Su victoria en 2011 fue el símbolo del espectacular resultado del PP, y ahora, más cuestionada que nunca, un triunfo electoral le haría salir fortalecida frente a las dudas de su partido. En este contexto, su resultado será clave también para su futuro al frente de la formación, donde sigue enfrentada al sector que encabeza el veterano dirigente andaluz Javier Arenas.

A la irrupción de Ciudadanos y Podemos en el mapa hay que sumar el fuerte desgaste de Cospedal por la gestión del caso Bárcenas, por los recortes en servicios públicos y por los cuestionamientos de sus rivales internos.

El Tribunal Supremo ha expresado recientemente sus dudas sobre la legalidad de algunos de los artículos más destacados de su plan de ajuste que afectó a 70.000 funcionarios. En esta legislatura, además, Cospedal ha suprimido los sueldos fijos a los diputados castellanomanchegos, ha recortado en igualdad y dependencia, ha intentado echar el cierre a las urgencias nocturnas y a colegios rurales y, en su conjunto, la mitad del recorte ha afectado a sanidad y educación.

En cualquier caso, los responsables del equipo de la presidenta castellanomanchega siempre han esgrimido, en los últimos años, sus propias encuestas. Cospedal, aseguraban, resiste. Es cierto, la dirigente popular resiste, pero pierde la mayoría que necesita para gobernar a pesar de la reforma electoral que impulsó su Ejecutivo con una oposición sin matices de los socialistas. La comunidad, símbolo de las victorias del PP en 2011, refleja ahora la fragmentación del mapa político que obligará a todos a dialogar y pactar.

La figura del candidato del PSOE, el alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, también ha resultado clave en la pasada legislatura para ensayar un modelo de oposición frente al proyecto del PP. Tanto es así que Page también participó en la pasarela de posibles aspirantes a las primarias. Finalmente, al igual que Cospedal, se ve ahora ante la disyuntiva de buscar un pacto con Ciudadanos. La formación de Albert Rivera erosiona el voto del PP, pero los votantes del PSOE, según Metroscopia prefieren pactar con ese partido. Esta circunstancia encaja con la estrategia adoptada por la dirección nacional de los populares. Es decir, presentar a Ciudadanos como una organización socialdemócrata y marca blanca de los socialistas.

Hace unas semanas Cospedal afirmó, en referencia a Rivera y a Pablo Iglesias: “Hay un dicho griego muy conocido que dice que cuando los dioses quieren castigar a los pueblos les envían reyes jóvenes”. Pero la correlación de fuerzas del 25 de mayo quizá la obligue a buscar el apoyo de esa formación.

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Sobre la firma

Elsa García de Blas

Periodista política. Cubre la información del PP después de haber seguido los pasos de tres partidos (el PSOE, Unidas Podemos y Cs). La mayor parte de su carrera la ha desarrollado en EL PAÍS y la SER. Es licenciada en Derecho y en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid y máster en periodismo de EL PAÍS. Colabora como analista en TVE.

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