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Los compañeros denuncian que Marruecos impidió la ayuda española

Un equipo de 16 expertos espeleólogos estaba listo para actuar desde el viernes

Compañeros de los tres espeleólogos accidentados en Marruecos, dos de los cuales han fallecido, denuncian que las autoridades marroquíes impidieron que especialistas españoles en rescate se incorporaran a la operación de auxilio, a pesar de su ofrecimiento. “Desde el viernes por la mañana venimos solicitando al Gobierno marroquí a través del Ministerio del Interior español y de la Embajada de España en Marruecos que nos autorice como cuerpo civil a participar en el rescate. La respuesta de Marruecos fue que ellos lo solucionaban”, relata a EL PAÍS José Enrique Sánchez, secretario de la Federación Andaluza de Espeleología.

Sánchez coordinó un grupo de 16 especialistas de élite movilizados desde el viernes para actuar si obtenía el consentimiento del país vecino. Se trata de expertos de espeleosocorro, incluida la única médica española preparada para descender más de 1.000 metros, tres vehículos y una tonelada de material.

“En estos casos el tiempo corre en contra de los accidentados”, critica el especialista, que explica que en el lugar en el que se encontraban, a una altitud de 2.600 metros, la hipotermia era un riesgo importante. El rescate en el cañón en el que estaban, explica, requería un sistema de poleas y elevadores que necesita como mínimo de una veintena de expertos. “Han caído en el Cañón del Uandras, de ocho kilómetros de longitud y un desnivel de 600 a 700 metros. Calculábamos que están en una pared de 150 metros de desnivel, refugiados en una cornisa”, indica Sánchez. “En nuestros simulacros de rescate participan hasta 60 personas”, apunta.

Los expertos españoles dudan además de los medios que utilizaron las autoridades marroquíes. “Por lo que sabemos la Gendarmería ha llevado medios no específicos para este tipo de cavidades”.

Marruecos interrumpió las labores de rescate el sábado a partir del anochecer, y los colegas españoles enfatizan que ellos están acostumbrados a operativos de noche. “Es una cuestión de experiencia y material especializado”, se lamenta.

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