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Margallo destituye al ‘número dos’ en la embajada en Serbia

Íñigo Ramírez de Haro acusa al ministro de inquisidor

El dramaturgo Íñigo Ramírez de Haro en una entrevista en 2004. Ampliar foto
El dramaturgo Íñigo Ramírez de Haro en una entrevista en 2004.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha decidido destituir al polémico diplomático y dramaturgo Íñigo Ramírez de Haro como encargado de Negocios y número dos de la Embajada de España en Belgrado (Serbia). La Junta de la Carrera —en las que están representadas todas las categorías de diplomáticos— ha sido convocada esta misma tarde por la tarde para comunicarle la destitución, un trámite preceptivo según el reglamento de dicha carrera.

Ramírez en la portada de un diario Serbio. ampliar foto
Ramírez en la portada de un diario Serbio.

El detonante del cese son unas declaraciones que Ramírez de Haro realizó el pasado día 19 en Madrid, durante la promoción de su nueva obra Trágala, trágala, estrenada en el Teatro Español. Al día siguiente, el diario Politika, el de mayor circulación de Serbia, las recogió en primera página, bajo el titular. “Soy víctima de la Inquisición”. En el artículo se decía que el diplomático —aristócrata, ingeniero y cuñado de Esperanza Aguirre— acusaba al ministro de Asuntos Exteriores de utilizar contra él los métodos inquisitoriales de hace 200 años.

EL PAÍS se puso en contacto con Ramírez de Haro el pasado miércoles para confirmar la veracidad de sus declaraciones y éste explicó que, efectivamente, consideraba inquisitorial la actitud de Margallo hacia él. “El ministro me dijo el año pasado en Nueva York que nunca me nombraría embajador por las cosas que he escrito sobre la Iglesia”, asegura el diplomático, en referencia a su obra Me cago en Dios, que levantó las iras de un sector de la jerarquía católica y fue objeto de una ataque ultraderechista hace ya una década.

“Lo que yo haga en mi vida artística no debe condicionar mi carrera profesional”, asegura Ramírez de Haro, quien añade que lleva más de 30 años de carrera diplomática y todos los miembros de su promoción han sido embajadores, salvo él. “El PSOE no se atrevió a nombrarme embajador y el PP, tampoco. Exteriores tiene una mentalidad inquisitorial, anterior a la Constitución, y el Gobierno que lo refrenda, también. Para ser embajador de España hay que comulgar cada día o, al menos, una vez a la semana”, agrega.

Tras ocupar el Consulado de España en Nueva York (EE UU), Ramírez de Haro se incorporó el verano pasado a la Embajada de España en Belgrado como encargado de Negocios, aunque en la práctica ha ejercido como número uno al estar vacante el puesto de embajador. Precisamente el Consejo de Ministros nombró el pasado viernes como embajador en Serbia al diplomático Miguel Fuertes Suárez.

Fuentes diplomáticas niegan que Ramírez de Haro haya sido discriminado y aseguran que no cumplía los requisitos para ser embajador en Serbia, por lo que ni siquiera estaba entre los candidatos seleccionados.

Respecto a su destitución como encargado de Negocios, indicaron que “sus declaraciones son impropias de un funcionario público que ostenta la representación exterior del Estado” y que “dañan la imagen de España en el extranjero”, especialmente por su proyección en medios de comunicación internacionales.

Las mismas fuentes consideran especialmente grave el eco que Politika dio a sus palabras y que el diplomático no las desmintiera. Al contrario: reprodujo el artículo del diario serbio en su página personal de Facebook. Recordaron, además, que los diplomáticos destinados al exterior pueden ser cesados discrecionalmente en cualquier momento, por tratarse de puestos de libre designación, aunque sea preceptiva la comunicación a la Junta de la Carrera.