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ANÁLISIS

Madre protectora

El 15% de los electores duda ente votar al PSOE o a Podemos y el 12% entre el PSOE y el PP

Si usted sigue la campaña andaluza por la televisión nacional, seguramente tendrá una idea confusa sobre candidatos gritando en mítines de tarde y repartiendo besos de mañana. Si va de paso por Andalucía, notará que se respira un ambiente revuelto, inquieto, como cuando faltan unas semanas para la Feria de Abril, pero, si lo que usted nota es un fervor impaciente, es que ha colado en un acto en el que se espera a Susana Díaz. Y no es por la novedad. Todo es nuevo en esta campaña, candidatos, partidos, alianzas y, sin embargo, es una campaña del todo previsible, aburrida, incluso, fea.

Si Susana Díaz gusta a los suyos no es por el tono emotivo. Todos los candidatos se ponen tiernos en campaña. "Un liderazgo humilde", el de Juan Manuel Moreno, casi pidiendo perdón. "Sí se puede", dice Teresa Rodríguez; y habla de un franquismo que no conoció. "Andalucía, nuestra casa", dice Antonio Maíllo, un poco con aire de final de peonada.

Tampoco es por el peculiar nacionalismo andaluz, el que se mide en los millones de la deuda histórica. Los expresidentes Chaves y Griñán, hombres de pocos afectos, más bien parecían aplastados por la responsabilidad de gobernar. Pero la presidenta se supo liberar de ese peso con el año nuevo, despachando a sus perplejos socios de gobierno y convocando elecciones.

Paradójicamente, en campaña, los candidatos se olvidan de los ciudadanos y se refugian en afiliados y simpatizantes, se rodean de ellos y se contagian mutuamente con música y consignas. Son los ritos de nuestra democracia. Pero, para Susana Díaz esta no es otra campaña, ella no sale a no perder, no tiene miedo a los errores. Esa es su fuerza, sale a demostrar que a su Andalucía ni se le toca, que lo de los ERE no es cosa de ella, ni de su Gobierno y, si me apuran, ni de su partido, ni de Andalucía, vamos que es cosa de otro tiempo.

Pero las encuestas no le siguen. Es algo demasiado difícil, incluso, para la nueva "madre protectora" utilizando el famoso frame de Lackoff. Primeros, sí, y en todas las provincias, pero con menos votos y diputados. Según el CIS, el 15% de los electores duda ente votar al PSOE o a Podemos, el 12% entre el PSOE y el PP. Le queda una semana, o un debate que diría otro andaluz ilustre. Veremos.

Joan Navarro es sociólogo y vicepresidente de Llorente y Cuenca.