El PP rebate que sea útil votar a Ciudadanos porque gobernará el PSOE

Antonio Sánz, delegado del Gobierno: “No quiero que a Andalucía se la mande desde Cataluña ni alguien que se llama Albert”

Juan Manuel Moreno en una cooperativa de Los Palacios (Sevilla).
Juan Manuel Moreno en una cooperativa de Los Palacios (Sevilla).ALEJANDRO RUESGA

El candidato del PP, Juan Manuel Moreno, y sus teloneros locales y nacionales, del Gobierno y del partido, no se cansan de pedir el voto “útil, práctico, sereno y moderado” para provocar el primer cambio de gobierno real en los 33 años del PSOE al frente de la Junta de Andalucía. Pero saben que lo tienen muy difícil. Cuentan con que alcanzar los 50 escaños que sumó hace tres años Javier Arenas es imposible y hacen cuentas con que se quedarán en 34, 35 o 37. Luego sueñan con que ese resultado, con la fragmentación que se producirá, les permita ganar y gobernar si se deja a la lista más votada. Por eso no quieren hablar ahora de pactos, y porque están convencidos de que su único aliado, Ciudadanos, cada vez más en la liza, preferirá gobernar con el PSOE.

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Moreno tuvo este miércoles un día muy agrícola, con visita a cooperativas en Los Palacios, para reservarse el plato fuerte de la jornada a los actos vespertinos en Sanlúcar de Barrameda, el feudo del que es natural el candidato número uno de Ciudadanos en esta comunidad, que le disputa el espacio de centro derecha en estos comicios. Sanlúcar es más que eso. Es también la localidad en la que el candidato de Ciudadanos, Juan Marín, acumula ya ocho años en la gestión como concejal y ahora primer teniente de alcalde de un regidor del PSOE. Una colaboración que, además, se ha encargado de adelantar que le sigue interesando. Ayer anticipó en Canal Sur que tras las elecciones y puestos a pactar preferiría hacerlo con el PSOE que con el PP.

A esa idea se agarró en el mitin en las bodegas Elías González el delegado del Gobierno en la comunidad, Antonio Sanz, para vaticinar que votar a Ciudadanos no traerá ningún cambio y para cuestionar a esa formación y a su máximo dirigente por ser catalán: “Lo voy a decir muy claro. Yo no quiero y no me gusta que a Andalucía se la mande desde Cataluña ni que su futuro lo decida un político que se llama Albert”. Aplausos controlados del auditorio.

Ese tipo de pronunciamientos nada ambiguos de Marín mantiene muy alerta a los estrategas populares, que no dudan de qué camino tomará Ciudadanos si el PSOE necesita sus votos tras el 22 de marzo: continuismo. En Sanlúcar, además, los dirigentes del PP conocen desde siempre a Marín, que germinó su partido, el CIS, a partir primero de una asociación de comerciantes que montó cuando regentaba aún la joyería de su padre y conoció a uno de los fundadores de la formación que veraneaba en la localidad. Otra de las empleadas de aquel comercio es ahora concejal de su grupo.

En el PP no quieren especular con pactos poselectorales con Ciudadanos porque no es el momento y porque no se fían. La posición oficial del candidato y del partido es que apoyarán que gobierne la Junta la lista con más votos. Con el resultado de 2012 de Arenas el PP gobernaría. Pero el PSOE no ha aceptado ese ofrecimiento ni los demás partidos tampoco. El escenario de la futura gobernabilidad será complicado para todos porque las encuestas vaticinan mucha fragmentación y más igualdad que hace tres años y porque los partidos no querrán enseñar sus cartas ante las futuras elecciones municipales, autonómicas y también las generales.

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En ese contexto incierto, Moreno se cuida mucho por ejemplo de atacar al líder nacional de Ciudadanos, Albert Rivera, aunque sí alude a su partido como un "experimento" para que siga lo mismo. Ese papel de ataque directo se lo deja a los dirigentes nacionales o algún histórico como Antonio Sanz. En el entorno de Moreno sí insisten, eso sí, en la evidencia de que Rivera “no compite en Andalucía” y en que Marín gobierna con el PSOE, y fue responsable muchos años de las políticas de empleo de un ayuntamiento que está situado en el décimo lugar entre los municipios con más paro de España, con el 47%. Entre ambas formaciones, por ahora, no ha habido contactos. Entre sus líderes tampoco.

Entre los concejales del PP y de Ciudadanos en Sanlúcar sí hay convivencia diaria hace años, pero no pacífica. Los siete ediles del PP acusan a Marín de montar primero la asociación y luego el CIS para colmar sus ambiciones personales sin más ideología y de provocar con su alianza socialista los 12.000 parados del municipio. Tanto en la sede nacional del PP como en Sanlúcar insinúan también que Marín pudo tener relaciones con el exconsejero de la Junta Ángel Ojeda, natural de la localidad y uno de los acusados por el fraude de los cursos de formación. Marín lo niega todo y fija cuál será su línea roja para el futuro después del 22 de marzo: “Que nadie nos llame para pactar si antes no limpia su casa de corruptos”. Una máxima que refrenda también el número uno por Huelva, Julio Díaz, exconcejal socialista.

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Sobre la firma

Javier Casqueiro

Es corresponsal político de EL PAÍS, donde lleva más de 30 años especializado en este tipo de información con distintas responsabilidades. Fue corresponsal diplomático, vivió en Washington y Rabat, se encargó del área Nacional en Cuatro y CNN+. Y en la prehistoria trabajó seis años en La Voz de Galicia. Colabora en tertulias de radio y televisión.

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