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La investigación de la ONU acusa a Israel de matar al 'casco azul' español

El informe constata "evidencias suficientes" de la autoría del Ejército israelí

Soldado español en Líbano
Impacto en la torreta de vigilancia donde estaba apostado el cabo Soria.

Ya es oficial. El proyectil que el pasado 28 de enero mató al cabo español Francisco Javier Soria Toledo en el sur del Líbano fue disparado por el Ejército israelí, tal y como concluye el informe de la comisión de investigación creada por la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (FINUL). “Existen suficientes evidencias técnicas para atribuir la responsabilidad del disparo [del proyectil que alcanzó la torre donde estaba el cabo español] a las Fuerzas Armadas de Israel”, asegura.

El documento, fechado el pasado 12 de febrero y elaborado por una comisión de investigación encabezada por un coronel, señala que la muerte del casco azul español la causó un proyectil de artillería de 155 milímetros de calibre “disparado desde el sur de la línea azul [que separa Líbano de Israel] durante el fuego de represalia del IDF [Fuerzas de Defensa de Israel] tras ser alcanzado un convoy del Ejército israelí en un ataque reivindicado por [la milicia chií libanesa] Hezbolá”.

El informe explica que, hacia las 11.30 del 28 de enero, se informó del lanzamiento de cohetes desde el sur de Líbano, inmediatamente después de que, a unos cinco kilómetros al este de las granjas de Shebaa, Hezbolá atacara con IED (artefactos explosivos improvisados) y seis misiles antitanque un convoy del Ejército israelí, causando dos muertos y siete heridos.

Los investigadores reconocen que, a las 11.39, el Ejército israelí, a través de los canales de enlace con el cuartel general de la FINUL en Naqura (Líbano), advirtió de que todos los cascos azules de la ONU, “y en particular de los del sector este”, debían permanecer en sus puestos y evitar salir al exterior. Se trataba de un claro aviso de que Israel se disponía a atacar el sur del Líbano.

A las 11.39 el Ejército isralí avisó de que las tropas de FINUL debían quedarse en  sus puestos y no salir

Entre las 11.48 y las 13.43 impactaron en la zona 118 proyectiles de artillería y morteros

El mando de la FINUL pidió información adicional, pero Israel no la facilitó, añaden los investigadores. Este punto resulta controvertido, pues el aviso que recibió el jefe del sector este de la FINUL (precisamente un militar español) no aludía a toda su zona de responsabilidad, sino solo al área de las Granjas de Shebaa, donde se intentaron evacuar dos puestos de cascos azules indios.

En todo caso, el capitán español al frente del puesto 4-28, próximo a la localidad de Ghayar, ordenó acuartelar el destacamento y regresar a las patrullas. A las 12.24, impactó un proyectil contra la torre de vigilancia G-7, que contaba con una puerta de hierro y paredes de hormigón. A las 12.46 se activó un helicóptero medicalizado para evacuar al cabo herido en el ataque, y a las 13.37, mientras proseguían los bombardeos israelíes, se informó de su fallecimiento. En total, entre las 11.48 y las 13.43. el Ejército israelí disparó sobre la zona 118 obuses de artillería, 90 granadas de mortero y cinco proyectiles de tanque. Al menos 20 de las granadas de mortero contenían fósforo blanco, según el informe.

Los investigadores no se pronuncian sobre si el ataque se debió a un error o fue intencionado, ni si la respuesta a la agresión de Hezbolá fue o no desproporcionada. Se limitan a describir los hechos, pero dejan sobre la mesa del Gobierno español, y también de la ONU, la responsabilidad de decidir qué paso deben dar.

Hasta ahora, España no ha presentado ninguna queja diplomática ante Israel y el Consejo de Seguridad de la ONU, del que España forma parte, se ha limitado a formular una declaración en la que condena la muerte del casco azul y reclama una investigacíón inmediata y exhaustiva, pero sin señalar al presunto responsable.

Las conclusiones de la comisión de investigación, basadas en el análisis de los restos de la munición y la trayectoria de los proyectiles (seguida por los radares de la ONU), no deja dudas: Soria murió por fuego israelí.

La investigación exculpa a la propia FINUL y al batallón español de cualquier responsabilidad, al asegurar que se cumplieron los planes y directrices previstos y que las medidas de protección fueron adecuadas. La “rápida y decidida” aplicación de los protocolos, añade, permitió frenar la escalada y evitó mayores daños. Pese a ello, los investigadores proponen revisar el marco regulatorio y las medidas de protección y sugieren instalar cámaras en los puestos de vigilancia de la ONU.

 

Condena contundente de Ban Ki-moon

M. G.

Tras recibir el informe de la comisión de investigación, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se expresó este viernes en términos contundentes. “Condeno el asesinato de un pacificador de Naciones Unidas que resultó del fuego de represalia de las Fuerzas de Defensa de Israel en Líbano”, afirmó. Recordó que el ataque se produjo contra “una posición de la ONU cuyas coordenadas son totalmente conocidas por el Ejército israelí” y que esta acción “viola la resolución 1701 [del Consejo de Seguridad] y el cese de hostilidades”.

Además de la investigación de la ONU, el Ejército israelí ha puesto en marcha la suya propia y ha invitado a España a sumarse a ella. Tras la conversación que, el pasado 30 de enero, mantuvieron el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu —así como el ministro español de Defensa, Pedro Morenés, y su homólogo israelí, Moshe Yaalon— el Mando de Operaciones designó a dos oficiales del Regimiento de Artillería de Campaña número 11, con sede en Burgos. Tras permanecer alrededor de una semana en Israel, los dos expertos están ya de vuelta en España, a la espera de que el Ejército israelí redacte las conclusiones de la investigación.

A la luz de las evidencias acumuladas, es muy difícil que Israel niegue que el proyectil que acabó con la vida del cabo Soria procedía de su artillería. Cuestión distinta es que el disparo se achaque a un error o a la falta de coordinación entre sus unidades.

Más allá de la investigación de la ONU y de la israelí está la justicia. El Juzgado Togado Militar Territorial 11 abrió diligencias para, entre otras gestiones, autorizar la inhumación del cadáver. Pero los juzgados militares, bajo cuya competencia están las tropas en el exterior, solo pueden instruir por aquellos delitos cuya autoría corresponda a los militares españoles. No por aquellos de los ellos sean víctimas. Estos últimos solo pueden ser investigados por la Audiencia Nacional.

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