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Un alto cargo policial acusa a Asuntos Internos de manipular sumarios

El comisario Villarejo amplía su denuncia contra el jefe de la brigada que investiga las corruptelas policiales, y le acusa de utilizar dinero de fondos reservados para temas políticos.

José Manuel Villarejo, comisario destinado en la Dirección Adjunta Operativa del Cuerpo Nacional de Policía, acusa a la Brigada de Asuntos Internos de la Policía, bajo la dirección de su colega Marcelino Martín-Blas, de alterar sumarios con pruebas falsas y de gastar dinero “de los fondos reservados en operaciones secretas” de tinte “político" ajenas "a la función policial”. Villarejo vierte estas acusaciones en un escrito de ampliación de denuncia, fechado el pasado 3 de febrero, que ha presentado en el juzgado que investiga el caso del pequeño Nicolás, el número 2 de Madrid. En ese escrito denuncia por falsedad y malversación de fondos públicos a Martín-Blas, y le acusa de “fabricar y manipular pruebas para alterar la verdad procesal de distintos sumarios” y “engañar a los jueces”. Señala Villarejo que el objetivo de Martín-Blas, al inmiscuirle en atestados policiales “con pruebas falsas", es coaccionarle para que desista de denunciar el uso privado de fondos reservados que supuestamente ha hecho Asuntos Internos en operaciones políticas secretas.

Adscrito a una unidad de inteligencia policial, Villarejo detalla en su denuncia tres sumarios en los que supuestamente Asuntos Internos habría alterado pruebas. Cita, en concreto, el de la trama de los chinos liderada por Gao Pin, unas diligencias vinculadas con “un tal Warman” y, recientemente, la causa del pequeño Nicolás. Según la denuncia, el jefe de Asuntos Internos, en connivencia con un subordinado, “el inspector Rubén”, habría “fabricado pruebas falsas y/o alterado datos e indicios para presionarle” e implicarle aun cuando nada tiene que ver él con esas causas. La denuncia de Villarejo se produce justo después de que Asuntos Internos le involucrase en el sumario del pequeño Nicolás mediante una difusa fotografía, captada desde una cámara de seguridad, en cuyo pie los agentes, sin ninguna cautela, le identifican como el comisario Villarejo. Cuando, en realidad, la imagen corresponde a un jubilado que pasaba por allí. Esa fotografía es “una nueva manipulación” sumarial hecha adrede por Asuntos Internos para inmiscuirle en el caso del pequeño Nicolás, “con el que no he tenido ninguna relación”, revela Villarejo, quien agrega que Martín Blas también ha tratado de implicarle “sin ningún fundamento” en al menos otros sumarios.

Martín-Blas indica a EL PAÍS que en la documentación aportada al juzgado no se asevera que la persona que sale en la fotografía sea el comisario Villarejo. “Se indica que pudiera ser él, sin más, pero no se hace ninguna acusación contra él”, destaca el jefe de la Brigada de Asuntos Internos. Martín-Blas rechaza también que haya facilitado la alteración de pruebas en otros sumarios para perjudicar a su colega. Respecto al sumario de Gao Pin, apunta que esas diligencias las tramitó la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) y que lo único que hizo su departamento fue remitir a la Fiscalía Anticorrupción documentación sobre esa investigación". Asuntos Internos trató de implicar a un hijo de Villarejo en el tema de los chinos.

En su escrito al juez, José Manuel Villarejo apunta al “inspector Rubén” como la persona que, por orden de su jefe Martín-Blas, indujo a Francisco Nicolás Gómez (el pequeño Nicolás) a mencionarle como una de las personas que participaron en una supuesta reunión que habrían mantenido Nicolás y el empresario Javier de la Rosa para recabar información sobre la familia Pujol. “Es rigurosamente falso que conozca a Francisco Nicolás y rigurosamente falso que [yo] mantuviera con ellos una reunión en la terraza del hotel Melià Castilla de Madrid”. El pequeño Nicolás cita a Villarejo como interviniente en esa reunión en el marco de la declaración que prestó tras ser detenido. Sin embargo, según fuentes jurídicas, pretende aclarar que ese testimonio no es real y que le fue inducido por el inspector Rubén. “La inclusión de mi nombre de manera falsa y torticera, en un anodino informe sin razón policial y/o judicial que lo justifique, evidencia un ánimo delictivo, de falsear pruebas en causa penal que cobra extrema importancia, ya que se hace con el propósito de incluir datos falsos para engañar al juez instructor [del caso de Francisco Nicolás]”, expone Villarejo. Y asegura que Martín-Blas lleva un año utilizando todos los medios públicos de que dispone Asuntos Internos para perjudicarle y, paralelamente, engañar a jueces “alterando sumarios”.

Villarejo, que realiza funciones de agente encubierto desde que ingresó en 1993 en la policía, sostiene que la intención de Martín-Blas es “coaccionarle” para que “cesen” las denuncias contra su brigada “por actuaciones ilegales y uso de privado de fondos reservados bajo la excusa de operaciones secretas de carácter político y ajenas totalmente a las funciones policiales”. El contenido de la denuncia de Villarejo sobre alteración de atestados también ha sido elevado, aparte de al juez, al director adjunto operativo de la policía.

El comisario de Asuntos Internos se halla en la actualidad de vacaciones. Fuentes policiales aseguran que su cargo peligra después de que EL PAÍS difundiese una grabación en la que Martín-Blas dialoga con agentes del CNI (servicios secretos) sobre el pinchazo telefónico al que estos últimos tenían sometido (en noviembre pasado) al pequeño Nicolás. En la grabación, que dura seis minutos y 52 segundos, Martín-Blas pide al CNI que aguante y mantenga la intervención del móvil de Nicolás. En ella también se apunta el lavado de algunas pruebas sumariales. Esta grabación del CNI ha sido incorporada al Juzgado de Instrucción 2 de Madrid, el que investiga al pequeño Nicolás. El juez Arturo Zamarriego tiene esa grabación sobre su mesa, a pesar de que él no autorizó ninguna intervención de comunicaciones.