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Las charlas entre Pons e Iglesias despiertan recelos en el PSOE

Los socialistas temen que ambos "se retroalimenten y tengan el mismo interés"

Pablo Iglesias, eurodiputado y líder de Podemos. Ampliar foto
Pablo Iglesias, eurodiputado y líder de Podemos. EFE

El eurodiputado y secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y el portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons, mantienen una relación cordial que ha despertado suspicacias en sectores del PSOE, formación que busca ocupar el espacio político entre ambos partidos y teme verse debilitada por la derecha y por la izquierda.

“Ambos se retroalimentan y tienen el mismo interés, aunque no pueden mostrarlo en público”, señalan fuentes socialistas en la Eurocámara. Con un discurso político en las antípodas, el líder de Podemos y el dirigente del PP han conversado en varias ocasiones en los pasillos de esa institución durante los días de actividad parlamentaria, que se desarrolla principalmente de martes a jueves. Los dos comparten interés por la teoría política y por las encuestas que sitúan a Podemos como opción ya asentada en España. Además, son seguidores desde hace años de la serie Juego de tronos. Iglesias ha coordinado recientemente una antología de ensayos sobre el concepto de poder con reflexiones sobre esa producción.

El dirigente popular declaró recientemente que el líder de Podemos es una persona “afable, culta e inteligente”. Pese a eso, mantuvo que en Bruselas y en Estrasburgo le conocen como “el nieto de Ceausescu” y afirmó que los planteamientos de Podemos y del PP están “muy lejos”. Iglesias, por su parte, durísimo en sus alocuciones con los partidos de la “casta”, trata de no llevarse mal con nadie en lo personal. Aunque se relaciona sobre todo con los eurodiputados de las formaciones del Grupo de la Izquierda Unitaria Europea, también habla con representantes de otros grupos, incluido el socialista. Pero son los contactos con Pons los que más recelos han provocado en el principal partido de la oposición.

El secretario general del nuevo partido afirmó tajante el pasado domingo en su primer mitin en Barcelona que nunca le verán abrazarse ni con el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, ni con el presidente de la Generalitat, Artur Mas. De hecho, el PP y CiU son las únicas fuerzas con las que los dirigentes de Podemos descartan abiertamente acuerdos con vistas al próximo calendario electoral, al considerarlas responsables directas de la crisis y los recortes.

El Parlamento Europeo, en cualquier caso, suele ser escenario de contactos entre políticos quizá más inusuales que en el Congreso de los Diputados. La eurodiputada y antigua número dos del PSOE Elena Valenciano trabó, por ejemplo, una relación cordial con la exministra de Sanidad Ana Mato cuando ambas coincidieron en Bruselas, entre 2004 y 2008.

Podemos y PP identifican al principal partido de la oposición como su principal competidor político. A pesar de eso, los populares, que lanzaron a través de su secretaria general, María Dolores de Cospedal, la idea de una gran coalición tras las próximas elecciones generales, aseguran que quieren ver a un PSOE fuerte para poder garantizar la estabilidad de las instituciones. La formación de Iglesias pretende ofrecer, en cambio, un nuevo proyecto “de mayorías” y ocupar el espacio que tradicionalmente, al menos desde el afianzamiento del proyecto de Felipe González en 1982, han llenado los socialistas.

Mientras tanto, desde el PSOE se está perfilando una nueva estrategia para tratar de asentarse en el tablero electoral entre el PP y Podemos. El partido intenta frenar un debate sobre la posibilidad de que tras las próximas elecciones generales sea necesario un pacto con el PP para garantizar la estabilidad de un Gobierno en el que ellos podrían ser clave. “Estoy tan lejos del PP como de Podemos”, destacó Susana Díaz en un reciente acto. La presidenta de la Junta andaluza afirma que la formación de Rajoy es un “barco a la deriva”. “Lo que no puede pretender, después de haber hecho tanto daño en tres años en los que los ciudadanos han visto que les engañaron prometiendo la felicidad y lo que han traído es más sufrimiento, es querer agarrarse al PSOE. Yo eso no lo voy a permitir”, afirmó, con un argumento que sostiene también el líder socialista, Pedro Sánchez. Todas las principales opciones del panorama político intentan marcar distancias mutuas para reubicarse en un mapa trastocado por la irrupción de Podemos.

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