Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Yo también soy sociedad

Los mayores son sociedad, así de rotundo. La sociedad no es solo de los jóvenes y de los adultos, de los que están trabajando, es también de los mayores, de los que ya están jubilados. En realidad ya están siendo sociedad, aunque no se reconozca, cuando se hacen cargo económicamente con su pensión de los hijos a los que se les ha agotado la prestación por desempleo. Son sociedad cuando cuidan a los nietos y les llevan y les traen del colegio como si fuesen sus padres. Son sociedad cuando hacen recados para los hijos, trabajen o no trabajen.

La sociedad también la hacen los mayores. Yo mismo he sido sociedad cuando hasta el año pasado explicaba cosas de sociología rural a mis alumnos. Y actualmente, con 74 años, soy sociedad cuando voy dos veces al año a la universidad a hablar a los estudiantes de sociología rural de los nuevos procesos. Y soy sociedad cuando me encierro con el ordenador a escribir las lecciones que impartía.

Unos aportan la innovación y el cambio; nosotros, la experiencia y la estabilidad. Ambas cosas son necesarias. En este momento parece que lo que se impone es lo primero, pero a larga tiene algo que decir la experiencia y el orden. Lo que pasa es que a la hora de las decisiones no aparecen las personas mayores.

A los mayores no hay por qué jubilarlos socialmente. Podemos hacer muchas cosas por la comunidad y hay que aprovecharnos. Somos el 18% de la población y la mayoría estamos físicamente en condiciones de ser aprovechados para aportar.

Por supuesto que los jubilados cobran una pensión, pero se pueden dedicar a otra cosa distinta del trabajo. Pueden ayudar en voluntariados, apoyar a los emprendedores, enseñar a los que quieren aprender, prestar su granito de arena a los que lo necesitan. Hacer una tarea nueva, que no se hizo antes, también es formar parte de la sociedad. Una tarea que pueden desempeñar por la sociedad es ser alcaldes o concejales de los pueblos pequeños. Hay un 60% de municipios con menos de 1.000 habitantes donde los mayores son el 30%. Ellos no se dedicarían a hacer instalaciones que luego no utiliza nadie, sino a tener en cuenta a los mayores y sus problemas. Es una idea.

Benjamín García Sanz es catedrático emérito de Sociología de la Universidad Complutense.

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