De la foto con Cospedal al calabozo

La Diputación de León adjudicaba las obras de los planes de provincias por invitación

Prisión sin fianza para cuatro detenidos en la Operación PúnicaFoto: atlas | Vídeo: Mauricio Peña

Marcos Martínez ha sido presidente de la Diputación de León durante 151 días, el tiempo transcurrido desde que heredó el cargo tras el asesinato de Isabel Carrasco el pasado mayo hasta su detención este lunes por la Guardia Civil a resultas de la Operación Púnica. Está por ver si podrá alargarla porque su vida cambió radicalmente en 24 horas: el domingo se hacía en Murcia una foto con María Dolores de Cospedal, la secretaria general del PP, en un cónclave intermunicipal en el que trataba de obtener un respaldo a su candidatura para presidir el partido en León. Ese mismo día por la noche se le vio llegar a la sede de la Diputación en coche, de regreso de su viaje. Por la mañana, a las 9.15, le esperaban en su despacho unos guardias civiles vestidos de paisano.

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Martínez fue considerado durante un tiempo el ejecutor del método de gestión pública implantado por Isabel Carrasco. Era su hombre de confianza, su testaferro político. Tanto es así que la entonces presidenta delegaba en él la firma de adjudicaciones delicadas, porque sabido es en León que a Carrasco, inspectora de Hacienda especializada en grandes empresas, no le gustaba firmar según qué documentos, según altos funcionarios consultados por este periódico. “Ella se iba a Marbella cuando había que firmar determinadas adjudicaciones, y delegaba su firma en Martínez”, explica un diputado provincial. En León, los planes provinciales se adjudicaban por invitación y no por concurso público: se solicitaban tres presupuestos (en muchas ocasiones, elaborados por la misma empresa disfrazada como tres sociedades diferentes) y de la determinación de Carrasco dependían todas las decisiones, reconocer diputados del PP. A la mesa de contratación no tenían acceso los partidos de la oposición.

Por tanto, Martínez no era un contrapeso de la presidenta, ni un negociador o un político de consenso. Era un hombre afable, educado, según reconocen todas las fuentes, y, sobre todo, obediente, posiblemente el único perfil que admitía a su lado una mujer tan autoritaria como Isabel Carrasco. Por ese motivo, hubo serias dudas en el PP acerca de su idoneidad como nuevo líder del partido tras fallecer la presidenta.

La asesinada Isabel Carrasco delegaba su firma en ciertas adjudicaciones

El registro efectuado en su despacho por la Guardia Civil ha dejado muchas dudas sobre el objetivo exacto de la investigación. Las sospechas dentro de la Diputación se centran en los planes provinciales (con una dotación anual de 11 millones de euros), la adjudicación de un sistema informático para la recaudación de tributos (cerca de tres millones de euros en cinco años), la promoción del turismo y sus correspondientes contratos de imagen y publicidad, además de algunas de obras estelares como la estación de esquí de San Isidro. Son muchas las partidas donde la presidenta decidía según su marcado estilo, reconocen en el PP.

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La Diputación tenía un presupuesto de 134,9 millones para 2014, aprobado por unanimidad, lo que resultó un gran éxito de la gestión de Carrasco, que ella supo publicitar. El actual líder de la oposición, el socialista Tino Rodríguez, argumenta que el PSOE dio apoyo presupuestario porque la Diputación aceptó incluir un plan de empleo un año, otro para emprendedores el siguiente ejercicio y un sistema de ayudas por libros de texto. “Se aceptaron nuestras exigencias”. Para otras fuentes, la unanimidad era un detalle más de la inteligencia de Carrasco, como el reparto de exclusividades entre los diputados: la diferencia de ingresos entre uno de base y otro con exclusividad es algo más del doble, de ganar 1.200 euros al mes (y no cobrar en agosto) a percibir casi 3.000. Ella distribuía a su antojo esas prebendas.

Martínez era, sobre todo, obediente, el único perfil que admitía la presidenta

En ese sistema clientelar se formó Marcos Martínez, ingeniero técnico agrónomo, luego funcionario de Justicia por oposición, alcalde del modesto pueblo de Cuadros (2.000 habitantes) desde 1991 y político profesional gracias a Isabel Carrasco, que le llevó hasta la vicepresidencia de la Diputación. Antes, Martínez incluyó a Carrasco como número dos en su lista para que ella pudiera acceder a la Diputación, para lo que era imprescindible cumplir el requisito de ser alcalde o concejal.

Tras la muerte de Carrasco, se abrió un periodo de interinidad. Marcos Martínez fue elegido presidente de la Diputación, pero no fue aceptado como el líder del PP en León. Trató de obtener apoyos entre alcaldes, pero no llegó a recibir el respaldo público de Juan Vicente Herrera, el presidente de Junta de Castilla y León. De ahí su viaje a Murcia, en el cónclave del PP. Allí obtuvo una foto con Cospedal, que sus fieles interpretan como un refrendo y otras fuentes le restan importancia. Veinticuatro horas después, esa foto perdió todo valor por su imagen saliendo en coche de la Diputación en calidad de detenido. Su carrera a la presidencia del PP sí habrá durado 151 días y ninguno más.

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