Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Gobierno estudia castigar como delito el combatir en el extranjero

Margallo anuncia una reforma del Código Penal para frenar el alistamiento de ciudadanos españoles en el llamado Estado Islámico

El Gobierno está estudiando introducir una modificación en el Código Penal —cuya reforma se tramita actualmente en el Congreso— para tipificar como delito de terrorismo la participación en conflictos armados en el extranjero; se entiende que formando parte de milicias irregulares. El objetivo es que los jueces españoles puedan enjuiciar a quienes se unan a las filas yihadistas, frenando así el flujo de combatientes extranjeros al autodenominado Estado Islámico (EI) y, sobre todo, la amenaza que representa su retorno a los países de origen. El Ministerio del Interior tiene identificados a más de 50 ciudadanos españoles que han viajado a Siria e Irak para enrolarse en el EI.

El anuncio lo hizo ayer en el Congreso el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, un día después de participar en París en una cumbre con más de 30 países para hacer frente a este “grave y complejo” fenómeno. Margallo aseguró que el yihadismo es “una amenaza directa para la seguridad de todas las naciones [...] especialmente importante para España”, que el 11-M sufrió el azote de este tipo de terrorismo y “es la frontera sur de Europa”.

Frente a las críticas por haber estado ausente de la primera cita de la coalición internacional, celebrada en los márgenes de la reciente cumbre de la OTAN en Gales, el ministro aseguró que “España nunca ha visto los toros desde la barrera. Hemos estado y estaremos donde se requiera nuestra presencia y pueda ser más útil”, enfatizó.

Pese a subrayar que, “siendo necesaria, la solución militar no puede ser la única respuesta”, Margallo enumeró un listado de “hipotéticas medidas” militares que podría tomar España en apoyo a la coalición liderada por EE UU, advirtiendo de que no se ha tomado ninguna decisión, porque “no se han concretado todavía cuáles son las actuaciones a desarrollar por la coalición y cuál es el papel de cada uno”.

Uso de las bases de Morón de la Frontera (Sevilla) y Rota (Cádiz). Su empleo en la operación antiyihadista no está amparado por la OTAN ni por el convenio bilateral con EE UU, por lo que requeriría una autorización expresa del Gobierno de la que sería informado el Parlamento.

Transporte estratégico. Cesión de un avión Hércules o C-295, con su correspondiente dotación, para transportar material o personal. Ya lo están haciendo Dinamarca y Australia.

Donación de material militar no letal. España ya lo ha hecho con Ucrania, a la que ha donado 300 cascos y 500 chalecos antifragmentos.

Material militar letal.EE UU, Francia, Reino Unido, Italia, Chequia, Hungría y Alemania han entregado armamento a los peshmergas kurdos iraquíes. España no lo ha hecho aún, aunque baraja donar 25.000 fusiles Cetme que tiene en stock. Siempre sería, subrayó Margallo, con la luz verde de Bagdad.

Capacidades aéreas. Participación con aviones de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y reabastecimiento en vuelo, como hizo España en la campaña de la OTAN en Libia (2011). El ministro descartó que España participe directamente en los bombardeos. “Es lo que está más lejos. Dudo que sea esa la petición que se nos haga”, dijo.

Asesoramiento y formación.Instrucción del Ejército iraquí (o de la oposición moderada siria), en el marco de la OTAN o la UE, como ya hacen los militares españoles en Mali o Somalia.

España participará también en la task force (fuerza operativa) que buscará fórmulas para cortar las vías de financiación del EI y estudia ampliar la ayuda humanitaria, tras haber aprobado un rédito extraordinario de 500.000 euros para los kurdos de Irak.

Margallo aseguró que todas las acciones deben ser conformes con la Carta de Naciones Unidas y se comprometió a buscar el consenso con la oposición. Admitió que el caso de Irak es diferente del de Siria, pues en el primero hay un Gobierno legítimo que ha pedido ayuda, lo que no sucede en el segundo.

La exministra socialista Trinidad Jiménez, que se estrenó como portavoz, aseguró que España “no puede estar a la espera de las peticiones que le lleguen” y debe ser “proactiva”, porque la amenaza yihadista “nos pilla cerc