La tabla de salvación frente a los malos datos de los sondeos

Los populares de la Comunidad Valenciana defienden que la lista más votada decida la alcaldía

En el argumentario de este verano del Partido Popular de la Comunidad Valenciana, la elección directa de los alcaldes constituye la parte del león. La coordinadora general de la organización, Isabel Bonig, se emplea a fondo ante sus propios regidores defendiendo las virtudes de que la lista más votada decida la alcaldía, e incluso exhorta al líder socialista, Ximo Puig, a que sea “valiente” y lo apoye. Para los populares valencianos, la reforma supone un imperativo. Ante las malas expectativas electorales que arrojan los sondeos que manejan, con una eventual mayoría de los partidos de izquierda, la elección directa de alcaldes permitiría al partido maquillar una derrota en la Generalitat, que gobierna desde 1995.

Así, y con la ayuda de la dispersión de la izquierda, podría mantener buena parte de los Consistorios que ahora administra. Pero, sobre todo, sus principales símbolos en declive: Valencia, donde Rita Barberá es alcaldesa desde 1991; Alicante, donde Sonia Castedo (imputada en el caso Brugal) mantiene dividido al partido, o Xàtiva, donde el presidente provincial del PP, Alfonso Rus, no tiene asegurada la alcaldía que le permite encabezar la Diputación de Valencia.

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Sobre la firma

Miquel Alberola

Forma parte de la redacción de EL PAÍS desde 1995, en la que, entre otros cometidos, ha sido corresponsal en el Congreso de los Diputados, el Senado y la Casa del Rey en los años de congestión institucional y moción de censura. Fue delegado del periódico en la Comunidad Valenciana y, antes, subdirector del semanario El Temps.

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