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El etarra que mató a Jáuregui reconoce su “injustificable daño”

Etxezarreta asiste en Legorreta al homenaje a la víctima

En primer término, Maixabel Lasa, viuda de Jáuregui, conversa con Martín Garitano. Al fondo, Eider Mendoza (a la derecha), presidenta de las Juntas, saluda a Joxepi Jáuregui, hermana del político asesinado. Ampliar foto
En primer término, Maixabel Lasa, viuda de Jáuregui, conversa con Martín Garitano. Al fondo, Eider Mendoza (a la derecha), presidenta de las Juntas, saluda a Joxepi Jáuregui, hermana del político asesinado. EFE

“El daño causado es injustificable”. Así lo reconoce Ibon Etxezarreta, preso de ETA acogido a la denominada vía Nanclares, al referirse en una carta al asesinato del exgobernador vasco Juan María Jáuregui, que él cometió junto a otros terroristas hace ahora 14 años en un bar de Tolosa (Gipuzkoa). Etxezarreta, que cumple condena en la prisión alavesa de Zaballa al igual que otros miembros críticos con ETA, aprovechó uno de sus permisos penitenciarios para acudir ayer por la tarde al homenaje que se dedicó al socialista asesinado en su localidad natal de Legorreta (Gipuzkoa). Su presencia fue destacada por personas vinculadas con la atención a las víctimas del terrorismo.

 En su escrito, este etarra considera “injustificable” el atentado cometido porque solo sirvió para “arrebatar la vida a Juan Mari y por el tremendo e irreparable dolor causado a su familia”, admite. En 2004, los miembros de ETA Ibon Etxezarreta Etxaniz, Luis María Carrasco Aseginolaza y Patxi Xabier Makazaga Azurmendi fueron condenados por la Audiencia Nacional a 39 años de prisión cada uno como autores del asesinato Juan María Jáuregui.

 La carta de Etxezarreta, escrita en euskera, fue enviada al Grupo Noticias y difundida este martes, coincidiendo con la ofrenda floral dedicada a Jáuregui en las Juntas Generales de Gipuzkoa, en un acto al que acudió el diputado general de este territorio, Martin Garitano (Bildu), junto a representantes del resto de fuerzas políticas.

Durante el acto, celebrado en San Sebastián, los participantes depositaron un ramo de flores blancas junto a la placa que recuerda a Jáuregui en el recibidor de las Juntas Generales de Gipuzkoa y luego guardaron un minuto de silencio, solo roto por los aplausos una vez finalizado el acto.

En su reflexión, el etarra asegura que en la cárcel y durante permisos penitenciarios disfrutados ha tenido ocasión de escuchar testimonios de víctimas de ETA. Uno de los contactos que le sirvió en esa reflexión fue el que mantuvo el pasado mes de mayo con Maixabel Lasa, viuda de Jáuregui y que desempeñó el cargo de directora general de la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo en los Gobiernos de Juan José Ibarretxe y Patxi López. Etxezarreta le agradece su “generosidad y humanidad” y subraya que “siente de corazón” el asesinato de su marido. Además, señala: “Por encima de las crueldades que he realizado durante mi militancia, soy persona y me he dado cuenta del daño causado a unas familias determinadas con esos atentados. Escuchar sus testimonios me ha afectado y dolido”.

Tras conocer el alcance de esta carta, la viuda de Jáuregui dijo: “Me ha parecido estupenda”, y destacó que el trabajo de la Oficina de Atención a las Víctimas ayudó a algunos reclusos a “recapacitar y a pensar en lo que hicieron en su día. Les ha servido para hacer la autocrítica que están haciendo en estos momentos y que es lo que yo les pediría al resto de los presos”. Lasa admitió sentirse “orgullosa” de haber participado en ese proceso.

Pero en la carta también hay un mensaje explícito para la izquierda abertzale, a quien Etxezarreta pide que abandone su “silencio e inmovilismo”, y exige a Sortu “un compromiso serio para revertir la situación de bloqueo” en la que se encuentra el proceso de paz. “No se puede dejar toda la culpa de lo ocurrido sobre las espaldas de militantes, presos y exreclusos, eludiendo la responsabilidad política propia”, indica.

Etxezarreta considera también que la violencia de ETA “no ha sido la única” que ha padecido el País Vasco “en las últimas décadas”, pero advierte de que esto no debe tomarse como “excusa para no dar los pasos que se deben dar y llevar hasta el final” la decisión de la banda terrorista de dejar la actividad armada. Mientras, señala que todavía existen en el “mundo del Movimiento de Liberación Nacional Vasco y fuera de él quienes no han reconocido el daño causado injustamente y tienen pendiente una revisión crítica del pasado”.

La toma de postura de Etxezarreta fue destacada ayer por el Gobierno vasco, que la aprovechó para exigir de Instituciones Penitenciarias un “mayor compromiso” en favor de la denominada vía Nanclares, según reclamó Josu Erkoreka.

El PNV, por su parte, calificó de “paso importante” el dado por Etxezarreta y mostró la esperanza de que sea “un paso para otros presos”, según la presidenta de la ejecutiva vizcaína del partido, Itxaso Atutxa, quien pidió en Onda Vasca a Sortu que haga una “revisión política” y reconozca lo que “se ha hecho en este país por parte de ETA”.