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Los líderes del PSOE garantizan a Sánchez un congreso de unidad

El secretario electo elabora la ejecutiva con los barones, sin cuotas de Madina y Tapias

Pedro Sánchez, entre Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, tras el debate que mantuvieron el pasado día 7. Ampliar foto
Pedro Sánchez, entre Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, tras el debate que mantuvieron el pasado día 7.

El congreso que el PSOE celebrará este fin de semana será de unidad, porque los secretarios generales del partido están por la labor de que así sea. Este es el pronóstico que establecen la mayoría de ellos y el entorno más directo del futuro secretario general, Pedro Sánchez. El congreso acabará con la proclamación de Sánchez y con un respaldo superior al 90% de la ejecutiva que confeccione entre hoy y mañana, según las previsiones de los barones territoriales. El congreso lo presidirá Susana Díaz, secretaria general de los socialistas andaluces y presidenta de Andalucía, como le pidió este jueves Sánchez en el almuerzo que ambos mantuvieron en Madrid.

En esa reunión salieron nombres propios de políticos andaluces que Sánchez ha conocido durante su campaña y quiere que estén con él en el órgano de dirección. No hay una respuesta cerrada, porque Díaz le pidió “unas horas” para hacer sus composiciones.

Fuentes conocedoras de la conversación sólo avanzan que el secretario de Organización del PSOE no será un político de Andalucía, aunque socialistas andaluces ocuparán cargos de relevancia. “El cargo de secretario de Organización será para alguien de la máxima y más estrecha confianza del secretario general”, explican en el entorno de Sánchez. Ese puesto, que Óscar López ostenta ahora en el PSOE, es de importancia máxima, ya que su titular está al frente de toda la organización, con capacidad de mando sobre todas las federaciones.

Por tanto, el número dos del PSOE no será andaluz, a pesar de todas las especulaciones respecto a que ese cargo sería “una imposición” de Susana Díaz.

Antes del almuerzo, la presidenta andaluza dejó claro, en declaraciones a la cadena SER, que el partido no debía ahora entretenerse en preparar las primarias para elegir al futuro cartel electoral. En su opinión, los ciudadanos no entenderían que los socialistas se enredaran de nuevo en un proceso interno sin hablar de los problemas de la gente. Así, esas primarias llevan camino de aplazarse a después del verano.

Nadie duda del trato especial de Sánchez hacia Díaz, que se justifica sobre todo por la potencia de la federación andaluza, en número de militantes y en organización, y también en que el PSOE gobierna en esa comunidad. Este criterio es esencial para entender el trato igualmente preferente hacia Javier Fernández, presidente del Gobierno regional de Asturias. Ambos ostentan el poder en las únicas dos regiones gobernadas por el PSOE. Tras ellos, se suceden las reuniones con los otros secretarios generales, que son los interlocutores del futuro secretario general.

En los últimos días, hay un cierto malestar en sectores provinciales y regionales que apoyaron a Eduardo Madina y a José Antonio Pérez Tapias, que el pasado 13 de julio compitieron con Sánchez en la votación de la militancia para elegir al nuevo líder del partido. Unos y otros quieren ver reconocida la representación que obtuvieron (36,19% en el caso de Madina y 15% en el de Pérez Tapias). Ambos tienen una silla asegurada en la próxima comisión ejecutiva federal, pero en ningún caso sus apoyos tendrán una representación proporcional en los órganos de dirección.

En la ejecutiva estarán personas que apoyaron a Madina, por su valía”

El criterio de Sánchez ha sido “hablar con los secretarios generales, con todos” para escucharles y proponerles nombres para la dirección. “En la ejecutiva estarán personas que apoyaron a Madina, por su valía y con el apoyo inequívoco de los secretarios generales”, señalan fuentes del entorno de Sánchez. Una demostración de que la unidad será posible se basa en que los secretarios generales que apoyaron a Madina, como Guillermo Fernández-Vara, de Extremadura, y Javier Fernández, de Asturias, están de acuerdo en las personas de sus federaciones que Sánchez quiere para su ejecutiva. El presidente asturiano se mantendrá como coordinador del futuro órgano territorial, que se llamará consejo político federal. Ya se lo ha pedido el secretario general electo.

No se prevé ninguna reunión de Sánchez con Madina y Pérez Tapias antes del congreso, por lo que las conversaciones con ellos se mantendrán con la asamblea en marcha. En las últimas horas, Sánchez ha recibido un mensaje de Madina para que reconozca a los miles de militantes que le apoyaron. Eso es justo lo que un sector de quienes estuvieron junto a Madina le ha pedido que haga. Madina no estará en la ejecutiva, como ya anticipó, y Tapias lo ve difícil al no observar ánimo de “integración”, después de que los miembros de su corriente hayan sido excluidos en gran medida en la elección de delegados al congreso. Les decían que ya no había tres candidatos, sino un secretario general. El congreso tendrá como lema “cambiando el PSOE, cambiando España”.

Los socialistas se mueven entre Renzi y Valls

Las propuestas reformistas de Manuel Valls, primer ministro de Francia, tienen cierto parangón con las que propondrá Pedro Sánchez para España. El credo es el mismo aunque los matices están en el acento que se ponga en la iniciativa privada. De ello hablaron anteanoche el mandatario francés y el político español, en presencia de la responsable internacional del PSOE, Elena Valenciano, amiga de Valls desde hace muchos años. El modelo de Sánchez son Felipe González, “por su impulso modernizador”, y el actual mandatario de centro izquierda italiano, Matteo Renzi.

¿Son los socialistas españoles más de Matteo Renzi que de Valls? Ellos dicen que pueden tomar aspectos de los dos. La intervención del Estado como regulador de la Economía es un principio que el PSOE defiende, así como la combinación entre políticas para crecer y distribuir. Ni copagos para los servicios públicos ni subida del IVA porque eso daña a las clases medias. Valls cree en la política de inversiones del Estado pero activando con énfasis la iniciativa privada.

El primer ministro francés, en una reciente entrevista con EL PAÍS, advirtió: “La izquierda puede morir si no se reinventa, si niega el progreso”. No se siente concernido el PSOE con esa proclama que sitúa estrictamente en Francia donde el Partido Socialista Francés está trufado de sectores más a la izquierda que el representado por Valls. No olvidan que la UE considera a Francia “la enferma de Europa”, al reprocharle que pasan los años y no ha hecho reformas. En 2013, el gasto público francés equivalió al 57% del PIB, de los más altos de la zona euro. El español llegó al 45% del PIB, entre los más bajos de la zona euro.

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