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“Hay miedo a la muerte civil, a ser apartado de la tribu”

Bosch es un manresano de 50 años y ejecutivo en una multinacional del sector químico

Militó en el sector más catalanista del PP entre 1986 y 2008

Josep Ramon Bosch, en Barcelona. Ampliar foto
Josep Ramon Bosch, en Barcelona.

Josep Ramon Bosch, manresano de 50 años, ejecutivo en una multinacional del sector químico, militó en el PP entre 1986 y 2008, en su ala más catalanista. Explica así su sentimiento de catalán español: “Yo cuando voy a Jerez, Tui o Denia me siento en casa”.

Pregunta. Societat Civil Catalana denuncia un monopolio nacionalista del debate público. ¿Desde cuándo ocurre eso?

Respuesta. Eso no es de ahora, es de los últimos 30 años. Ahora se ha apretado el acelerador y se buscan los agravios, romper todos los vínculos, manipular la historia. Yo soy nacionalista cultural. Pero para mí la defensa de la cultura catalana es indisociable de mi sentimiento español.

P. ¿Por qué los no nacionalistas no se han movilizado antes?

R. Muchos catalanes han callado por miedo. No miedo a que te peguen, claro que no. Miedo a ser apartado de la tribu, a que te digan que no eres un buen catalán. Hay miedo a la muerte civil en Cataluña. Aquí, si te sientes español te tachan de franquista. Los no independentistas vivimos una segregación.

P. ¿Autoimpuesta?

R. De alguna manera, sí. Nadie te insulta por no ser nacionalista. Cataluña no es violenta. Pero no puedes hablar de política porque hay un discurso único dirigido por el poder público. Nadie se atreve a alzar la voz en contra de eso. Por ejemplo: los empresarios, que sabemos que están muy preocupados, deciden no decir nada públicamente: es una señal de la falta de libertad. Pero la culpa no es del mundo nacionalista, es del mundo constitucionalista.

P. ¿Qué quiere decir?

R. Los nacionalistas no han engañado a nadie. La responsabilidad es de los partidos constitucionales y los Gobiernos de Madrid, que no han facilitado en nada nuestra movilización, la de los catalanes no independentistas. Desde el punto de vista español, aquí no hay nadie que te ayude.

Madrid nos olvidó a los catalanes, nos dejó en manos del separatismo

P. ¿Cómo podrían ayudar?

R. Ahora es muy tarde, realmente es muy tarde. Estamos solos, sin ningún tipo de apoyo. Madrid nos ha olvidado a los catalanes, nos ha dejado en las manos del separatismo. Se dejó la educación en manos de gente que se ha dedicado a fomentar el odio a España, y ahora hay generaciones que han crecido con esa idea de España. La Cataluña nacionalista lo ha tenido muy claro: ha regado durante años con subvenciones a todo tipo de asociaciones e instituciones afines. No ha habido nada parecido para que el concepto de España sea defendido.

P. ¿Piden subvenciones al Gobierno español?

R. No pedimos dinero, pero sí testimoniamos el abandono del Estado de su obligación de defender la españolidad de Cataluña, y defenderla en catalán. Ahora será un trabajo de generaciones.

P. ¿Hay una mayoría de catalanes por la independencia?

R. Ahora mismo hay una mayoría social aparente a favor de romper sentimentalmente con España, pero esa mayoría ha sido creada de forma artificial desde el poder público. La españolidad ha sido eliminada del corazón de los catalanes. Y esto se ha acelerado en plena crisis económica e institucional. En Madrid se ha votado a Podemos; en Cataluña se vota por la ruptura.

P. ¿Tiene esperanza de que esta situación sea reversible?

R. Si no tuviese esperanza no me metería en esto. No tenemos madera de héroes. Ahora mismo vamos perdiendo el partido 2-0, pero por incomparecencia. Lo que tiene que pasar es que el equipo comparezca y juegue.

P. ¿Ve riesgo de fractura social en Cataluña?

R. Absolutamente. Esto tiene muy mal arreglo. Pedimos ayuda al resto de España, ayuda social y económica. Que nos ayuden a divulgar el mensaje. Esto no es un problema de los catalanes. Y los catalanes, solos, esto no lo vamos a arreglar.

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