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Juncker le espeta a ERC que la independencia no se logra por carta

El futuro presidente de la Comisión advierte que no entrará en cuestiones de integridad territorial

Juncker, durante su reunión con el grupo de Los Verdes.
Juncker, durante su reunión con el grupo de Los Verdes. EFE

El futuro presidente la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se ha visto esta mañana forzado a pronunciarse sobre una cuestión incómoda para él: la consulta sobre la independencia catalana. El diputado de Esquerra Republicana Josep Maria Terricabras le ha preguntado en la Eurocámara cómo reaccionaría ante ese referéndum. Tras un par de intercambios verbales, Juncker ha zanjado la cuestión con una frase cortante: “Uno no se convierte en miembro de la UE mandando una carta”. Aunque no lo ha aclarado, el luxemburgués probablemente aludía al escrito que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, envió en enero a los dirigentes de los 28 Estados miembros y al presidente de la Comisión, José Manuel Durão barroso, para pedirles apoyo al referéndum.

“Escocia y Cataluña celebrarán sendos referendos. Tienen causas distintas pero la misma legitimidad democrática. ¿Cómo reaccionaría usted ante ello?”, interrogó Terricabras, el nuevo diputado de Esquerra en la Eurocámara. Juncker comparecía ante el grupo europeo en el que se integra Terricabras, el de Los Verdes, dentro de la ronda que celebra estos días ante los distintos grupos parlamentarios. Los diputados deben votar a favor o en contra de Juncker como presidente de la Comisión el próximo 15 de julio.

“Su pregunta es muy concreta, pero mi respuesta no lo será”, le replicó Juncker, que declaró “un gran respeto por las expresiones democráticas de los territorios europeos”, pero avisó de que no cometería “ni la arrogancia ni la locura de entrar en cuestiones de integridad territorial que deben resolver España y Reino Unido, que son quienes deben dar respuestas”. Pero Terricabras, que preside la Alianza Libre Europea, un movimiento de pueblos con deseos independentistas integrado en Los Verdes, contraatacó: “¿Respetar quiere decir aceptar en las instituciones lo que decidan los ciudadanos libre y pacíficamente?”. Fue ahí donde el luxemburgués, curtido en la dialéctica política, dejó claro su rechazo a la estrategia que siguen CiU y ERC en este terreno: “Uno no se convierte en miembro de la UE mandando una carta”.

Jean-Claude Juncker, el candidato del Partido Popular Europeo a dirigir el Ejecutivo comunitario, ya despejó su reticencia al proceso que plantea Cataluña en el debate que celebraron los cinco aspirantes al puesto poco antes de las elecciones europeas. Juncker se mostró partidario de respetar cualquier proceso que se atenga a la Constitución, una condición que deja fuera la consulta catalana. La postura oficial de la Comisión Europea –que previsiblemente Juncker dirigirá con el apoyo de populares, socialdemócratas y liberales- ha consistido en subrayar que, ante una eventual secesión, Cataluña saldría automáticamente de la UE y tendría que pedir el reingreso. Para lograrlo se requiere la unanimidad de los 28 Estados miembros, entre ellos España.

En el escaso recorrido de la legislatura europea, que acaba de arrancar, el eurodiputado Terricabras ya ha planteado en varias ocasiones la cuestión catalana. El día de comparecencia del primer ministro italiano, Matteo Renzi, que presentó en Estrasburgo las prioridades de su presidencia de turno de la UE, le lanzó una pregunta muy similar a la formulada a Juncker. Renzi no contestó.

Poco después de someterse a las preguntas de Los Verdes, Juncker ha afrontado una pregunta similar del eurodiputado vasco de Bildu, Iosu Juaristi, integrado en el grupo de la izquierda minoritaria. Juaristi le ha preguntado también cuál sería su posición sobre el derecho a decidir en Cataluña, Escocia y el País Vasco. Con palabras similares a las dirigidas al diputado catalán, Juncker ha reiterado su decisión de no inmiscuirse aunque defendió el “respeto al orden constitucional”.