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Patxi López también se va y pide “una revolución”

El líder del PSE apuesta por primarias después de las municipales de 2015

El PSE quedó en tercera posición en el País Vasco, tras Bildu y PNV

El secretario general del PSE, Patxi López, este martes.

Llevó al PSE a sus mejores resultados con 430.690 votos en las elecciones generales de 2008, logró convertirlo en la segunda fuerza y se ganó el Gobierno vasco con 318.112 votos —y el apoyo del PP— en las autonómicas de 2009, y el domingo se quedó temblando con unos escasos 104.515, los peores resultados de la historia.

El secretario general del PSE-EE, Patxi López (Portugalete, Bizkaia, 1959), que sucedió en 2002 a Nicolás Redondo hijo, ha anunciado este martes que pone fin a un ciclo de 12 años. El próximo martes su partido celebrará un Comité Nacional en el que solicitará la convocatoria de un congreso extraordinario —septiembre— en el que espera que se produzca "una revolución".

Un revolcón que espera sea correspondido en las direcciones provinciales, aunque este martes no ha sido así de explícito. Los secretarios generales de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa han alabado la figura de López tras conocer su marcha, pero no han llegado a aclarar cuáles serán sus decisiones a partir de ahora.

El futuro de López está en Madrid y la renovación en el PSE deja al dirigente con las manos libres para trabajar a tiempo completo con el PSOE.

El congreso para elegir al sucesor de Rubalcaba está previsto para julio, y todo parece indicar que el exlehendakari va a tener un protagonismo especial en la nueva dirección, junto a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, a quien ha calificado este martes de "gran activo del partido". "Es un gran referente, un gran activo; ha demostrado una capacidad enorme para hacer recuperar la ilusión, para ganar elecciones, y por tanto, tendrá mucho que decir, pero como digo, no hay ningún nombre escrito", ha dicho López.

Puertas abiertas en el desarrollo de un congreso de septiembre en el que para López no se trata solo de darle la vuelta a un cartel, "sino de darle la vuelta al partido". Y en ese nuevo capítulo del futuro del PSOE, "el guion no está escrito".

Esa frase fue la coletilla que ha utilizado en la sede del PSE-EE de Bilbao para eludir todas las preguntas relacionadas con su futuro, sus deseos y sus posibilidades a la hora de pilotar ese vuelco. "Estaré a disposición de mis compañeros para lo que quieran y para lo que pueda ayudar", ha completado.

Solo ha discrepado abiertamente de Carme Chacón al precisar que si dependiera de él las primarias abiertas, se celebrarían después de que la dirección tuviera un margen de tiempo para fortalecerse, y en todo caso después de confrontar su encaje con las bases del partido, los simpatizantes y el electorado en general en unos comicios, las elecciones municipales de 2015.

"Sin un partido fuerte, no hay candidato que valga", ha asegurado López desde el atril. Solo y sin corbata, ha explicado que a él le "gusta más el colectivo, el proyecto, que el culto al líder", para a renglón seguido asegurar que no tiene “ambiciones personales en el PSOE”.

En el PSE tampoco acaban de ver mal una eventual bicefalia en el partido en la que las referencias de la organización y del Gobierno sean personas diferentes. Un sistema habitual en partidos como el PNV pero que en el PSOE no tiene tradición.

Patxi López, el hombre que rompió la tradición de 30 años de gobiernos dirigidos por nacionalistas, ha asegurado este martes que da el paso pese a que no le ha forzado nadie: "Llevo ya 12 años desde que, en 2002, fui elegido secretario general y toca ya cambio y nueva dirección". Después ha recordado que accedió al cargo dos días después de que ETA asesinase al concejal socialista Juan Priede: "Hoy los socialistas pueden pasear sin escolta, solo por eso merece la pena haber liderado este partido". Pero también hoy "la sociedad vasca es diferente de la de hace 12 años", ha aceptado.

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