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España intensificará los controles en Gibraltar por el auge del contrabando

Exteriores acusa de falta de colaboración a las autoridades británicas

Madrid y el Peñón aseguran haber cumplido las recomendaciones de la UE

Colas en la frontera de Gibraltar el 11 de noviembre de 2013. Ampliar foto
Colas en la frontera de Gibraltar el 11 de noviembre de 2013.

En vez de relajar los controles en La Verja, que han provocado largas colas para entrar o salir de Gibraltar desde el verano, el Gobierno español está dispuesto a intensificarlos. Así lo ha asegurado este viernes la Oficina de Información Diplomática (OID) en un extenso y duro comunicado, en el que denuncia que “el Reino Unido no ha adoptado las medidas necesarias para luchar contra el contrabando” y que, “desgraciadamente, la cooperación de las autoridades locales gibraltareñas, lejos de mejorar, parece estar sufriendo un retroceso”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores se remite a los datos. Las aprehensiones de cajetillas de cigarrillos han aumentado en un 213% de 2010 a 2013 (hasta rozar el millón) y la tendencia se mantiene (137.815 en los dos primeros meses de este año), mientras que las importaciones de tabaco por Gibraltar han superado los 100 millones anuales (114 en 2013). “Ante la gravedad de la situación descrita, se seguirán intensificando los controles cuando proceda”, ha concluido.

La nota no es casual ni extemporánea. El pasado jueves se cumplió el plazo de seis meses que la Comisión Europea dio a Madrid y Londres para que mejoras en su colaboración en la lucha contra el contrabando de tabaco y evitasen aglomeraciones innecesarias en La Verja.

El Gobierno gibraltareño se anticipó el mismo día 15 al asegurar que “prácticamente ha concluido el trabajo en base a las recomendaciones recibidas de la Comisión Europea, mientras que el Gobierno español apenas lo ha iniciado. [...] Resulta obvio que si España hubiese puesto en práctica las recomendaciones, ya se habría apreciado una mejora en el tráfico fronterizo”, ha argumentado. 

Más contundente fue el ministro británico para Europa, David Lidington, quien —tras recibir en Londres al ministro principal del Peñón, Fabián Picardo— ha asegurado que “los registros desproporcionados y políticamente motivados continúan causando grandes dificultades” a los gibraltareños y a los españoles de la zona. “Estoy muy preocupado por el retraso mostrado por las autoridades españolas a la hora de cumplir las recomendaciones de la Comisión. España debe adoptar medidas sencillas y prácticas para mejorar la situación y debe hacerlo rápidamente”, concluyó, tras advertir de que Londres mantendrá “la presión diplomática hasta que los controles fronterizos retornen a niveles razonables y proporcionados”.

Las autoridades del Peñón llevan un control diario de la duración de las colas: en marzo la media de espera máxima para entrar en Gibraltar fue de 63 minutos y la de salida de 91 minutos, lo mismo que en febrero. Eso sí, aseguran que cuando juegan el Real Madrid o el Barça las colas se disuelven de inmediato.

Ambas partes sostienen que están cumpliendo las recomendaciones de la UE y culpan a la otra de no hacerlo. Londres alega que ha dado más poder a las autoridades locales para combatir el contrabando, que ha mejorado las infraestructuras fronterizas, que ha reducido el número de cajetillas que puede adquirir cada individuo y que ha aumentado los impuestos sobre el tabaco.

Madrid, por su parte, subraya que está procediendo a una reorganización integral en las instalaciones de las zonas de tránsito para mejorar el paso de vehículos y peatones (con una inversión total de 5,3 millones de euros, de los que 2,9 corresponden a obras y 2,4 a equipos de lectura y procesamiento de información), además de estar ejecutando una instalación que permitirá optimizar el uso de la vía (por un coste de 2,1 millones).

Eso sí, Exteriores subraya que los técnicos de la Comisión que visitaron La Verja el pasado 25 de septiembre reconocieron el derecho de España a realizar controles a la entrada y salida de un territorio que no forma parte del espacio Shengen, ni de la unión aduanera, ni del régimen común del IVA. Unos controles que considera “irrenunciables”.