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59 años de cárcel para siete acusados de inducir a la prostitución a menores

Las jóvenes eran empujadas a mantener relaciones sexuales a cambio de drogas

Nora, captada por la red, murió de sobredosis
Nora, captada por la red, murió de sobredosis

El cuerpo sin vida de Nora, de 16 años, fue hallado por sus padres en la escalera del edificio de su domicilio familiar de Palma, en septiembre de 2011. Salieron a la calle, en su búsqueda, a las 11 de la noche, preocupados por su tardanza. La adolescente, estudiante, hija única de un matrimonio de clase media, se desvaneció sin poder abrir la puerta de su casa y falleció por sobredosis. Había quedado atrapada en las redes de una mafia de barrio que se dedicaba al tráfico de droga vinculado a la explotación sexual de menores.

La Audiencia de Palma ha condenado a penas que suman 59 años de cárcel a siete de los delincuentes detenidos por inducir a Nora y a otras adolescentes a prostituirse a cambio de dinero o de sustancias estupefacientes. Las penas máximas son para los dos cabecillas de la trama, Edison Cornelio Flores, que carga con 17 años y seis meses de cárcel, y Eva María Vera, condenada a 15 años y seis meses. Ambos tienen 38 años. Los otros acusados han recibido penas de entre cuatro años y medio y ocho años de prisión.

Ayala: “Lucharé para que salga toda la verdad”

“Siento mucha rabia, y me quedo corto con la expresión”, comentó anoche con dureza y serenidad, Francisco Ayala, el padre de Nora, que este mes habría cumplido 18 años. “No puedo llegar a entender por qué la justicia absuelve a cuatro de los acusados que reconocieron que mantuvieron sexo con menores. No sé con qué criterio se ha resuelto esto así”.

Francisco y su mujer, María Teresa, recurrirán al Tribunal Supremo en busca de penas mayores para los reos culpables y la condena penal al conjunto de los implicados que inicialmente han quedado absueltos.

“Es una trama que tenía los brazos muy largos”, señala Ayala, a la vez que detalla distintos aspectos personales de los acusados que han salido exonerados por la Audiencia de Palma. Los padres de Nora pedían 29 años de condena para Eva Vera (le han impuesto 15 y medio) y penas de hasta 25 años para Edison Cornelio Flores, que ha sido condenado a 17 años.

La vida de la familia Ayala quedó rota a las once de la noche del 25 de septiembre de 2011 al hallar el cuerpo sin vida de su única descendiente. “En adelante voy a pugnar en defensa de todas las víctimas de este caso. Se ha centrado públicamente en Nora pero en realidad son cinco en total las menores abusadas, drogadas, y aunque las familias parece que querían esconder su caso por vergüenza, es preciso defender su dignidad y pedir justicia. Yo lucharé para que salga toda la verdad”, añade Ayala.

En la sentencia se declara probado este episodio: “Eva María Vera García (la condenada) al menos en una ocasión, esnifó cocaína delante de N. y de P. a las que les decía que no pasaba nada y que todo el mundo lo hacía, sin que conste acreditado cumplidamente que se hallara presente la hija menor de edad de Eva María Vera García”. Y más adelante resalta que “en el período mencionado, Eva María Vera García también suministró sustancias estupefacientes a terceras personas cuya naturaleza, cantidad y cualidad no han quedado determinadas”.

También revela el fallo que Edison Cornelio Flores (segundo reo principal) golpeó, entre principios del verano y septiembre de 2011, a dos adolescentes “al no ceder estas a lo que él quería, bien en cuanto a las relaciones sexuales bien en cuanto al comportamiento de las mismas”.

En la tarde en que murió Nora, los reos Edison y Eva consumieron cocaína con su víctima. Según la Audiencia de Palma, el hombre “mantuvo relaciones sexuales completas, siendo plenamente consciente y aprovechándose de la minoría de edad” de la joven, que recibió a cambio un gramo de cocaína. Eva, recibió otro medio gramo por haber mediado en la cita.

La mujer, que captó a Nora en un parque cerca de su casa cuando esta tenía 14 años, organizaba los encuentros con los clientes y comerciaba con sustancias estupefacientes. Así introdujo a sus víctimas en una espiral de explotación sexual con otros miembros de la banda y con personas externas al clan, hombres jóvenes y jubilados que pretendían tener relaciones con adolescentes.

Tres menores —una de ellas discapacitada— narraron su brutal experiencia en el juicio celebrado a puerta cerrada, hace cuatro meses. En el banquillo se sentaron 12 acusados, para los que la fiscalía pidió penas de 150 años.

La policía, en el marco de la operación Nancy, tardó nueve meses, tras el hallazgo del cuerpo sin vida de Nora, en atar todos los cabos y detener al grupo de explotadores. Los hechos probados en la causa judicial abarcan un año de actividad delictiva, de la primavera de 2011 hasta mayo de 2012. El rastreo del ordenador de Nora y sus comunicaciones en clave con amigas y delincuentes en las redes ayudó a reconstruir las entrañas fatales del caso de explotación y droga.

El asunto de la muerte ha sido objeto de programas de televisión, con participación de los padres de Nora y exhibición de imágenes de aquella y su habitación. Las tres magistradas de la Audiencia advierten en la sentencia, de 199 páginas, que “no se enjuicia el fallecimiento de Nora sino la prostitución ejercida por esta menor a consecuencia de la acción de los que resultan condenados por ello así como la entrega a la misma de drogas”. El Tribunal advierte que el caso de la muerte podría reabrirse “de hallarse nuevos elementos que permitan determinar” quién es el responsable de la muerte.

La droga horadó el cuerpo de la adolescente, que padeció “una reacción adversa al consumo de tóxicos que le provocó una trombosis pulmonar generalizada”, según la sentencia. Los padres de la joven ignoraban por completo la vida paralela de víctima de su hija. Tan solo habían observado cambios súbitos en su estado de ánimo. Los condenados han de indemnizar con 50.000 euros por el daño moral a la familia de Nora.

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