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Vuelta a España en coche ajeno

El número de conductores dispuestos a compartir trayecto, gastos y conversación aumenta

EL PAÍS viaja de Almería a Santiago con diez de ellos localizados en Internet

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Juan Carlos Cerdán comparte su coche entre Almería y Granada.

Los tres pasajeros que Ángel C.R. llevaba en su coche desde Madrid a Valencia una madrugada de noviembre no imaginaban que su chófer era un fugitivo buscado por la justicia. Se habían citado con él a través de una de las web que pone en contacto a conductores y viajeros para compartir gastos, y todo iba bien hasta que llegaron a un control rutinario de la Guardia Civil. En vez de parar, Ángel pisó el acelerador y huyó, convirtiendo la tranquilidad de segundos atrás en una desaforada persecución policial que acabó con la detención del prófugo y un susto de muerte para sus acompañantes. Ángel no tenía carné de conducir y estaba en busca y captura por varios delitos.

En Europa, 700.000 personas utilizan cada mes el coche compartido, una experiencia que se inició en los noventa, pero que a España llegó mucho más tarde. El primer portal, Comuto.es, nació en enero de 2010, y poco después cambió a Blablacar.es. Existen otras como Amovens o Carpooling, pero Blablacar se lleva la palma con cinco millones de perfiles en diez países europeos. Desde 2014 aprovechará su posición para cobrar una comisión de entre un 8% y un 10% sobre el precio del viaje.

Las cifras demuestran que el ahorro pesa más que la desconfianza al montarse en el coche con alguien a quien solo se ha visto en una foto alojada en una red social. Un viaje en autobús de Madrid a Santander cuesta 33 euros. En tren, 49,90 euros. En coche compartido, entre 15 y 20. El sistema es sencillo. El usuario rellena un perfil donde explica quién es, cuánto habla, si es fumador y si admite mascotas. La foto es opcional. El conductor ofrece un trayecto a cambio de un precio y el pasajero encuentra más o menos opciones según la ruta, el día y la hora. En España, la más popular es Madrid-Valencia, que ha crecido en 2013 un 400%, según Vincent de Rosso, portavoz de Blablacar.es.

La actividad es legal, ya que se puede considerar un pacto entre particulares al no existir forma de lucrarse con ella, indican desde Blablacar.es. Se establece un importe máximo de 0,19 euros por kilómetro que el conductor puede pedir por trayecto. Por otra parte, los pasajeros quedan cubiertos por el seguro que cada conductor debe tener contratado obligatoriamente. Tras el viaje, los usuarios pueden opinar sobre su experiencia en función de la puntualidad, la manera de conducir, la higiene o la convivencia.

EL PAÍS ha comprobado cuánto se ha expandido esta red, y para ello ha cruzado España por vías secundarias, desde Almería hasta Santiago de Compostela, en compañía de 10 conductores contactados por Internet. El coste ha sido de 87 euros para 1.550 kilómetros. Hacer este trayecto en autobús, con una sola parada intermedia (Almería-Madrid-Santiago) hubiera costado 79 euros, pero este mismo tramo en coche compartido se encuentra por unos 59.

El episodio del conductor que salió huyendo de la Guardia Civil con sus acompañantes afloró en las conversaciones de los diez coches. Todos lo conocían. Pero las cifras demuestran que aquel fue un incidente y que las malas experiencias se dan con cuentagotas: cada año se publican 2,8 millones de opiniones y el 96% de ellas son positivas.