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El fiscal dice que Matas aprovechó su cargo en beneficio de su esposa

El fiscal: “No tenemos el cadáver, pero el contrato de la mujer de Matas era ficticio”

Matas: “Nadie me ha acusado de apropiarme de un euro público, en cinco años“

Horrach ha destacado que, de haberse cometido los hechos ahora, estaría penado con cárcel

Jaume Matas y su esposa, María Teresa Areal, en una beatificación en el Vaticano en marzo de 2001. AP

“No tenemos el cadáver sobre la mesa, pero la contratación [de Maite Areal, la esposa del expresidente balear Jaume Matas] era ficticia“, ha afirmado el fiscal Pedro Horrach al exponer sus conclusiones finales ante el jurado, durante el juicio contra el exministro. Matas, con una primera condena firme de nueve meses de cárcel, es juzgado por supuesto cohecho impropio, por la supuesta dádiva de 42.000 euros, las nóminas que su mujer percibió durante un año, como aparente relaciones públicas del hotel Valparaíso de Palma. A Matas el fiscal le pide 9.000 euros de multa y el retorno de lo cobrado por su esposa.

“Nadie me ha acusado de apropiarme de un euro público, en cinco años“, ha asegurado en cambio el expresidente Matas en su última palabra ante el jurado. “Estoy siendo investigado y en el 95% de las acusaciones, he demostrado mi inocencia".

Sin embargo, Horrach ha destacado que, de haberse cometido los mismos hechos ahora y no en 2007, el delito estaría penado con cárcel. Pero, sobre todo, ha subrayado la dificultad de la prueba del delito entre poderosos. “Era una pura y dura comisión“, ha afirmado el fiscal. “El amiguismo y las influencias estaban y están al orden del día“. Y ha puntualizado: "Si Matas hubiera ganado las elecciones, ella hubiera seguido siendo la supuesta relaciones públicas del hotel".

En el relato que el fiscal ha hecho ante el jurado, ha asegurado que el Gobierno de Matas facturó 400.000 euros en el hotel Valparaíso, que fichó a la mujer del presidente, Maite Areal, por 3.000 euros al mes. El empresario que le pagaba dijo al declarar en el juicio que esa partida era una nimiedad.

“Miente Matas y miente su mujer“, ha atacado Horrach. “No hay una sola prueba, testigo, documento que acredite qué trabajo efectuó Maite Areal en el hotel de Palma que le pagó".

En las jornadas anteriores, los empresarios que contrataron a la esposa de Matas durante un año como comercial aseguraron que lo hicieron por sus relaciones. "Lo único que me interesaba era que me trajese clientes, sus contactos y relaciones. El resultado fue fatal. Punto pelota. La despedí. Pagábamos 2.000 euros cada mes y el resultado, cero patatero", resumió Miguel Martorell. "Era la mujer de un exministro y de un presidente, y yo un desgraciado hijo de un conductor", confesó. Este episodio de supuesto cohecho ha prescrito, pero Martorell y su socio fueron testigos del fiscal en el juicio que se celebra en Palma sobre otros pagos semejantes.

El empresario hotelero Miquel Ramis contrató a Areal "presionado" por su amigo Matas "para hacerle un favor". Tampoco sacó rendimiento de la colaboración de Areal.

Maestra de escuela, Maite Areal, con cinco años de experiencia como sustituta e interina en dos colegios religiosos de Mallorca, entre 2000 y 2005 fue asesora en el Gabinete de la Consejería de Educación de Madrid. Fue nombrada mientras Matas era ministro de Medio Ambiente (2000-2003). Areal tuvo un puesto de libre designación, de confianza política del PP. Al regresar a Palma, fue colocada en la asesoría Martorell y luego en el hotel Valparaíso.

Areal reconoció al tribunal que no tenía especialización en idiomas o en pedagogía alguna, narró que sí fue azafata de congresos, administrativa, vendedora de pisos y dependiente en la tienda de electrodomésticos familiar.

La mujer del exministro y expresidente Matas, Maite Areal, no cuajó en su ocupación en el hotel ni de comercial externa, porque ni acudió a trabajar ni logró contratos, aunque sí cobró. Matas asumió que, "como cualquier padre de familia", había pedido un trabajo para su esposa. El fiscal describió la época y el estilo de Matas, el de la corrupción sistemática, como la de "los semidioses" de los excesos, la petición de favores y las listas negras de quienes no atendían al pacto.

En el caso Palma Arena, matriz de esta causa, figuran investigaciones de la Guardia Civil sobre la supuesta pasión por el lujo y las compras en joyerías y tiendas de decoración de Maite Areal, así como sus supuestos pagos en billetes de 500 euros. Una vendedora de frutas del mercado del Olivar de Palma desveló que una vez usó uno de esos billetes para comprar una lechuga. Quizás es una leyenda.