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Rajoy usa Escocia para lanzar un aviso a Cataluña

“Una parte de un Estado que se independiza queda fuera de la UE”

Lo llevaba absolutamente pensado, escrito y preparado. Mariano Rajoy quiso aprovechar las últimas novedades sobre el debate independentista en Escocia, con la presentación de un libro blanco por parte de Alex Salmond, primer ministro, en el que se defiende que seguirían siendo miembros de la UE después de independizarse, para rechazar esa hipótesis y de paso lanzar un aviso a Cataluña: “Una región que obtuviera independencia quedaría fuera de la UE”.

El presidente utilizó una conferencia de prensa en Madrid con François Hollande, el presidente francés —quien más tarde se reunió con el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba—, para hacer política sobre Cataluña a través de Escocia. Los políticos catalanes reclaman con insistencia a Rajoy que haga como el primer ministro británico David Cameron y acepte un referéndum independentista en Cataluña, pactado entre las dos partes. El presidente y sus ministros han dicho en varias ocasiones que hay una diferencia fundamental: la Constitución británica admite la posibilidad de la consulta, tanto es así que se va a celebrar en 2014, mientras que la española le cierra la puerta con claridad en sus artículos 1 y 2.

Aun así, hasta ahora, el ejemplo de Escocia resultaba incómodo para el Gobierno, que trataba de evitarlo. Sobre todo porque suponía una visión clara de otra forma de resolver el problema, a través de un referéndum negociado entre las dos partes. Sin embargo, el Ejecutivo ha decidido darle la vuelta al debate escocés y utilizar en su favor la presión que se está produciendo contra los independentistas no solo en el Reino Unido, sino también en la UE. La Comisión Europea ya ha dejado claro, y este miércoles lo recordó Rajoy, que si los escoceses votan mayoritariamente sí, saldrán automáticamente de la UE y tendrán que pedir el reingreso, un proceso lento y complejo que cualquiera de los 28 países socios puede vetar.

Aprovechando que estaba al lado de Francia, uno de los países que casi con seguridad ejecutarían ese veto pensando en sus propios separatistas, Rajoy se explayó. No dejó claro si España vetaría la incorporación de Escocia a la UE, pero sí lanzó avisos: basta sustituir Escocia por Cataluña en sus palabras: “Desconozco lo que dice el libro blanco que se ha presentado ahora”, arrancó Rajoy, “pero lo único que me gustaría es que se presentasen con realismo las consecuencias de esa secesión. Yo respeto todas las decisiones de los británicos, pero tengo muy claro que una región que obtuviera la independencia quedaría fuera de la UE. Es bueno que lo sepan los escoceses”.

El mensaje a Cataluña era directo: “Ayer mismo el portavoz comunitario dijo que los tratados solo se aplican a los países que los han firmado. La región independiente se convertiría en un tercer país, y esto tiene muchas consecuencias de moneda, fronteras. Recuperar la condición de miembro de la Unión Europea no es sencillo. La entrada debe ser aceptada por unanimidad de todos los estados”, continuó el presidente.

Y por último, Rajoy repitió otro mensaje político: “Los tiempos que vivimos demandan países fuertes. La unidad no es contraria a la autonomía. En nada favorece a nuestras regiones plantear divisiones ni aventuras en solitario de futuro incierto, donde el punto de salida puede parecer claro pero el de llegada es desconocido. En cualquier caso, en la UE la ley se va a cumplir, si no, no seríamos serios”. Hollande, preguntado por la posibilidad de que Francia vetara a Escocia o a Cataluña, dijo que lo segundo es un asunto interno español y del caso escocés no opinó.

Era la primera rueda de prensa de Rajoy desde que el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz detalló en un auto los indicios que ha encontrado de contabilidad b en el PP. Rajoy volvió a su estrategia de eludir el asunto y se limitó a señalar que tanto en esto como en la condena de Carlos Fabra, al que él llamó “ciudadano ejemplar”, respeta y acata “lo que digan los tribunales de justicia”.

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