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CiU se centra en evitar nuevas bajas del proceso soberanista

Duran asume que la salida del PSC debilita el plan de Mas

Andreu Mas-Colell, en Nueva Economía Fórum J. J. GUILLÉN / ATLAS

Convergència i Unió comenzó a gestionar ayer un momento político que, si bien sabía que llegaría, confiaba en que lo haría bastante más tarde. Los nacionalistas catalanes reunieron la comisión ejecutiva del partido tras formalizarse el desmarque del Partit dels Socialistes del proceso soberanista. El secretario general de la formación, Josep Antoni Duran, no tuvo reparos en admitir que el movimiento del PSC “debilita” el soberanismo. El objetivo de los nacionalistas es ahora no perder al resto de aliados, especialmente a Iniciativa per Catalunya.

La ejecutiva de CiU analizó la situación política con la perspectiva de que la consulta debe celebrarse pese a no contar ya con el apoyo socialista. Duran, que en los últimos meses ha intentado que el PSC se mantuviera en la vía de la consulta para neutralizar al polo más independentista, asumió que no ha tenido éxito. “Damos al PSC por perdido en este proceso”, dijo. A partir de ahí, la dirección de CiU reiteró su voluntad de continuar adelante con el mayor volumen posible de apoyos. Los 20 diputados del PSC eran básicos a la hora de justificar que la consulta tenía detrás el apoyo de casi el 80% del Parlamento catalán. Con todo, sin los socialistas, los grupos favorables a la consulta (CiU, ERC, ICV y la CUP) siguen teniendo amplia mayoría en la Cámara, con 86 diputados de un total de 135. Esquerra Republicana, si bien lamentó el desmarque socialista, insistió en que el plan soberanista debe continuar igual.

Entre los gestos de CiU para evitar nuevos descuelgues está la insistencia de pactar “entre todos” el contenido de la eventual pregunta de la consulta. Duran aseguró ayer que no hay un pacto cerrado sobre ello ni en el seno de CiU ni entre Artur Mas y el líder de ERC, Oriol Junqueras. Iniciativa es, junto a Unió Democrática, el partido que mayores reparos tiene a una pregunta que aluda directamente a la independencia.

El consejero de Economía catalán, Andreu Mas-Colell, fue el encargado de recordar ayer en Madrid que, pese a los problemas, el proceso soberanista sigue adelante. “Lo de Cataluña no es una fiebre, es evidente que todo proceso que va a ser largo tiene sus modulaciones, pero quien piensa que esto se va a acabar por desánimo o porque la situación económica cambie se engaña”, dijo en un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum.

“Si no en esta generación, en la siguiente Cataluña tendrá Estado propio”, sostuvo el consejero en presencia del secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta. Aun así, situó ese escenario en la hipótesis de que se instalen las posturas extremas, tanto en el terreno político como en el económico.