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El terrorismo anarquista copia a Al Qaeda

Los siete atentados anarquistas alertan a Interior sobre la peligrosidad del movimiento

La policía afirma que las células actúan bajo la “franquicia” FAI / FRI

Los siete atentados con explosivos pero sin víctimas cometidos en menos de un año por anarquistas en España han convencido a la policía de que el terrorismo libertario e insurreccional ha germinado en España. Y que va a crecer. Informes policiales confidenciales a los que ha tenido acceso EL PAÍS, afirman que el terror ácrata ha copiado (aunque “a otro nivel”, se precisa) la forma de actuar y de organizarse de Al Qaeda. “Comandos atomizados” que actúan por su cuenta pero luego reivindican sus ataques bajo una “marca o franquicia” que aglutina sus reivindicaciones: la Federación Anarquista Informal / Frente Revolucionario Internacional (FAI / FRI), considerada por la Unión Europea una organización terrorista.

La policía está convencida de que un sector de ese mundo libertario e insurreccional ha pasado de los actos de protesta “a acciones puramente terroristas cometidas con artefactos explosivos”. La detención en Barcelona de un supuesto comando ácrata de chilenos por la bomba que estalló en la Basílica del Pilar de Zaragoza del pasado 2 de octubre ha confirmado otro temor policial: la sinergia de miembros violentos españoles, griegos, chilenos, mexicanos, italianos, argentinos… Y el centro de todo ese germinar es, precisamente, la capital catalana.

El último informe policial constata que en los últimos 12 meses los anarquistas han estado tras siete atentados o tentativa. Han colocado dos bombas en templos católicos (el Pilar y La Almudena, esta en Madrid); han enviado dos artefactos por correo a una gestoría (12 de septiembre) y al banco italiano Mediolanum (19 de ese mes), ambas en Barcelona; y enviaron otro simulado a Valencia (el 9 del mismo mes). A ellos se suman los dos consoladores con explosivos enviados a finales de 2012 contra el director de un colegio de los Legionarios de Cristo en Madrid y al arzobispo de Pamplona.

Todas estas acciones fueron reivindicadas por grupos diferentes, pero todos se pusieron, tras el nombre de la organización, el apellido FAI /FRI, un movimiento surgido en Italia. Esta es, según los investigadores, “la marca o franquicia” bajo la que se agrupa el nuevo terrorismo anarquista, “a remedo de lo que, en otro nivel, sucede con los grupos y / o células de combatientes islamistas, que cometen las acciones que posteriormente son reivindicadas por Al Qaeda”, reza un informe. Por ejemplo: los consoladores-bomba los mandó el Grupo Anticlerical para el Fomento del Uso del Juguete Sexual-FAI / FRI. Y las cartas bomba de Barcelona y Valencia se reivindicaron por Neomaquis Caótica Barcelona - Gasteiz - Madrid - Valencia - FAI / FRI. Son los que han dado el salto de “los actos de protesta al terrorismo”.

¿Qué buscan con esta manera de proceder? Los informes contestan: “Establecer un listado de objetivos comunes, que los colectivos anarquistas se doten de una forma de organización no tradicional, y conseguir una mayor y mejor publicidad de las acciones terroristas”. Sus objetivos son la Iglesia Católica, los símbolos monárquicos, multinacionales, bancos...

De izquierda a derecha: Mónica Andrea Caballero, Gerardo Damián Formoso, Valeria Giacomoni, Rocío Yune Mira y Francisco Javier Domínguez.

Esta forma de agruparse “informal”, carente de estructuras jerarquizadas y organizadas (muy anarquista) es lo que diferencia este fenómeno “de las organizaciones terroristas convencionales”. Y lo que dificulta su persecución, según fuentes policiales. La FAI / FRI se está implantando, aunque los dossieres afirman que aquí ya existe algo parecido: los Grupos Anarquistas Coordinados (GAG), cuya referencia son, precisamente, sus colegas italianos. “Su núcleo más activo está en Barcelona”, pero los investigadores han constatado “continuas relaciones y contactos” con ácratas radicales de otras provincias. Y de otros muchos países. Como los chilenos.

Los investigadores están convencidos que el supuesto comando chileno había “trasladado a España su experiencia”. Es decir, creen que, aunque fueron absueltos en su país del llamado caso Bombas (y por tanto nada se les puede achacar) saben fabricar artefactos, por muy caseros que sean. El del Pilar estaba compuesto “por una bombona de gas butano relleno con 2 kilos de pólvora negra, más un sistema de relojería para su activación”, según el comunicado de reivindicación del denominado Comando Insurreccional Mateo Morral.

Los detenidos el pasado día 13 —que hoy está previsto que pasen a disposición del juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco— encajan a la perfección al tipo de célula terrorista anarquista que describen los informes policiales: ataque a la Iglesia católica (el Pilar también es para ellos, como americanos, un símbolo de la expansión colonialista); “preferencia por los artefactos explosivos”, residentes en Barcelona y con una denominación de comando que toma “el nombre de algún preso de renombre o de alguno fallecido”. Mateo Morral (autor del atentado de 1906 contra Alfonso XIII). Sin embargo, su comunicado no llevaba el apellido FAI / FRI.

Los dos supuestos autores materiales de la colocación de la bomba de El Pilar (y la policía cree que también de La Almudena), Francisco Javier Solar Domínguez, Cariñoso, y Mónica Andrea Caballero Sepúlveda, Moniquita, fueron procesados y absueltos en Chile por la colocación de seis artefactos. Pero el caso era mucho mayor. El grupo al que supuestamente pertenecían había colocado más de 200 bombas. La fiscalía chilena los quiso llevar a juicio por 29 atentados, pero finalmente, tras anularse el 60% de las más de 7.000 pruebas presentadas, solo se les juzgó por seis. Y salieron libres. Junto a ellos, fueron investigadas otras 40 personas: entre ellas Héctor Andrés Montero Loueisa, Quemadito. La policía española ha pedido información de él a la inteligencia de Chile, país donde las detenciones de sus compatriotas han levantado un enorme revuelo político y judicial.

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