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El Consejo de Europa critica las cuchillas en la verja de Melilla

El comisario de derechos humanos considera la medida “inefectiva” y “muy costosa”

La inmigración sigue marcando parte de la actualidad europea. El comisario de derechos humanos del Consejo de Europa, Niel Muiznieks, ha sido crítico con la reinstalación de cuchillas en la verja de Melilla, que el Ministerio del Interior decidió volver a colocar en lo alto de la doble valla la semana pasada. La organización que agrupa a 47 países europeos ha presentado este miércoles un documento en el que afirma que las políticas de control de fronteras de la Unión Europea “afectan negativamente” a los derechos humanos.

“Construir muros es inefectivo y muy costoso”, ha declarado el comisario. Reinstaurar las hojas afiladas que producen profundos cortes a los inmigrantes que intentan cruzar la verja solo hace “más peligroso” el trámite. Muiznieks califica de negativa esta política porque quien emigra “es gente desesperada” y la instalación de cuchillas no va a frenar la llegada de inmigrantes sino que “solo va a causar más desesperación”. Ha remarcado que el coste que tiene para los Estados la construcción de vallas y el personal de seguridad necesario para controlar las fronteras y detener a quienes intentan traspasarlas es “muy alto”.

El Consejo de Europa critica también el período legal de detención de 18 meses que los Estados miembros pueden aplicar a los inmigrantes irregulares. Es “demasiado tiempo” según el comisario, que considera que no hay razones para detener “a familias con niños o personas con enfermedades”. Muiznieks ha incidido sobre el papel de los países de la UE a la hora de transmitir una imagen sobre la inmigración. “Detener a inmigrantes sin que hayan cometido un delito, provoca que la ciudadanía los vea como criminales”, opina el comisario.

Tras la tragedia de Lampedusa, el comisario cree que los Estados miembros deben dar prioridad a los acuerdos con terceros países, pero sobre todo deben ser transparentes en sus actuaciones, como el Frontex -la agencia europea para la gestión de las fronteras exteriores-, porque la compatibilidad entre los controles fronterizos y los derechos humanos “es cuestionable”. Los posibles cambios en el control de fronteras europeo “podrían suponer violaciones de los derechos humanos”, particularmente en cuanto al derecho a dejar un país, la prohibición de expulsiones colectivas y el derecho de asilo.

Alemania y Suecia están asumiendo más del 50% de las demandas de asilo de los refugiados sirios, “pero no pueden hacer todo el trabajo” apunta Muiznieks, que exige el fin de las detenciones de los ciudadanos que huyen del conflicto sirio. Ha añadido que Rusia y Ucrania “deberían hacer más” por aliviar la emergencia siria.

Otra de las preocupaciones que expresa el documento son las medidas contra grupos étnicos específicos, como los gitanos. Muiznieks denuncia la “discriminación” que los Estados, especialmente en los Balcanes, llevan a cabo a través de la retirada de pasaportes y billetes de avión a los romaníes, además de los controles raciales. Sobre esta cuestión, el Consejo de Europa llamó la atención a principios de octubre también a España, porque estos controles “estigmatizan” a los inmigrantes.

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