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Desafío independentista

“Europa estará acabada si expulsa a siete millones de ciudadanos”

Francesc Homs, mano derecha de Artur Mas, defiende que el actual proceso es imparable

Francesc Homs, Conseller de Presidencia de la Genralitat de Catalunya, fotografiado en el Pati dels Tarongers del Palu de la Generalitat.

El consejero de Presidencia de la Generalitat, Francesc Homs, es la mano derecha del presidente catalán, Artur Mas, y se le considera el principal ideólogo del proceso soberanista. Homs (Vic, Barcelona, 1969) nunca ha escondido su independentismo y defiende que el actual proceso es imparable, especialmente si el Gobierno de Mariano Rajoy no se sienta a negociar. Como responsable de las relaciones exteriores de la Generalitat, niega que la secesión de Cataluña implicara su expulsión de la Unión Europea.

 Pregunta. ¿Cataluña va hacia una declaración unilateral de independencia como dice el señor Duran Lleida?

Respuesta. Lo que comparto con el señor Duran es que el presidente Rajoy debe moverse. La visión tan cerrada de Rajoy no resuelve los problemas que tenemos. No se solucionan conflictos negando su existencia. Al menos en el terreno del diagnóstico, deberíamos hacer un esfuerzo para tener cierto consenso. Es imprescindible para, después, estudiar soluciones. Nosotros siempre defenderemos una solución lo más negociada posible. Si no es posible, veremos qué desenlace tiene todo.

P. ¿El objetivo de celebrar la consulta en 2014 es irrenunciable? ¿Qué harán si no?

R. Si, hoy es irrenunciable. Veremos si se puede hacer o no, y cuando se produzca la constatación ya tomaremos las decisiones correspondientes.

P. Que sepamos, no ha habido ningún movimiento.

R. Lo que nos genera desconcierto es que los movimientos de Rajoy no solo no van en línea de buscar un diagnóstico, sino de empeorar las cosas con las decisiones que toma. La solución final de la ley Wert era totalmente innecesaria.

“La desconexión

de los catalanes

con el Estado es cada vez mayor”

P. En el panorama que dibuja, el acuerdo es imposible. ¿Todo apunta por tanto a la declaración unilateral?

R. Lo que queremos es hacer un diagnóstico de la situación que pueda ser compartido por tanta gente como sea posible. Van saliendo voces en toda España que se plantean lo siguiente: ¿Lo que pasa en Cataluña es una obsesión de unas pocas personas encabezadas por Artur Mas? Constato que hay voces, quizás pocas aún, pero las hay, que comienzan a identificar que uno de los problemas más importantes de España en estos momentos es Cataluña. Esto se puede afrontar o se puede ignorar; lo que hace Rajoy es chutar el balón hacia adelante a ver si las cosas se resuelven. Y pasa todo lo contrario. La desconexión de los catalanes con el Estado, que no con España, es cada vez mayor.

P. Mucha gente quizás no lo entiende porque recuerda que hace menos de dos años ustedes pactaban con el PP.

“El documento de las deslealtades es un guion para abrir una negociación”

R. Esto solo pasa si no se está bien informado. Lo que nos pasa es que los últimos años hemos llegado a grandes acuerdos, como el Estatuto, en los que hemos creído, y después no se han cumplido. Nos sentimos engañados por las instituciones españolas. No era tan difícil salvar el proceso de la sentencia del Tribunal Constitucional. La sentencia no la hizo Cataluña. Fue un error histórico. Y se menospreció su alcance en aquel momento. Se equivoca quien piense que este proceso es cosa de cuatro gatos. El problema de los catalanes no es con España, sino con las instituciones españolas. Nos sentimos profundamente engañados por estas.

P. Aclaremos los términos. ¿El derecho a decidir del que hablan es el derecho a la autodeterminación?

R. El derecho a decidir es el derecho a decir, y de alguna forma ya está previsto en la Constitución. Fíjese que la Constitución ya prevé que el Estatuto de autonomía de Cataluña debe aprobarse mediante un referéndum vinculante. La Constitución, de hecho, ya reconoce a Cataluña como un sujeto político. Después, con el paso del tiempo, todo esto se ha intentado diluir. El derecho a decidir es, simplemente un principio democrático.

P. Los ciudadanos no tienen derecho a decidir sobre muchas cosas. Por ejemplo, no pueden decidir si quieren o no más recortes.

R. Esto es mezclar cosas. El derecho a decidir tiene su origen en el referéndum que se hizo para el Estatuto. En aquel proceso, la decisión final, según la Constitución, la tiene el pueblo de Cataluña, no las Cortes. ¿Si Cataluña es un sujeto político para votar el Estatuto, porque no hacerlo también ahora?

P. El referéndum se hizo tras un pacto en las Cortes.

R. Ya nos gustaría tener algo que pactar con las Cortes, pero no ofrecen ningún tipo de pacto.

P. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar?

R. Estamos dispuestos a llegar hasta aquel punto en que nadie nos pida que dejemos de ser lo que somos.

P. Nadie les pide que dejen de ser catalanes.

R. Sí lo hacen. La ley Wert nos hace una invitación a la desaparición. Cuando los resultados académicos certifican que el conocimiento del castellano entre los alumnos catalanes es superior a la media y después te quieren alterar el sistema educativo con esta ley, lo que hacen es invitarte a desaparecer. Ni siquiera quieren que autoorganicemos los servicios que prestamos como Gobierno autónomo. El principio de autonomía política, que es un acuerdo básico de la Constitución, se está poniendo en entredicho. No se ha asumido que hay parlamentos diferentes en España y que, por lo tanto, hay soluciones diferentes a los problemas.

P. ¿Estaría dispuesto a que este proceso sea el fin de su vida política?

R. Mi objetivo político es defender Cataluña. Y su capacidad para tomar decisiones por sí misma. En nuestra praxis hemos demostrado que estamos dispuestos a insertar Cataluña en un marco más amplio. En España no le encontramos salida a esta aspiración; por eso ahora iremos a buscarla dentro de Europa.

P. ¿En la Unión Europea? Muchas voces desde Europa ya les han alertado de que Cataluña quedaría fuera...

R. Este es un debate totalmente interesado. Europa estará acabada como proyecto si expulsa a siete millones de ciudadanos. Europa es un proyecto de suma, inclusión y paz. El día que expulse a siete millones de habitantes ya no se podrá presentar ante el mundo como un proyecto de suma. De la misma forma que cuando se hizo la integración de Alemania del Este sus habitantes pasaron a ser miembros de la UE sin debate alguno, esto también se puede hacer con Cataluña. La UE siempre ha sabido encontrar soluciones ante los hechos. Eso lo cuestionan porque están en campaña.

P. Usted también lo está.

R. Sí, pero yo no lo escondo.

P. El tratado de la Unión Europea, en su artículo 9, dice que los ciudadanos europeos lo son en calidad de miembros de un Estado miembro de la UE.

R. Pues Cataluña sería un estado miembro de la UE.

P. Los tratados también piden unanimidad de los Estados miembros para aceptar a uno nuevo.

R. Yo no he visto nunca decisión a nivel internacional que se tome atendiendo literalmente a la literalidad del derecho. Las decisiones se toman siempre con la literalidad de los hechos consumados. Hay muchos casos.

“Un proceso como el catalán es imparable en un Estado democrático”

P. ¿Por ejemplo?

R. Hay muchos… como los países que se han ido incorporando los últimos años. Pero yo lo planteo desde otro punto de vista. Si hay una mayoría de catalanes que, de forma democrática y sin rastro de violencia, piden ser un nuevo estado de Europa… ¿Nadie dará salida a esto? Todo lo demás es ruido.

P. Parte de este ruido sale de la propia CiU, cuando el señor Duran dice que Cataluña saldrá de la UE si se independiza.

R. Lo que yo digo es que el problema no es jurídico; es claramente político. Lo que no puede ser es que al País Vasco no se le quisiera escuchar con el argumento de que había violencia y que cuando Cataluña plantea algo sin ningún tipo de violencia también se le diga que no. Esto no es coherente.

P. ¿La celebración de la consulta sería el final de CiU?

R. Si se celebra la consulta, será una expresión de democracia tan fuerte que creo que, como ha hecho tantas veces, CiU sabrá encontrar una propuesta conjunta.

P. ¿Habrá Gobierno de coalición con ERC este año?

R. Ya se verá. Lo que sí es condición indispensable es que debe haber un acuerdo sobre lo que se debe preguntar al pueblo de Cataluña. Nos gustaría que eso después fuera correspondido por parte del Gobierno. Y tener presupuestos aprobados.

P. O sea, cree que fijar pregunta y fecha podría desencadenar la negociación.

R. No perderemos la esperanza de que esto pueda ser así.

P. ¿Rajoy tendrá que verse las caras con el líder de ERC, Oriol Junqueras, si fracasa Mas?

R. No lo sé. Tras las elecciones catalanas, algunos pensaron en Madrid aquello de “muerto el perro, muerta la rabia”. Pero después han tenido que guardar las copas de champán porque el proceso ha continuado. Hay una mayoría de la sociedad catalana que está en proceso de desconexión mental del resto de España porque el Estado español no protege a los catalanes, hablen lo que hablen. En un Estado democrático, un proceso como el de Cataluña es imparable. En otras épocas se habría podido parar con el uso de la fuerza. Pero en el siglo XXI los catalanes tenemos las de ganar. Pueden sacar a uno y meter a otro, pero si esto es sólido, acabará ganando.

“Rajoy abocará a España a un error histórico si no negocia”

P. ¿Qué harán si el Gobierno intenta suspender la autonomía de Cataluña?

R. Me parece una hipótesis imposible.

P. Para negociar con el Estado se han dado dos meses y medio.

R. Nos hemos dado dos meses y medio para plantearlo. Lo que me gustaría a mí es que hubiera algún tipo de negociación. No quieren. Si no hay negociación, Rajoy estará abocando a España a un error histórico.

P. ¿Cree que el memorial de agravios que usted presentó esta semana contribuye a crear un buen clima para negociar?

R. Deberían verlo al revés. Deberían aprovechar este documento para negociar.

P. Se mezclan deudas reconocidas con otros aspectos como la banalización del nazismo. ¿No es una perdigonada?

R. Se puede juzgar así, pero también se puede ver desde el principio de la lealtad institucional, que tiene una dimensión económica, pero también otra política. El documento de las deslealtades es un guión para abrir una negociación. Y si nos ofrecen negociar, la Generalitat no podrá decir que no.

P. ¿Serviría de algo que, por ejemplo, Rajoy aparcara la ley Wert y pagara parte de las deudas reconocidas?

R. Esto tendría un impacto muy grande. De hecho, el Gobierno nos aseguró en febrero que la ley Wert no se aprobaría.

P. ¿Y qué ha pasado?

R. Se lo tendría que preguntar a ellos. Pero creo que han caído en la tentación de hacer politiquería a corto plazo. Están perdiendo apoyos electorales como cualquier Gobierno que recorta e intentan compensarlo con una política agresiva contra Cataluña. Esto es triste porque fomenta la catalanofobia.

P. ¿Fue un error decir que el Estatuto estaba muerto y después pedir que se desarrolle?

R. No se ha desarrollado porque no ha habido voluntad política por parte del Gobierno. Nosotros solo atendimos a la literalidad del informe que encargó el anterior Gobierno de la Generalitat, del señor José Montilla, y que decía que la sentencia hacía entrar la Constitución en vía muerta. El primero que lo dijo fue Miquel Roca, padre de la Constitución.