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El Supremo confirma la condena a la presidenta del Parlamento balear

María Antonia Munar fue condenada a cinco años y medio por el 'caso Maquillaje'

Maria Antonia Munar, en el Parlament de Baleares, en febrero de 2010.

El Tribunal Supremo ha confirmado hoy la condena a una pena de cinco años y seis meses por malversación y prevaricación cometidos en el llamado caso Maquillaje que la Audiencia de Palma impuso a la expresidenta del Consell de Mallorca, María Antonia Munar, la política que fue la pieza clave en el sistema de poder de Baleares. Esta es la primera de las dos condenas que ya acumula Munar, exlíder de Unió Mallorquina (UM), expresidenta del Parlamento balear, expresidenta del Consell de Mallorca, exalcaldesa de Costitx y exconsejera insular y balear de Cultura.

El fallo del Suprmeo le absuelve del delito de negociaciones y actividades prohibidas a los funcionarios, pero esta decisión no modifica el cómputo de la pena. La expresidenta de Unió Mallorquina (UM), que está en la cárcel en régimen de prisión preventiva por riesgo de fuga, pierde así cualquier perspectiva de salir de prisión antes de cumplir, al menos, esta condena.

El pasado 24 de julio la expresidenta del Consell de Mallorca y del Parlament balear ingresó en la cárcel de Palma por orden de la Audiencia provincial, que apreciaba riesgo de fuga por las dos condenas de un total de 11,5 años de cárcel que pesan sobre ella por corrupción. La primera de ellas, que revisó el Supremo el pasado mes de septiembre, se ha visto confirmada ahora.

Con su minoría de Unió Mallorquina (UM), Munar marcó el rumbo y el ritmo de la política, a derecha e izquierda, desde que se convirtió en la alcaldesa más joven de España, con 23 años, en 1979, hasta febrero de 2010, cuando tuvo que dimitir por el caso Maquillaje, que la convirtió en reo.

Maria Antònia Munar es aún para su clan “sa presidenta” o “la princesa” y, con distancia, la llaman “na [ella es] Munar”. Ha sido constante protagonista periodístico y personaje omnipresente en la vida política y en las tramas de influencia de Mallorca.

Munar siempre aguantó bien, amparada por sus medios. Dura negociadora, implacable ante sus interlocutores, durante el juicio susurró que los jueces y los fiscales estaban en su contra. Sus exégetas dijeron que estaba siendo sometida a un juicio político. En los años 90, el ahora popular juez José Castro investigó, en vano, el posible cobro de dádivas en forma de obras de arte en el entorno de Munar.

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