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Condenados a 299 años dos etarras por atentar contra la comisaría de Ondarroa

Ibon Iparraguirre y Asier Badiola son considerados autores de 18 asesinatos en grado de tentativa y estragos terroristas

El 21 de septiembre de 2008, a las 4:35 de la madrugada, la localidad vizcaína de Ondarroa se despertó sobresaltada en medio de sus fiestas patronales. Un Peugeot 307 cargado con 100 kilos de amonal explotaba frente a la comisaría de la Ertzaintza, en la calle Zaldabide. En el edificio había en ese momento 13 agentes de la policía autónoma vasca, que sufrieron lesiones de distinta consideración, al igual que cinco civiles. La explosión provocó enormes daños en la comisaría, que tuvo que ser reconstruida. Asimismo, 425 inmuebles y 85 delitos sufrieron estragos. En la calzada donde los terroristas aparcaron el coche bomba quedó un cráter de tres metros de diámetro. Los daños sumaron 4,47 millones de euros.

Los dos miembros de ETA que colocaron el artefacto, Ibon Iparraguirre y Asier Badiola, naturales de Ondarroa, han sido condenados a 299 años de prisión. La Sección Segunda de la Audiencia Nacional les considera culpables de 13 delitos de asesinato terrorista en grado de tentativa contra miembros de la Ertzaintza –penados con 17 años de cárcel cada uno-; otros cinco delitos similares contra personas civiles –penados con 12 años- y un delito de estragos terroristas. El límite de cumplimiento efectivo será de 40 años y los beneficios penitenciarios se computarán de acuerdo a la totalidad de las penas impuestas en la sentencia. Además, Iparraguirre y Badiola, que tienen 39 y 32 años respectivamente y fueron detenidos en enero de 2010, no podrán regresar a su pueblo hasta pasados 10 años del cumplimiento de la pena de prisión, esto es, hasta el año 2060.