Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Rubalcaba abraza ahora las primarias para elegir también al líder del PSOE

La dirección cede al pulso gallego y propone cambiar las reglas para abrirse a la militancia

El PSOE ofrece ahora a los socialistas de Galicia “interpretar” la norma para buscar un acuerdo

La ejecutiva federal alega que ha cambiado de opinión porque tiene “ojos y oídos”

Ampliar foto
Elena Valenciano escucha la intervención de Óscar López, cuya sombra se refleja en la pared, ayer en Fórum Europa.

La dirección del PSOE, encabezada por Alfredo Pérez Rubalcaba, dio este jueves un giro de 180 grados y abrazó con entusiasmo la propuesta de que el próximo secretario general del partido —y los secretarios regionales en cada territorio— sea elegido directamente por los militantes, en primarias. Una fórmula que no solo la dirección, sino una amplísima mayoría del partido rechazaba hasta ahora: fue tumbada por cerca del 80% de los delegados en el congreso federal de 2012.

El cambio de opinión, anunciado por el secretario de Organización del PSOE, Óscar López, ha coincidido con el pulso que la federación gallega ha echado a la ejecutiva federal, al aprobar, al margen de los estatutos, una suerte de primarias experimentales en esa comunidad. Un pulso que, a pesar del paso dado por Rubalcaba, anoche aún no estaba resuelto. Porque la dirección ha comunicado a los socialistas gallegos que podrán celebrar las primarias que querían, pero solo si previamente se cambian —o se “interpretan” con generosidad— las normas, no saltándoselas.

El PSOE ya elige a sus candidatos electorales a través de elecciones primarias entre los militantes —las próximas, por primera vez, serán abiertas a no militantes—; pero ese sistema no rige para elegir a los cargos orgánicos: el secretario general y los de las federaciones. A ellos los elige cada cuatro años un congreso formado por delegados. Es decir, un millar de personas como mucho, frente a los más de 200.000 militantes que podrían votar en unas primarias.

En el último congreso —el que dio el mando a Rubalcaba en febrero de 2012— hubo varias enmiendas pidiendo un cambio en los estatutos para introducir esas primarias a cargos orgánicos, pero fueron rechazadas por una amplísima mayoría: la propuesta recibió más del 80% de los votos en contra, según la Secretaría de Organización del PSOE; miembros de los movimientos de base que impulsaron las enmiendas sostienen que, en realidad, votó a favor el 36% de los delegados que se quedaron a votar, pero estos eran muy pocos porque era ya de noche (así lo publicó también entonces algún medio). En cualquier caso, la propuesta fue rechazada de plano y la única federación que se mostró abiertamente partidaria de esa fórmula fue Madrid.

Y el asunto quedó ahí hasta que, hace dos meses, el Partido Socialista de Galicia (PSdeG), en un contexto de gran debilidad interna de su dirección y tras el descalabro sufrido en las elecciones autonómicas de octubre de 2012, recuperó la bandera de la participación de la militancia. La dirección de los socialistas gallegos, encabezada por Pachi Vázquez, aprobó el 2 de marzo que el próximo secretario regional sería elegido en un congreso —a celebrar el 6 de julio—, pero realizando previamente una “consulta a la militancia” sobre los candidatos. Aunque Vázquez no llegó a poner el nombre de “primarias” a esa consulta, todo el mundo la interpretó como tal, y la dirección federal advirtió inmediatamente al PSdeG de que eso no lo podía hacer porque vulneraba los estatutos.

Se inició entonces una negociación que culminó tres semanas después con un amago de acuerdo —una fórmula mixta que ya bordeaba los estatutos pero no llegaba a dar el voto definitivo a la militancia— que, sin embargo, volvió a saltar por los aires esta semana. Vázquez anunció que solo aceptaba la fórmula aprobada inicialmente por los socialistas gallegos, y que la llevaría a la práctica dijeran lo que dijeran los estatutos, convocando por tanto una consulta a la militancia socialista de Galicia el 1 de junio. Ese calendario y el reglamento de la consulta los debate hoy la dirección del PSdeG, a la que la ejecutiva federal intenta convencer in extremis para que dé marcha atrás.

El último intento llegó este jueves. El secretario de Organización, Óscar López, hizo dos cosas: por un lado, anunció por sorpresa que el equipo de Rubalcaba va a proponer cambiar las reglas del PSOE para que, en el futuro —en principio, no antes de 2016—, el secretario general del partido sea elegido por los militantes. Un cambio de gran calado e inédito entre los grandes partidos españoles. Durante una conferencia en el Forum Europa, López vio “evidente” —aunque hasta ahora no se había planteado— que si el próximo candidato a presidente del Gobierno va a ser elegido por “quienes no militan en el PSOE” (porque esas primarias serán abiertas), “quienes sí militan tendrán que poder elegir directamente a su próximo secretario general”.

Al mismo tiempo, el secretario de Organización —según confirman fuentes de la dirección federal— propuso a los socialistas gallegos que retrasen su congreso a septiembre para que así el comité federal convocado en julio pueda estudiar el caso, “interpretar” los estatutos y ver si se puede dar amparo normativo a una consulta experimental a la militancia como la que pide el PSdeG. De esa forma, si el comité federal da el visto bueno a esa fórmula, la consulta gallega se haría de forma legal, no en rebeldía. Y ya más adelante —no hay más congresos regionales a la vista hasta después de 2016— se extendería la fórmula —con primarias vinculantes— a todos los territorios. En el caso de que Galicia siga en sus trece y no retrase su calendario —Vázquez asumió anoche ese aplazamiento, pero su dirección debe refrendarlo—, la ejecutiva federal “garantizará que se cumplen las normas del partido”, advierte López, sin aclarar si se llegaría a plantear disolver la federación y montar una gestora (una posibilidad que otras fuentes sí contemplan).

El entorno de Rubalcaba asegura que la propuesta de primarias para elegir al secretario general no se ha improvisado para apagar el incendio de Galicia, sino que la dirección federal llevaba tiempo madurándola. “Era una de las propuestas que íbamos a defender el próximo 18 de mayo [en la conferencia abierta sobre democracia que ha organizado el partido] y después en la Conferencia Política de octubre”, afirman estas fuentes.

La dirección, sin embargo, sostuvo hasta hace unos días que la propuesta gallega era tajantemente antiestatutaria, y ahora da la opción de “interpretar” los estatutos. “Es cierto que ha habido una negociación, pero lo que hay sobre todo es que esta ejecutiva no se cierra en banda, tiene ojos y oídos y escucha a las federaciones y a la militancia. Hemos constatado que en varios territorios se estaba pidiendo algo parecido”, argumentan en el entorno del secretario general.

Este jueves, efectivamente, varias federaciones —que aparentemente estaban en contra hace un año— aplaudieron con fuerza la propuesta de primarias para elegir al secretario general. Los socialistas vascos y valencianos lo habían planteado en sus congresos, aunque supeditándolo a que fuera avalado por los órganos federales.

Por mucho que el comité federal los interprete temporalmente, el único órgano que puede cambiar los estatutos es un congreso. El calendario que propuso López es este: el comité federal de julio abordaría el caso gallego (primarias experimentales, refrendadas después por un congreso) y, a la vez, pondría por escrito la propuesta definitiva de primarias (estas sí, puras) a secretario general para todo el partido; esa propuesta se elevaría a la Conferencia Política de octubre, que a su vez, si la aprobara, la llevaría a un próximo congreso federal, donde finalmente se cambiarían los estatutos (si lo decide la mayoría) en ese sentido. La dirección federal está estudiando incluso habilitar una fórmula en un comité federal anterior —vía reglamentos—, para que se aplicaran ya al próximo secretario general, el que debe elegirse en 2016.

López subrayó, en referencia velada al PSdeG, que lo que se haga tendrá que hacerse cumpliendo las normas, no por la vía de los hechos consumados: “Ninguna dirección, ni la federal ni las regionales, puede cambiar las normas de un partido, pero sí puede iniciar un debate y es el que tenemos abierto ahora”.