Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un año de investigación judicial para dar el salto a la Casa del Rey

Empleados de Nóos y políticos de Valencia y Baleares, imputados en el caso

Diego Torres y su esposa, Ana María Tejeiro, llegan al juzgado de Palma el pasado febrero.
Diego Torres y su esposa, Ana María Tejeiro, llegan al juzgado de Palma el pasado febrero. reuters

La imputación de la infanta Cristina es el último capítulo de una novela abierta que abarca ya 42.000 folios. El caso Nóos nació como una pieza separada (ni más ni menos que la número 25) del caso Palma Arena, en el que está implicado el expresidente balear del PP Jaume Matas. Pero con el tiempo, y gracias a la hiperactividad de un juez (José Castro) y de un fiscal (Pedro Horrach), el caso Nóos ha acabado superando en notoriedad y repercusión al original.

Las irregularidades halladas en los convenios firmados entre el Gobierno de Baleares y el Instituto Nóos, dirigido por Iñaki Urdangarin y Diego Torres, pusieron sobre la pista a los investigadores. Entre 2004 y 2007, Nóos logró que los Gobiernos del PP de Baleares y la Comunidad Valenciana le asignaran, a dedo, la organización de dos macroeventos sobre deporte y mecenazgo por casi seis millones de euros. Las facturas que aportó Nóos no justificaban el dinero invertido en esos eventos.

El juez imputó a responsables del Instituto Nóos y a jefes políticos y gestores de los organismos públicos con los que lograron los contratos irregulares: los hermanos Miguel, Marco y Ana María Tejeiro (esta última, esposa de Torres); el exdirector general de Deportes de Baleares, Pepote Ballester; o el exsecretario autonómico valenciano de Turismo, Luis Lobón, por citar algunos. Otros imputados, como el empresario catalán Joaquim Boixareu, el exdirectivo de Nóos Antonio Ballabriga o Juan Pablo Molinero, empleado del Instituto, han sido exculpados.

García Revenga llega al juzgado el 23 de febrero.
García Revenga llega al juzgado el 23 de febrero.

La citación, como imputados, de Urdangarin y Torres, dio inicio a una agria batalla entre ambos, que deben afrontar una fianza de 8,1 millones. Para doblegar a su exsocio, Torres recurrió a una estrategia: entregar al juez, de forma dosificada, correos electrónicos que demostraban, a su juicio, el papel principal de Urdangarin al frente de Nóos. Desde hace un año, apuntó más alto y dirigió sus dardos a la Casa del Rey. Torres ha tratado de constatar que distintos miembros de la Monarquía conocieron y colaboraron con los negocios del duque.

En 2004, Urdangarin pidió al Rey que mediara para lograr la asistencia de primeras espadas del deporte internacional al Valencia Summit, que iba a celebrarse pocas semanas después. También le solicitó que lograse atraer, como patrocinador, a Bernard Arnault, dueño de Louis Vuitton. En otro correo, de 2007, Urdangarin explica que ha logrado la mediación de su suegro para un proyecto relacionado con la Copa del América. Los correos también revelaron los contactos de Urdangarin con la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, amiga del Rey, que intentó conseguirle un trabajo bien remunerado en la Fundación Laureus.

Con sus correos, Torres logró llevar ante el juez a dos personas ligadas a la Casa Real: el asesor legal José Manuel Romero, conde de Fontao, que declaró como testigo; y el secretario personal de las infantas, Carlos García Revenga, que lo hizo como imputado. Este último, que figuró como patrono y tesorero de Nóos, estuvo al corriente de los negocios del duque incluso después de que este abandonara el Instituto, como muestran los correos. El secretario había reclamado figurar, en un documento comercial, como “miembro de la Casa de S. M. el Rey”.

Más información