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Los ‘lobbies’ piden al Congreso entrar en la Ley de Transparencia

El portavoz del PP se muestra disconforme con las exigencias de los grupos de interés

Las dudas y los resquemores por la futura ley de Transparencia, una legislación extraña en España por su complejidad, su novedad y por “la falta de cultura de transparencia” se reprodujeron este miércoles en la tercera ronda de comparecencias en el Congreso para arrojar luz e ideas al texto. La noticia del día fue la petición enfática del portavoz de los grupos de interés, o lobbies, de que la Ley les incluya para salir “de la zona de sombra”. Las pretensiones de los representantes de estos grupos no les parecieron muy adecuadas al portavoz del Grupo Popular, Pedro Gómez de la Serna, hasta que el punto que le recordó que la función representativa es de los grupos políticos y no de los lobbies, que pretenden tener el estatus de “interlocutores legítimos” .“Ustedes no son los intermediarios entre la sociedad y los poderes públicos”, le replicó De la Serna.

Con contención y corrección, pero con evidente tensión, se produjo el intercambio dialéctico entre Pedro Gómez de la Serna, y el representante de los lobbies, Joan Navarro, presentado entre los comparecientes por su nombre oficial: Representante-portavoz del Foro por la Transparencia. Tanto los comparecientes como los portavoces de los grupos parlamentarios hicieron referencia al mal momento de imagen que viven los políticos y el Parlamento. Pero fue Joan Navarro el más descarnado al recordar a los parlamentarios la pésima opinión que la sociedad tiene de ellos. El compareciente aconsejó a los políticos que hagan una ley que no defraude a la sociedad, dada “la desafección” que sienten los ciudadanos hacia la política. “Ustedes tienen que encontrar el equilibrio entre no defraudar y no engañar”, dijo Navarro para explicar la disyuntiva que, a su juicio, se dirime con esta ley.

Antes de su comparecencia, Navarro había remitido a los grupos parlamentarios unas enmiendas para que sean tenidas en cuenta en la ley. Su contenido no ha gustado al portavoz del grupo que sostiene al Gobierno, con cuya mayoría tiene la llave de la próxima legislación sobre transparencia. “Ustedes tienen una actividad legítima, remunerada, que en absoluto les hace ser representantes de los ciudadanos; no son ustedes una alternativa al Parlamento”. Esta interpretación de lo que pretenden los lobbies, fruto de una de sus enmiendas, motivó la réplica inmediata de Joan Navarro para asegurar que esa no es su intención en absoluto: “Interlocución no es representación”. Es más, lo único que quieren los grupos de presión es que la ley les coloque “en zona de luz”, encontrar un “rinconcito” de la futura ley de transparencia. “Nosotros queremos estar regulados, somos los más interesados”, casi imploró.

El resto de los comparecientes provocaron con sus puntos de vista nuevas sugerencias a los parlamentarios sobre la norma que tendrán que abordar en pocas semanas. Rosa Andrés Díaz, presidenta de la Asociación de Archiveros en la función Pública; Elisa de la Nuez, abogada del Estado y miembro de la coalición Pro Acceso; Antonio Ruiz Salgado, representante de la Red de Abogados para la Defensa Ambiental, expusieron a los parlamentarios sus sugerencias para la nueva ley.

El silencio administrativo, negativo o positivo; los límites de la ley, el sistema de sanciones, y a quien se incluye en la misma, fueron los asuntos que trataron los comparecientes y los portavoces Ana Orama (Coalición Canaria- Nueva Canaria); Emilio Olabarría (PNV); Carlos Martínez Gorriarán (UPyD), Lourdes Ciuró (CiU) y José Enrique Serrano (PSOE). Este último recordó el dibujo inicial de la ley y hasta dónde puede extender su ámbito si continúa el afán de incluir más y más asuntos. “Puede ser una ley anticorrupción; de Archivos; de regulación de los lobbies". No lo criticó solo describió.