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El Boletín Oficial de Defensa, clandestino o de pago

El departamento prohíbe la difusión de su órgano oficial pero permite suscribirse pagando una cuota anual

Desde el pasado 1 de marzo, los militares que intentan acceder al Boletín Oficial de Defensa (BOD) a través de la Intranet del departamento se tropiezan con el siguiente aviso: “El Ministerio de Defensa es titular de todos los derechos de propiedad intelectual sobre el Boletín Oficial del Ministerio de Defensa. Todos los derechos están reservados y por tanto su contenido pertenece única y exclusivamente al Ministerio de Defensa. El acceso a este material no supondrá en forma alguna licencia para su reproducción y/o distribución que, en todo caso, estará prohibida salvo previo y expreso consentimiento del Ministerio de Defensa”. El aviso añade que “al ser [el BOD] una fuente de acceso público en relación a los datos de carácter personal contenidos en esta publicación oficial, su tratamiento se encuentra amparado por la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre de protección de datos de carácter personal. De conformidad con la citada ley orgánica, queda terminantemente prohibido por parte de terceros el tratamiento de los datos de carácter personal que aparecen en este boletín sin consentimiento de los interesados”.

El aviso ha causado sorpresa y preocupación en muchos militares y, también, en los responsables de varias páginas web que ofrecían la descarga gratuita del BOD. La más popular de todas es www.clasespasivas.net , a través de la que unas 4.000 personas accedían diariamente al BOD previa obtención de una clave y sin coste alguno. Tras muchas dudas, los responsables de esta web han decidido dejar de distribuir el BOD. “Sintiéndolo mucho, estimados compañeros, por ahora el Boletín no estará disponible, ya estudiaremos la forma de hacerlo llegar a todos los que no pueden tener acceso al mismo”, podía leerse ayer en www.clasespasivas.net , junto a la reproducción del aviso del Ministerio de Defensa. Responsables de la web reconocieron a EL PAÍS que Defensa no se ha dirigido directamente a ellos para instarles a que dejen de facilitar el BOD, sino que han actuado motu proprio “para evitar problemas” una vez conocida la advertencia oficial.

Tampoco Defensa ha recibido ninguna advertencia de la Agencia de Protección de Datos, encargada de velar por el cumplimiento de la ley orgánica 15/1999 a la que alude su aviso. El origen de este cambio de política informativa, según las fuentes consultadas, estaría en la queja de un guardia civil que habría recibido publicidad de una empresa de mudanzas tras publicarse en el BOD su orden de traslado. Un motivo muy nimio para una reacción tan drástica.

La apelación a la ley de protección de datos parece fuera de lugar cuando cualquier persona o entidad (por ejemplo, una empresa de mudanzas) puede suscribirse directamente al BOD y recibirlo por correo electrónico previo pago a Defensa de una cuota de 53,13 euros al año. De ahí que los responsables de la web vean motivos económicos, más que de protección de la intimidad, en la prohibición del Ministerio.

Defensa niega tajantemente que el objetivo de la medida sea recaudatorio y alega que es muy poco lo que ingresa por vía de suscripciones. Pero 53,13 euros al año puede ser mucho dinero para militares en la reserva o retirados que no tienen acceso a la Intranet del Ministerio, donde se cuelga el BOD cada día. Un portavoz de Defensa alegó que los militares en la reserva o retirados pueden acudir a las delegaciones provinciales del departamento para tener acceso al BOD, pero reconoció que, ante la incomodidad que ello comporta, “se están buscando vías para que puedan recibirlo sin coste alguno”.

Más allá de los militares, la cuestión es si el BOD debe ser accesible al conjunto de los ciudadanos. Según la orden ministerial que lo regula, de 21 de diciembre de 2010, el BOD es el “diario oficial del departamento” de Defensa, por lo que constituye “un medio de publicación de las disposiciones, actos y anuncios de inserción obligatoria”, así como “un instrumento de publicidad adecuado en aquellos casos en los que, no siendo obligatoria su inserción, se considere conveniente darles la más amplia difusión”. Muchas disposiciones publicadas en el BOD aparecen también en el Boletín Oficial del Estado (BOE), de difusión abierta, pero hay muchas otras “cuya publicación sea preceptiva o se estime conveniente”, que solo se difunden a través del BOD.

La orden ministerial de 2010, que acabó con la edición del BOD en papel, ya establecía que su difusión se haría a través de la Intranet del Ministerio y por correo electrónico previa suscripción, pero nada decía del derecho de propiedad intelectual ni tampoco prohibía su reproducción. Algunas fuentes sostienen que el BOD debe ser confidencial por razones de seguridad, pero lo sorprendente es que eso no se planteara en los años más duros del terrorismo o que se distribuya por suscripción sin confirmar la identidad del comprador. En todo caso, Defensa dispone de varios procedimientos, como las llamadas órdenes comunicadas, para dictar instrucciones sin necesidad de hacerlas públicas.

El cerrojazo a la difusión del BOD choca, en el espíritu y en la letra, con el anteproyecto de ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno, remitido por el Consejo de Ministros al Congreso, que obliga a las administraciones públicas a publicar “de forma periódica y actualizada la información cuyo conocimiento sea relevante para garantizar la transparencia de su actividad relacionada con el funcionamiento y control de la actuación pública”. 

Por cierto, la orden ministerial que regula el funcionamiento del Boletín Oficial del Ministerio de Defensa (BOD) solo se publicó en el Boletín Oficial del Ministerio de Defensa (BOD).