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El PP se muestra abierto a consensos aunque defiende la reforma laboral

Sánchez-Camacho destaca la reducción del ritmo de destrucción de empleo

La presidenta del PPC, Alicia Sánchez-Camacho. Ampliar foto
La presidenta del PPC, Alicia Sánchez-Camacho. EFE

El Partido Popular sigue convencido de que está en la buena senda para sentar las bases que permitan crear empleo a partir de 2014. Alicia Sánchez-Camacho, presidenta del PP catalán y que este domingo  actuó como portavoz del partido a nivel nacional, mostró la disposición de su formación a buscar consensos en favor de la creación de puestos de trabajo y la reactivación económica. Aun así, la dirigente popular quiso subrayar que la reforma laboral empieza a dar sus frutos al reducirse el ritmo de destrucción de empleo.

Según Sánchez-Camacho, la norma, tan criticada por la oposición y los sindicatos, ha comportado que la destrucción de puestos de trabajo haya pasado en seis meses del 18% al 13% y que, además, empiecen a verse síntomas de una reactivación de la economía privada. “Cuando tenemos seis millones de parados no hay noticias buenas, pero es verdad que existen pequeños indicadores positivos”, afirmó la portavoz popular, quien señaló que su partido está abierto a buscar consensos en favor de la reactivación económica. “Eso lo hemos manifestado desde el primer día y esperamos que la actitud del PSOE sea la misma. La nuestra es una oferta real para dialogar”, afirmó, aunque agregó, sin citar a los socialistas, que este no es el tiempo de aplicar soluciones y modelos caducados hace 30 o 40 años y sí el de recurrir a leyes como las de la unidad de mercado.

Utilizando un símil médico, la dirigente popular afirmó que el Gobierno de Rajoy empezó a tratar a la economía española como si se tratara de un “enfermo muy grave” que exigía “tratamientos de choque”. “Aquí no hay curaciones milagrosas. Hay que estabilizar al paciente y recuperarlo”, afirmó tras reclamar “paciencia” y “sacrificio” a los ciudadanos.

Sánchez-Camacho no dejó pasar por alto la gravedad de crisis de la economía catalana, que a su juicio se acentuará con la subida de nueve impuestos tras el pacto suscrito por CiU y ERC y porque la declaración soberanista aprobada el miércoles solo espanta a los inversores y aporta inestabilidad.