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Cae en una operación antidroga un líder de la comunidad paquistaní

Policía y Guardia Civil decomisan 64 kilos de heroína en Barcelona

Es la mayor incautación en España procedente de Afganistán

Rajda Shaoib Satti,líder de la comunidad paquistaní detenido.
Rajda Shaoib Satti,líder de la comunidad paquistaní detenido.

No era raro ver a Rajda Shaoib Satti con la clase política catalana, con quienes se fotografiaba en cualquier acto de hermanamiento entre Cataluña y la comunidad paquistaní. Hasta finales de 2010, fue el presidente de la Federación Española de Asociaciones Paquistaníes. El pasado 17 de diciembre, fue detenido en una operación antidroga conjunta del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil. Está acusado de ser uno de los líderes de un grupo criminal, sospechoso de haber introducido 64 kilos de heroína en Barcelona, según fuentes policiales. Los agentes relacionan a Satti directamente con el envío de un contenedor al puerto de la ciudad desde Afganistán cargado con 90 paquetes de este tipo de sustancia.

“Jamás le vi hacer nada raro. Nos hemos quedado todos muy sorprendidos”, explicó ayer Saleem Bhatti, vicepresidente de la Federación Catalana de Entidades Paquistaníes. Este organismo nació del seno de la entidad que presidía Satti, después de tensiones internas. El líder paquistaní lleva años afincado en España y hasta su detención tenía fama de ser un buen empresario. “Regentaba un locutorio y en los últimos tiempos trabajaba en un restaurante”, explicó ayer a este diario Bhatti. El hombre fue arrestado en Badalona, donde reside con parte de su familia.

El grupo criminal introdujo la droga por correo postal y a través del puerto

La operación policial contra el tráfico de drogas es la más importante en cuanto a cantidad incautada de lo que se conoce como brown sugar (azúcar marrón), un tipo de heroína que los consumidores suelen mezclar con cocaína. Tras medio año de investigaciones, los agentes dieron con ocho personas que presuntamente conformaban el entramado delictivo en España, dedicado a introducir la sustancia desde Afganistán.

Al principio, el grupo probó con los envíos de heroína a través de correo postal. En septiembre, los agentes detectaron un paquete de 3,7 kilos de heroína a un buzón de Martorell (Barcelona) y detuvieron a un ciudadano paquistaní, de 42 años. Un mes después, la policía dio con otra partida de 3,3 kilos de droga, esta vez escondida en las tapas de libros, y arrestó a dos ciudadanos españoles, de 24 y 29 años.

Los agentes han detenido a ocho personas afincadas en Cataluña

Pero se trataba solo de la primera parte. A través de las escuchas telefónicas y las posteriores investigaciones, los policías sabían que el grupo estaba a punto de mandar una gran remesa de droga a España. Con ese objetivo, los detenidos crearon como tapadera la sociedad Lindi-Pak (con sede en el centro de Barcelona), oficialmente dedicada la exportación e importación de productos alimenticios. Pero cometieron el error de ponerla a nombre de una persona ya fallecida. Algo que los investigadores descubrieron con facilidad porque ya estaban sobre la pista. “Sin una investigación en marcha, les podría haber salido bien”, aseguran fuentes policiales.

El último paso, que suponía la apertura de una nueva vía mucho más eficiente para el tráfico de heroína, implicaba enviar un contenedor desde Afganistán hasta el puerto de Barcelona. Oficialmente, Lindi-Pak recibiría 20.000 kilos de sal. Pero a las diez de la noche, los agentes dieron con la brown sugar. “La droga iba oculta en 18 travesaños en la parte inferior del contenedor”, explicó ayer el inspector jefe de la policía Rodrigo Mendoza en rueda de prensa.

La red creó una empresa tapadera a nombre de un fallecido

Los agentes descargaron durante tres horas, a hombros, los sacos de sal. Luego necesitaron la ayuda de los bomberos, que con una grúa dieron la vuelta al contenedor para conseguir sacar la droga. En total, encontraron 90 paquetes, con unos 57,7 kilos de heroína. Los análisis posteriores desvelaron que la droga era de gran pureza, de entre un 40% y un 45%, algo por encima del 42% habitual en la heroína Brown sugar, según la policía.

“Con esa cantidad se podrían haber llegado a distribuir 1,5 millones de dosis”, aseguró ayer el capitán de la Guardia Civil Ángel Pardos. Por eso la policía sospecha que, aunque el destino era España, la sustancia iba dirigida también a otros países europeos, como Inglaterra, Holanda, Italia o Francia. “El perfil del consumidor ha cambiado mucho desde los ochenta. El grupo de marginados que se la inyecta es residual y ahora se utiliza para fumar y contrarrestar los efectos de la cocaína”, añadió Pardos, que estimó que existen unos 40.000 consumidores.

El contenedor intervenido supuso el primer y único envío de Lindi-Pak y la detención de las ocho personas. Todos vivían en Cataluña. El titular de juzgado número 6 de Rubí ha decretado prisión provisional para seis de ellos y ha dejado en libertad con cargos a dos personas, una de ellas una mujer pareja de uno de los detenidos.

La siguiente fase en la investigación consiste en determinar quién facilitó la heroína al grupo criminal desarticulado. Algo que la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía dejan en manos de la colaboración internacional. Afganistán es el principal país exportador de heroína (en 2011, este país elaboró el 61% de la producción mundial, unas 5.800 toneladas, según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito).

La policía investiga también dónde han podido ir a parar los beneficios que el grupo puede haber obtenido del tráfico de drogas. Algunos de los detenidos, entre ellos Satti, llevaban tiempo bajo sospecha, según recalcan fuentes policiales.