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Jáuregui, Alonso y Rosa Díez logran los principales premios parlamentarios

La Asociación de Periodistas Parlamentarios reivindica el trabajo de la información y los políticos el suyo para una democracia de calidad

Premios muy repartidos, no por toda España, como señala el tópico de la lotería, sino por el espectro político. Los premios a diputados y senadores que anualmente conceden los informadores de la Asociación de Periodistas Parlamentarios, han transitado por la derecha, la izquierda, los nacionalistas y las bisagras. El más deseado, al que aspira todo parlamentario, el premio Castelar, al mejor orador, ha recaído en el socialista Ramón Jáuregui, en pugna con la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran Lleida. El azote de la oposición fue para el portavoz del Grupo Popular, Alfonso Alonso y el Azote del Gobierno, a la presidenta de UPyD, Rosa Díez. Los premiados no quisieron ni pudieron desasirse de la crisis económica a la que aludieron constantemente y al ser una gala organizada por periodistas, las menciones a la situación laboral del sector con más de cuatro mil informadores despedidos en los últimos años, incitaron a los parlamentarios a dedicar sus premios a los trabajadores de los medios de comunicación. Pero también hubo reivindicación a la labor de los políticos, a la tarea de los parlamentarios.

A pesar de la pesadumbre que afloró en muchos momentos por la situación de gravedad económica y social, el acto celebrado desde hace veinticinco años transcurrió con buen humor y con olvido momentáneo de las diferencias políticas ya que la mayoría de los parlamentarios y dirigentes, de diferentes partidos, compartieron mesa y mantel. Así la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría compartió cena con el presidente del Grupo Socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, que flanquearon al presidente del Congreso, Jesús Posada. En una mesa contigua, el portavoz del Grupo Popular, Alfonso Alonso, departía con la portavoz del Grupo Socialista, Soraya Rodríguez.

Tras ellos estaba el ganador de la gala, Ramón Jáuregui del PSOE, flamante premio Castelar, al mejor orador, que quiso compartir su premio con todo el partido. “Alfredo, como últimamente no recibimos muchas alegrías, este premio nos alivia un poco”, dijo Jáuregui, dirigiéndose a su jefe de filas, Pérez Rubalcaba, a quien se siente muy cercano. “Ganar al PP, a CiU y al PNV, es una circunstancia que no nos suele pasar”, reconoció Jáuregui en alusión a los competidores con los que ha tenido que batirse en esta competición que se resuelve por rigurosa votación, primero con una selección de cuatro candidatos y, después, uno entre ellos, en voto secreto con papeleta y urna entre los periodistas asociados a la APP. Un premio especial fue para el exportavoz del PNV Josu Erkoreka, que solo cuatro horas antes había dejado el escaño para pasar a ser consejero y portavoz del nuevo gobierno vasco.

La distensión de la noche se apreció también entre gentes del mismo partido. Por ejemplo, la afinidad de Ramón Jáuregui con Rubalcaba no impidió que el político vasco compartiera cena con la exministra Carme Chacón, con la que se vio una absoluta sintonía, además de buena relación. La propia Chacón subió a la tribuna para recoger el premio a la trayectoria parlamentaria de un diputado, que ha recaído este año en Gregorio Peces – Barba, fallecido recientemente.

El segundo premio más codiciado, el azote del Gobierno, fue para la presidenta de UPyD, Rosa Díez, en pugna final con Soraya Rodríguez del PSOE, Joan Coscubiela de ICV y Joan Baldoví de Compromís- Equo. En efecto, estos parlamentarios se distinguen día a día por atizar duro al Gobierno aunque ha sido la dirigente de UPyD la que se ha hecho con el galardón. No estaba en el acto por lo que el premio lo recogió en su nombre el diputado de su grupo Toni Cantó. Este grupo salió anoche muy bien parado ya que Irene Lozano, otra parlamentaria de UPYD, se llevó el premio al Diputado Revelación. El senador revelación que se hizo con ese premio fue para Narvay Quintero, de Coalición Canaria y el senador del Año es el peneuvista Joseba Zubía. No estaba en el acto la ganadora al premio eurodiputada del año, María Badía, del PSC, hasta hace pocas semanas secretaria general del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, cargo del que dimitió al haber firmado una carta, con otros diputados en la que pedía ayuda a las autoridades europeas ante algunas declaraciones bélicas contra Cataluña si emprendía un camino secesionista.

En tiempos en los que se cuestiona el trabajo de los políticos, el premio al Parlamentario más activo, es especialmente apreciado. Este recayó en la diputada y portavoz del BNG, Olaia Fernández Dávila, ciertamente activa y apreciada por su rigor, pero también por su carácter afable, tanto por diputados de todos los grupos como los informadores. El premio al Parlamentario 2-O, por mayor utilización de las redes sociales fue para el parlamentario de IU Alberto Garzón, en puga con Toni Cantó de UPyD y Ander Gil del PSOE. Poco amable es el premio “al Castigo para la prensa”, que suele tener dos acepciones: un afán desmesurado de comparecer ante los medios de comunicación con poco fundamento o por, lo contrario. Este premio fue para el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, que excusó su presencia.

Sí recogió personalmente el premio la diputada Ana Oramas de Coalición Canaria, que se llevó el premio “a la mejor relación con la prensa”. Cierto es que presta una ayuda relevante a los informadores en la explicación de medidas y, sobre todo, en las negociaciones con los ministros. Después de cinco años como finalista, le llegó. “Siempre me ganaba algún diputado catalán, y esta vez pensé que iba a ser lo mismo”, dijo agradecida.

Risas y palabras graves y serias. Así transcurrió la gala en la que la diputada de ICV (Izquierda Plural) alternó las dos situaciones al ser premiada por la Pregunta del millón. “En relación con el libro editado por el Ministerio de Agricultura, La Vegetación de la Biblia.. ¿comparte el Gobierno la opinión del autor sobre que la manzana de Adán y Eva debió ser un albaricoquero, un naranjo amargo, un pomelo o un membrillero, ya que el manzano no es originario de Palestina ni parece que exista asilvestrado en sus montes”?.

El cierre lo puso el presidente del Congreso, Jesús Posada, quien se adhirió a la solidaridad mostrada por la caída del empleo entre periodistas y asumió el lema de la Federación Española de Asociaciones de la Prensa (FAPE), “Sin periodistas no hay democracia”. Posada hizo un añadido: “Sin políticos elegidos por los ciudadanos, no hay democracia”.