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ANÁLISIS

El gran beneficiado por el adelanto

El electorado de ERC ha desoído la apelación de CiU al voto útil independentista

Esquerra Republicana (ERC) apareció anoche como el partido más beneficiado por el adelanto electoral. ERC ha resistido con éxito el embate de CiU y su líder, Artur Mas, cuyas insistentes apelaciones al voto útil no han sido atendidas por el sector electoral eventualmente más sensible a este argumento, el formado por los potenciales votantes de Esquerra. La fuerza parlamentaria y política adquirida ayer por ERC la ha convertido en aliado imprescindible para CiU si Artur Mas insiste en continuar por la vía soberanista y, en este caso, puede aspirar a ser incluso un aliado de Gobierno dada la hostilidad desatada entre CiU y PP. Esquerra queda también en una posición mucho más cómoda respecto a los otros partidos de izquierdas, PSC e Iniciativa Verds, justo cuando arranca lo que probablemente va a ser un proceso de reequilibrio y reformulación de la izquierda.

El éxito electoral constituye un claro espaldarazo a la nueva dirección del partido y de su presidente, Oriol Junqueras, que lleva solo 14 meses al frente de la misma. Superar este envite era crucial para Esquerra, porque su pasado más reciente está marcado por una sucesión de disensiones en la cúpula y dos escisiones. Primero perdió su ala derecha, que formó un nuevo partido independentista, Reagrupament, y después, un ala radical, encabezada por un exdirigente de sus juventudes, Uriel Bertrán, que formó junto a Joan Laporta otro partido, Solidaritat per la Independència (SI). El riesgo de dispersión del voto independentista que durante dos décadas se había concentrado en ERC estaba ahí. Las urnas han aclarado el panorama de forma muy positiva para Esquerra. El partido de Uriel Bertran y Laporta, cuyo candidato era ayer Alfons López Tena, ha quedado fuera del Parlament. Y Reagrupament está prácticamente extinguido. Y Artur Mas y CiU han fracasado en el intento de obtener apoyo entre el ámbito electoral de ERC.

Si bien estos resultados son muy positivos para Esquerra, también es cierto que tienden a ratificar la tendencia del último decenio, según la cual las pérdidas y ganancias de CiU y ERC en el Parlament se compensan mutuamente, con lo que el espacio político conjunto es siempre el mismo o muy parecido. En las elecciones de 2003, ERC ganó 10 escaños mientras CiU perdía 11. En 2006, CiU ganó dos y ERC perdió otros dos. En las elecciones de 2010, CiU ganó 14 escaños, mientras ERC perdía 11. Aunque los trasvases de voto no sean del todo automáticos, hay una tendencia a compensarse mutuamente entre ambas fuerzas. Hay una fracción del electorado que oscila entre las dos, según el momento político. El turno ha sido esta vez favorable a Esquerra. Cabe pensar que ha sido así, entre otras razones, porque CiU planteó la batalla electoral en el campo propio de ERC y entre votar al original o a la copia, la fracción que oscila ha preferido el original.

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