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Archivada la denuncia contra ‘El Mundo’ por presiones a dos testigos del 11-M

El juez considera que no existen indicios de que los periodistas ofrecieran favores personales a las dos testigos para que cambiaran su versión

El juzgado de Instrucción número 38 de Madrid ha archivado la denuncia contra dos periodistas de El Mundo por supuestas presiones a dos testigos protegidas del 11-M para que exculparan a Jamal Zougam, uno de los autores materiales de la matanza en la que murieron 191 personas. El juez considera que no existen indicios de que ambos redactores ofrecieran favores personales y regalos a las dos testigos para que cambiaran su versión ofrecida durante el proceso.

El juez considera que de las declaraciones de las dos testigos denunciantes puede desprenderse una “legítima, aunque claramente incorrecta creencia de que se estaba pudiendo producir una conducta ilícita contra ellas” por parte de los periodistas, pero concluye que “no existe atisbo alguno de que se haya cometido una conducta delictiva por parte de los denunciados”. El delito que se les achacaba era el de coacciones, pero el magistrado no encuentra pruebas de que se hubiera producido.

El juez llega a esa conclusión tras analizar las declaraciones de las dos denunciantes. En ellas, ambas señalaron la insistencia de los redactores en que cambiaran su versión sobre Zougam ofreciéndoles ayuda y gestiones sobre problemas laborales y personales y advirtiéndoles de que estaban causando perjuicios irreparables “a una persona inocente”, en referencia al autor material del 11-M. Los periodistas también les aseguraron que una futura victoria del PP podría provocar una reapertura de la causa de los atentados y que, en esas circunstancias, “si no decían la verdad iba a ser peor para ellas”.

Pero de lo relatado por las testigos, según el juez, “no se infiere, en ningún caso, que se les requiriese para decir algo diferente de lo que era verdad ni en absoluto que se les intimidase para que lo hicieran”, dice la resolución. Esta también tiene en cuenta una grabación efectuada por los propios periodistas “subrepticiamente, ocultamente y a escondidas” en la que se recoge una conversación que estos tuvieron con una de las testigos. Según el juez, de esa prueba, aportada por los propios trabajadores de El Mundo, no se deduce “que los denunciados intimidasen y obligasen, o intentasen hacerlo”, a una de las denunciantes.

Los abogados de estas últimas preparan contra el archivo un recurso de apelación que tendrá que resolver la Audiencia Provincial de Madrid.