El independentismo echa un pulso a Rajoy

Barcelona vivirá hoy una gran manifestación bajo el lema ‘Cataluña, nuevo estado de Europa’ Mas reclama el pacto fiscal en un momento crítico “Nunca hemos estado tan cerca de la plenitud nacional”, dice el presidente de la Generalitat

Artur Mas, en los actos previos de la Diada.
Artur Mas, en los actos previos de la Diada.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tiene en su agenda más inmediata el posible rescate de España y las elecciones en el País Vasco y Galicia. Pero a su lista de prioridades deberá rodear con un círculo rojo la manifestación independentista que con motivo de la Diada recorrerá hoy Barcelona. Las previsiones apuntan a que miles de personas participarán en la marcha que muchos catalogan de histórica y que partirá bajo el lema de Catalunya, nou estat d'Europa (Cataluña, nuevo estado de Europa). La convocatoria es indiscutiblemente soberanista pero bajo la teoría de que todo suma y en un estudiado juego de equilibrios, el Ejecutivo catalán participará en la misma para reivindicar el pacto fiscal.

En un pulso en toda regla y con vistas a la entrevista del próximo día 20 con Rajoy en La Moncloa, Mas pronunció anoche un discurso en el que subrayó que nunca Cataluña ha estado tan cerca de su “plenitud nacional” y destacó que a diario “más y más catalanes se incorporan al sentimiento de decidir libremente nuestro futuro como nación”. Y la primera etapa de esa transición nacional, eje del programa de CiU, pasa por reivindicar la Hacienda propia. “Queremos ser una sociedad como cualquier otra (...) Cataluña produce suficientes recursos para vivir mejor de lo que vivimos. No hay batalla ni reto más urgente que la soberanía fiscal. Y más ahora”, subrayó Mas en alusión al rescate de 5.023 millones de euros pedido por Cataluña a Rajoy.

Mas anunció hace días que no participaría en la marcha por razones institucionales, pero en su discurso, se alineó por completo con los manifestantes. Con la habilidad del acróbata, Mas soslayó el hecho de que vayan a salir a la calle independentistas junto a quienes aspiran solo a una mejor financiación sin romper con España: “Mi corazón, mi espíritu y mi compromiso estará con vosotros. Vuestro clamor es el mío porque, ya sean voces a favor del pacto fiscal o del Estado propio, o por nuestra dignidad, van en la misma dirección: más justicia y libertad para Cataluña”. De hecho, solo tres de sus consejeros no estarán en el cortejo: Felip Puig, de Interior; Andreu Mas-Colell, de Economía, y Pilar Fernández Bozal, de Justicia, que, como abogado del Estado, recurrió en 2009 que los Ayuntamientos pudieran ceder sus locales para las consultas soberanistas. En cualquier caso, Rajoy avisó anoche en TVE ante la jornada de hoy: “Cataluña tiene graves problemas de déficit y 600.000 parados. Y no toca el lío y la disputa. Toca la colaboración y crear empleo. No estamos en España para grandes algarabías”.

Las cifras

La deuda de la comunidad asciende a 42.000 millones de euros, el 21% del PIB catalán.

La Generalitat ha pedido 5.023 millones del fondo de rescate para atender los vencimientos de 2012.

El Gobierno central debe al Ejecutivo catalán 970 millones de euros por infraestructuras no ejecutadas en 2009 y 2010.

El Ejecutivo de Artur Mas cifra el déficit fiscal del Estado con Cataluña en 16.500 millones anuales.

Convocada por la Assemblea Nacional de Catalunya (ANC) y espoleada por CiU y desde el Palau de la Generalitat, la marcha ha trazado un in crescendo que deparará escenas insólitas. En la calle coincidirán mundos tan antagónicos como el de los nacionalistas de Convergència y el de los ecosocialistas de Joan Herrera, abanderados de los antirrecortes amén de los líderes sindicales.

Quizá por miedo a quedar fuera de esa fotografía, se ha sumado a última hora la cúpula de Unió con Josep Antoni Duran Lleida a la cabeza. El democristiano, que no es independentista, pensaba ir hoy al Congreso pero al final se manifestará por “la injusticia” que sufre el pueblo catalán. “Ya no hace falta ser ni catalanista para ir; solo querer a Cataluña”, alegó Duran. Su reflexión abrió la caja de los truenos y anticipó una guerra de cifras. Los convocantes avisan que contabilizarán a cada uno de los manifestantes como independentistas. Pere Navarro, líder del PSC, sostuvo el domingo que la marcha aunará tantos sectores que no se puede hacer una lectura de un éxito secesionista. Desbordado por los acontecimientos, el PSC anunció que abrirá un debate en el seno del partido.

“El mensaje es inequívoco. Mas lo ha dicho muchas veces: Cataluña se está moviendo”, dijo Francesc Homs, portavoz del Ejecutivo catalán, en alusión a que el eje catalanista se ha desplazado a postulados soberanistas. El Centro de Estudios de Opinión (CEO) sostiene que un 51% de los catalanes votaría hoy a favor de la independencia.

La manifestación entronca con la de 2010 contra el fallo del Estatuto y la expectación es máxima. Barcelona recibirá más de un millar de autocares y las senyeres y estelades se han agotado. Joana Ortega, vicepresidenta del Gobierno catalán, pidió a Rajoy que no haga “oídos sordos” a lo que pase hoy. Para despejar dudas, Maria Dolores de Cospedal, secretaría general del PP, tildó la protesta de “inconstitucional” y de estar fuera de la ley.

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